
Texto por Tomás Bascoli
Fotografías por Hugo Hinojosa
Decorado con una preciosa lluvia primaveral de fondo, Primal Scream dio el puntapié inicial de la versión Fauna Primavera 2026 (compartiendo tal misión con Yo La Tengo). El grupo se alojó en el Teatro Coliseo para transportarnos a otro espacio-tiempo, permitiéndonos olvidar lo húmedo y mojado de Santiago por una atmósfera cálida en movimientos irregulares bajo el son de la música orquestada por Bobby Gillespie y compañía.
Afuera la lluvia, adentro el calor que fue colmando el Teatro Coliseo a partir de la enérgica presentación de apertura de los chilenos Hasse Kassel, demostrando, una vez más, la potencia y actitud que los tiene entre los grupos más destacados e importantes de la escena chilena.

Tarde en la noche, a eso de las 22:30 hrs, el grupo escocés aparece en escena, liderados por Bobby Gillespie de punta en blanco, para comenzar con “Don’t Fight It, Feel It!” y el tiempo se empezó a ralentizar y el espacio a desdoblarse en si mismo. La música de Primal Scream tiene tan poco del presente y mucho de un futuro pasado, y el comienzo así se sintió a través del transe atmosférico que guitarra, bajo y batería producía.

Sentimiento que, luego, se convertiría en una teletransportación musical que siguió con la aparición de notas soul con “Love Insurrection” y una electrizante “Jailbird”. Tres canciones, tres opciones de viaje distintas y todas con el sello de Gillespie y compañía. Con ello, ya demostraban el manejo variopinto de las propias herramientas que desplegaron a lo largo de la noche que mantenía reminiscencias de un rock clásico, muy rollingstonero.
No hay pantallas, ni un juego de luces asombroso, por que lo importante es la elegancia que se traduce en música, cuerpo y baile al son de un incombustible Gillespie que con pandero en mano lideraba “Ready To Go Home”. Primal Scream sonó mucho más pesado y potente que en sus álbumes, en canciones como “Deep Dark Waters” y “Medication” demostraron ser más orgánicos, alejándose de lo artificial y electrónico por el cual los escuchamos en sus placas.

El espectáculo siguió con “Innocent Money” y “Heal Yourself”, que aparecieron como la declaración de principios de Primal Scream en el Teatro Coliseo: un despliegue entre el baile y la potencia rockera. Así, que no se dejen engañar que los escoceses si que saben manejar las herramientas del clásico rock ‘n’ roll setentero, imponiendo bases protagonizadas por la electrizante guitarra y el groove que mantuvo la bajista en estos segmentos del show. Junto con ello, el decorado de coristas, teclados e incluso saxofonista embellecen la pieza por completo, y que “I’m Losing More Than I’ll Ever Have” y “Love Ain’t Enough” se encargaron de demostrarlo por completo.

Billy Gillespie, que ya se había ganado el cariño de todos por su elegancia y volatilidad arriba del escenario, saludaba y agradecía a un colmado Teatro Coliseo antes de iniciar con “The Centre Cannot Hold” y una pausa previa al segmento más electrónico y potente de la noche.
“Loaded” se dejaba caer como un mazazo en los oídos del público con una interpretación cargada de energía, pero sin perder la elegancia y la compostura de todas y todos quienes se encontraban arriba del escenario. Tras cartón, “Swastika Eyes” y “Movin’ on Up” se encargaron de cerrar una triada maravillosa entre el binomio baile y potencia que Primal Scream se encargó de hacernos disfrutar a través del coro de la gente y aplausos al ritmo. Una trinidad que permitió al Teatro Coliseo olvidarse de la lluvia y abrazar la gracia por el cual se desplegaban sonidos a partir de Gillespie y compañía, quienes con “Country Girl” desalojaban el escenario.

Tras una pequeña pausa, “Damaged”, “Come Together” y “Rocks” se encargaban de cerrar el telón en este número de apertura del Fauna Primavera a cargo de Primal Scream. Nuevamente una triada que dejó al público ensartado en el techo ante tanto buen ritmo, pegajoso carisma que los escoceses se encargaron de regalar.

En fin, no sé qué clase de ciencia metafísica genera Gillespie y compañía, pero lo que se vivió en el Teatro Coliseo tuvo mucho de aquello. Primal Scream, sea cual sea el camino que nos invitó a tomar con ellos esta noche, se hizo a través de una ola de espíritu musical orquestada por los europeos. Se superpusieron sampleos, guitarras eléctricas, bajo, batería, secuencias electrónicas, coros y voces, tambores, sintetizadores, teclados y sonidos extraídos de un futuro desconocido. Primal Scream manejó, al revés y al derecho, el tiempo y el espacio a través de herramientas sonoras que brotaban cual flores en primavera, demostrando su vigencia e innovación con un espectáculo construido en capas, una más frondosa que la otra. Y todo, sin perder la gracia y la compostura que, a pesar de lo intenso, caluroso y energético de ciertos momentos, demostraron ser un elegante grito de rock.
Setlist:
- Don’t Fight It, Feel It!
- Love Insurrection
- Jailbird
- Ready To Go Home
- Deep Dark Waters
- Medication
- Innocent Money
- Heal Yourself
- I’m Losing More Than I’ll Ever Have
- Love Ain’t Enough
- The Centre Cannot Hold
- Loaded
- Swastika Eyes
- Movin’ on Up
- Country Girl
- Damaged
- Come Together
- Rocks
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