
Texto por Tomás Bascoli
Fotografías por Hugo Hinojosa
15 años han pasado desde la primera Feria Pulsar y cada año este magno evento ha ganado más relevancia y se ha posicionado como uno de los hitos más importantes de la música criolla de este segundo semestre. Amparado fuertemente en la SCD, la feria ha adquirido una resonancia notable y este año no ha sido la excepción.
Con una conjugación de estrellas consolidadas, nuevos proyectos musicales emergentes y legendas de la música chilena, esta decimoquinta versión volvió a sonar fuerte en la Estación Mapocho y ha vuelto a construir una comunidad que gira en torno a la composición, producción, mediación y consumo de la música en sus más variadas formas.

Estos tres días de reunión demostraron, nuevamente, la magia que significó caminar entre los pasillos mientras uno observaba los diversos puestos y se encontraba, a la vuelta de la esquina, uno que otro artista listo para sacarse una foto, autografiar un vinilo o simplemente intercambiar un par de palabras. Una especie de mundo onírico musical que, mientras ocurría esto, se decoraba con presentaciones de un panteón de artistas nacionales. Desde las propuestas más novicias como Metalengua y Javiera Electra, hasta aquellas con más recorrido, como Yajaira, La Ciencia Simple, Francisco Victoria o Chinoy.

Además de ello, la feria se consagró y coronó sus jornadas con altas interpretaciones de Dënver, Fernando Milagros, Joe Vasconcellos, Niños del Cerro, Tronic y Quilapayún, por nombrar algunos. Cada uno de ellas y ellos demostró, en lo acotado y concentrado de su tiempo, la solidez que sostiene su renombre en una especie de maratón de buenos conciertos.

Entre todos ellos, cabe destacar el gran recibimiento y masividad que produjo la eléctrica presentación de Javiera Mena, el karaoke masivo de De Saloon, el magnetismo sonoro de Electrodomésticos, la potencia masiva de Kuervos Del Sur, los elocuentes Pánico y la humilde emocionalidad pop de Saiko. Repartidas entre las tres jornadas, estos números sostuvieron la parrilla musical que año a año ofrece la feria, respaldada en la diversidad de géneros y propuestas músicales que transforma este evento en una conjunción interesante de sonidos que, para las y los melómanos, es una visita obligada durante el año.

Finalmente, la Feria Pulsar 2025 se despide este año acrecentando su nombre, construyendo puentes entre generaciones de músicos y fanes, nuevos y antiguos, ampliando los sonidos en los que uno se mueve de forma cotidiana y abrazando los sonidos chilenos que marcan, ayer, hoy y mañana, el camino de la música nacional.
El llamado es a cuidar y valorar este espacio, potenciarlo desde cada rincón donde uno pueda aportar y responder la convocatoria de la máxima fiesta de la música chilena.





















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