Texto por: Fito Serey

Fotografías: Spider Prod

Por White o Power Metal se convocaron cientos de personas que conformaron las huestes que aclamarían esta noche a dos bandas nacionales de nutridas de Power Metal y a los consagrados Narnia en compañía de Rob Rock, escribiendo un espectáculo de regresos y cristianos.

Los dioses del amanecer no mueren

Fue la última banda en ser anunciada, pero de las más queridas y recordadas por el público chileno, nos referimos a Bloden Wedd, mítica banda de Power Metal al estilo clásico de este subgénero. Seis canciones describieron esta noche casi toda su discografía, exceptuando por los temas de «Demo I» y «Times go on».  Iniciaron con la velocidad característica de «Lone Runner». Al instante la música reclamó los corazones de los asistentes, ansiosos por el retorno de una de las bandas más queridas y recordadas. Luego de afinar algunos detalles sonoros, el líder de la banda, Dan, le dirigió algunas palabras al público: “Quizá alguno de ustedes recuerde este tema, lo tocamos con Soledad (Sole) hace muchos años atrás, esta es «Human Factor» de la banda con el mismo nombre, espero la disfruten”. La nostalgia fue arrancada del olvido y el público lo hizo sentir.

Del amanecer al acero

Las emociones estaban a mil, y casi sin presentar llegaron hasta nuestros oídos una canción que formaron parte de la última producción de la banda titulada «Made of Steel» del EP Homónimo. Además, en honor al tiempo, tuvieron que saltar al himno icónico del Power Metal chileno, coreado y recordado al igual que ocurrió hace más de 10 años atrás en el show de apertura a los alemanes de Gamma Ray. Y para cerrar, tan importante en su historia «Raging Planet». Pero antes de la despedida final, Dan Elbelman presentó a la nueva formación de Bloden Wedd formada por los esgrimistas de la guitarra Sole Genúa y Gustavo Toledo, en las cuerdas graves Benji Lirock y en las percusiones Alexandro Carreño.

Versatilidad e Intelliscience

Hace un tiempo que se le había perdido la pista a esta banda y, aunque hubo algunos desencuentros con el sonido, la cibernética banda supo arrancar la pasión desde las voces del público. Interpretaron las canciones más célebres de su primer y único álbum. «Fly so High», «Beyond the Sea» y «Chains of Fire» sacando a relucir el encanto progresivo y neoclásico que conquistó a la audiencia, aclamando con entrega cada uno de estos tres primeros temas. Luego, como un trueno se oyó la voz de Paulo Domic en medio de la azulada luz y sonido de la banda, en su incesante potencia que ponderó «Silent Call» y «Worlds Collide». Julio César Alcaíno, Eduardo Góngora, Romano Molina y Renato Carvallo lo dieron todo en el cierre de su participación con «Rain of Misery», sacudiendo las cabezas al son de lo que culminaría con la ovación del público.

El león, la roca y el retorno

Ansiosos esperábamos el retorno del león rampante de la cristiandad llamado Narnia. Los suecos vuelven a Latinoamérica con su «Ghost town Latino America Tour» y nada más y nada menos que en compañía del norte americano Rob Rock. La oscuridad tomó por la fuerza el escenario para ser derrotada por la luz. Por la izquierda entran Martin Härenstam y Jonatan Samuelsson en las armonías mientras que Anders Obds Kollerfors se preparaba para las percusiones. Carl Johan Grimmark llega con las cuerdas a su derecha y, entre los haces de luz (y para sorpresa de todos) el gran Rob Rock.

La furia de la creación

Rob Rock hizo honor a su nombre y sentó las bases de lo que sería esta larga y apasionante noche. Rápidamente comenzó enérgico con «The Sun Will Rise Again», parte del repertorio de su primer álbum. Luego vino la veloz «First Winds Of The End Of Time» y la menos longeva «Savior’s Call». Como si fuera poco, continuaron interpretando clásicos como «Judgement Day».

El zarpazo del león

En un retiro rápido y repentino, Rob Rock sale de escena para dar paso a Christian Rivel-Liljegren, completando la alineación del león llamado Narnia. El público enloqueció y comenzó rápidamente a corear la primera canción para esta noche: «A Crack in the Sky». «You Are the Air That I Breathe» y «Rebel» traían consigo la entrega total de la audiencia.  Frente a esto, «Thief». Pero la sorpresa de todos sale del escenario para aparecer de sorpresa con la camiseta de la Selección de fútbol Chilena, con su nombre estampado en la espalda y para cantar «Descension», haciendo saltar a todos los asistentes al compás de sus riff de guitarra, mientras que la banda comenzó a estrechar puños con todos los asistentes abarrotados al filo del escenario.

El retorno de la furia de la creación

Christian vuelve a dejar el escenario, de improvisto, cambiando con… ¡Esperen! No entra nadie para reemplazarlo. Ese preciso momento, Rob Rock entra con su característica sonrisa, a la derecha y a las espaldas del cantante de Narnia. Fue un momento, divertido hasta ingenuo el que fue aprovechado por Rob para traer consigo otras dos poderosas canciones del álbum «Rage of Creation»: «Rock The Earth» e «In The Night». No había duda de la entrega de la banda y el cantante cristiano, «I’m A Warrior» desató toda, absolutamente todas las ganas de estar ahí, haciendo corear y saltar a todos y al mismo tiempo. La fría noche palideció frente a tal demostración de afecto por el cantante y sin duda ilustró lo cómo deben ser los “soldados de fe”.

Rampante ruge Narnia

Christian vuelve al escenario para cambiar roles con Rob. Entra con toda la garra para cantar «The Lost Son». Antes de interpretar «No More Shadows From the Past», Chris coloca dos banderas chilenas en el escenario, una con los logos de Rob Rock y Narnia estampados por sobre ellas y otra con el logo de Narnia mucho más grande. Al son del Metal cristiano, tocaron «Into This Game» y la fervorosa «Long Live the King», antecedida por una solicitud hecha por el cantante de Narnia: “Repitan (en español) después de mi: “Larga vida al Rey”. Los coros de parte del público respondieron al unísono en cada coro gritando “¡LARGA-VIDA-AL-REY!”, “¡LARGA-VIDA-AL-REY!”.

Aclamando la de arriba

Luego de esto y entre aplausos, se bajan las luces, creando una atmósfera de intimidad entre el frontman de Narnia y el público. El evangelizador momento, donde se le solicitó a un intérprete que tradujera al español la palabra de Dios pregonada por Christian, tomó alrededor de cinco o siete minutos aproximadamente. Fue un momento especial y poco visto en un concierto, donde  se llevó a cabo una expresión salmista donde se habló de la voluntad de Dios, de las virtudes de creer en él y el apoyo que a todos brinda en momentos de necesidad. El momento desató una catarsis de proporciones cuando la audiencia no se encontró cantando o coreando como es costumbre, sino llorando y contestando con “¡AMÉN!” lo manifestado. Luego y posterior de este gran momento, sube Rob Rock para interpretar «The War That Tore the Land».

El hit y la despedida

Poco a poco el tiempo, el cansancio de los artistas y la noche comenzaron a demostrar el final de lo que fue un gran show. ¡Ah! Pero antes debían tocar una de las canciones “más recientes” de su discografía, pero que fue un éxito seguro cuando se lanzó: «I Still Believe», como un apabullante sonido al interior de la Sala Metrónomo, estremeciendo los mismos cimientos del local. Unos minutos de salida se tomaron para refrescar y recuperar fuerzas para el gran estruendo final titulado «Living Water» con los arreglos musicales de la versión 2017 y en la compañía de Rob Rock que se unió a Liljegren a estrechar las manos de todos los metaleros cristianos que estaban ahí, hasta se lanzó al público, ¡Qué espectáculo!


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