
Nombre: ¡La novia!
Dirección: Maggie Gyllenhaal
Género: Ciencia ficción
Año: 2025
País: Estados Unidos
Texto por Clau B. Díaz
El universo de “Frankenstein o el moderno Prometeo” creado por Mary Shelly ha inspirado una infinidad de historias que expande su lore. “¡La novia!” es parte de esa narrativa que explora ese mundo de ciencia y monstruos. Protagonizada por la increíble Jessie Buckley como la novia y Christian Bale como la criatura, esta cinta ha tenido una recepción mixta por la crítica, sin embargo, no se puede negar que es una locura.

En una entrevista para el medio Fuera de Foco, Maggie Gyllenhaal contó que se le ocurrió hacer “¡La novia!” porque al ver la película de 1935 “La novia de Frankenstein” se percató que ella solo aparecía en los minutos finales y no pronunció palabra alguna. Esto la hizo reflexionar y pensar: quiero saber lo que ella tiene que decir al respecto. Esta elección de palabra es curiosa, ya que, la académica Isabel Burdiel, en el prólogo de la edición de Cátedra de la novela, sostiene que la escritura de la obra más que darle voz a la criatura, Mary Shelley entró en la cabeza del monstruo y le preguntó qué tal se sentía siendo un monstruo; y cómo se siente uno cuando es definido o catalogado como monstruo. Por ello, la académica llega a la conclusión que no es casualidad que sea creado por una mujer. En fin, estudios literarios aparte “¡La novia!” se siente una película que rescata el lado más rebelde del mensaje de la novela, una crítica hacia una sociedad que desprecia el monstruo que ellos mismos crearon. Es una historia de venganza, de female rage, donde una mujer se da cuenta que su identidad se basa en lo que los demás decidieron que era ella. Pero, no nos adelantemos y vamos por el principio.

Ambientada en el Chicago de los años 30 del siglo pasado, la historia sigue a Ida (Buckley), una mujer que se vincula con miembros de la mafia a quien la posee el espíritu de Mary Shelley. Ida luego es asesinada para más adelante regresar de la muerte y eventualmente convertirse en la novia. En paralelo, vemos a Frankenstein/ Frank, llamado así por su creador (acá se hace canon el nombre de la criatura), quien en la absoluta soledad implora que le construyan a una mujer y así calmar su larga y dolorosa agonía. Es acá donde las historias se juntan, Ida, desprovista de toda su identidad anterior comienza a explorar el mundo con Frankenstein, en el cual serán discriminados y perseguidos por intentar sobrevivir.
En este viaje la novia/ Ida no solo ve cómo la tratan al ser un monstruo, sino que también por ser mujer, por lo que decide la venganza. La película se transforma en un famela rage que inspira a otras mujeres a manifestarse contra su opresión. En este sentido, muchos la han comparado con el “Joker” de 2019, sin embargo, la diferencia está en que para el Joker el problema era individual, pero para lo novia es colectivo. De todas maneras, en este punto ella se convierte más en un símbolo que en la cabecilla de una revolución, ya que, su verdadero arco es crear su identidad. Ella ha sido definida por hombres, ellos son los que crearon a este monstruo que es usado a conveniencia, pero que al incomodar lo desechan, por eso no es difícil sentirse identificada. Cuántas veces nuestra historia ha sido secuestrada por hombres y la tergiversan para su propio beneficio. Muchas, sin duda. Por eso es por lo que “¡La novia!” interpela a tomar una decisión: ¿qué hacemos al respecto? ¿bajamos los brazos y esperamos lo que venga? ¿o negamos todo lo demás y nos creamos a nosotras mismas? Esa es la verdadera cuestión.

Todo lo anterior representado por un tremendo elenco con actuaciones superlativas. Logran que te sumerjas en las emociones de pena, rabia, tristeza y satisfacción. Jessie Buckley es totalmente electrizante, caótica en el más profundo sentido de la palabra, cuya estética con un naranja chillón, medias verdes, y un pelo que hace referencia a esa cabellera eléctrica de la cinta del 35 le da un aire muy ciberpunk y es toda una declaración de intenciones: hacerse notar en el mundo. Christian Bale representa excelente la inseguridad que la criatura ha desarrollado a través de los años de desprecio, y logra mezclarlo con la ira que siente ante el mundo sin hacerlo un villano, ni tampoco un héroe. Además, su diseño, inspirado claramente, en la criatura interpretada por Boris Karloff, contrasta con los colores vivos de la novia, marcando sus personalidades. La música a cargo de la compositora Hildur Guðnadóttir con piezas que van desde lo clásico, lo electrónico, lo industrial hasta lo punk, acompañan a la frenética historia, es parte de la narración que, a pesar de no calzar cronológicamente, es decir, a ratos es muy moderna para los años 30, sí ayuda a desromantizar el pasado. Básicamente, estamos ante dos monstruos que intentan vivir en un mundo distópico.
En conclusión ¿vale la pena? Para mí es un sí absoluto, aunque es cierto que a veces abarca más de lo que pude ofrecer, la cinta es una locura: secuencias increíbles, una fotografía que ayuda a la estética anacrónicamente punk. Es una pieza absolutamente de autor. Gyllenhaal decidió hacer una película para mujeres, para un público eternamente olvidado, con un personaje imperfecto con el que te puedes identificar. Por ello creo que rescata, incluso más que otras adaptaciones de la novela, el mensaje de “Frankenstein”. Donde un monstruo, volviendo a las palabras de Burdiel, creado tanto por progresistas como por conservadores, es un tercer ser que no calza en la sociedad y es despreciado por ello, por lo que la criatura toma venganza. Al final es como si la novia te interpelara: ¿qué harás tú con esa rabia?
¡La novia! ya está disponibles en las salas de cine del país.





















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