En la medianía del siglo al sureste de Francia, nace Celeste que más que una banda, son un universo que descubrió una forma propia de habitar en la oscuridad. En su música, no existe una separación entre la violencia salvaje y la belleza. Ambas conviven, se persiguen y terminan fundiéndose en canciones que avanzan de manera amenazante en formas que nunca terminan por revelarse. El grupo ha construido una identidad que navega entre distintos géneros, pero termina siendo difícil de clasificar, sin embargo, resulta absolutamente reconocible cuando la electricidad monolítica de las guitarras, las grietas que abre cada compás y la voz de Johan Girardeau toman la forma de una bestia tanto musical como narrativa.

Su música entiende el peso del silencio y la tensión de una melodía que parece contener algo a punto de quebrarse en momentos en que el ruido adquiere una dimensión casi hipnótica. En su vasta, deprimente y caótica discografía, existen piezas como «Des torrents de coups» o «Le cœur noir charbon», en donde la brutalidad se transforma lentamente en contemplación sin perder la llama que las sostiene ampliando una de las mayores virtudes de Celeste, el hacer que lo asfixiante pueda resultar también en algo majestuoso y que una canción puede golpear con la misma fuerza con la que consigue suspendernos.

Por otra parte, sus letras no se refugian en fantasías convencionales, sino que exploran el lado más sombrío de la humanidad. Nos hablan del dolor, de la miseria y aquellos lugares en donde la oscuridad convive de manera permanente. Una dimensión en donde, a pesar del idioma, las emociones permanecen intactas.

Con más de veinte años de trayectoria, Celeste ha conseguido algo que no muchas bandas de su generación pueden presumir y es el haber construido una identidad que trasciende más allá de su música. Hay un relato, un enigma entre sombras y luces rojas que desaparece sobre el escenario para aplastarnos con el lado más oscuro de esta realidad. Esa misma lógica se traslada a su música y todo parece responder a la misma idea, la de no entregarnos un refugio sino sumergirnos en la desesperanza de la manera más ruidosa y sublime posible. 

Celeste estará debutando en nuestro país el próximo domingo 13 de septiembre para sumergir en penumbras los rincones del Teatro Parque Cousiño. Quedan muy pocas entradas a través de Portalticket.

Produce: Spark Records.


Zumbido.cl

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