
Nombre: «La Guerra de los Últimos»
Dirección: Ridley Scott
Género: Ciencia Ficción / Post-Apocalíptico
Año: 2026
Texto por Clau B. Díaz
Ridley Scott vuelve con la distopía “La guerra de los últimos”, película basada en la novela “The Dog Stars” de Peter Heller, protagonizada por Jacob Elordi, Margaret Qualley, Josh Brolin y Guy Pearce, cuya trama cuenta cómo la humanidad, la gente promedio, debe sobrevivir en un mundo postapocalíptico. No se trata de grandes héroes, sino de personas comunes y corrientes. Si bien, es una buena idea, su ejecución no es la mejor.
La historia se contextualiza después de una pandemia que mató a gran parte de la humanidad. En ese mundo postapocalíptico conocemos a Hig (Elordi) un piloto y mecánico que vive con su perro Jasper, quienes buscan sobrevivir en esta nueva realidad: llena de peligro y escasez de comida. En esta dura vida Hig desea encontrar una suerte de paraíso donde la humanidad se establece con cierta normalidad. En su búsqueda se cruzará con diferentes personajes que nos transmitirán cómo actuaríamos realmente si viviésemos un apocalipsis: con dolor, desesperación, desconfianza y duelo. El problema es que la película no logra sostenerlo, Elordi no da el rango para soportar el peso de la cinta, mientras la veía recordaba “Sueño de trenes” (2025) el largometraje de Netflix de un solo protagonista llevando toda la historia o “El renacido” (2015), donde podíamos palpar el dolor del personaje. “La guerra de los últimos” peca con contar mucho y mostrar poco.

El guion no se decide qué mostrar, el montaje en algunas tramas se siente incompleto, ya que, durante toda la película esperamos que Hig llegue a esa suerte de paraíso, pero cuando llega y descubre la perturbadora realidad del asentamiento humano, se resuelve en unos pocos minutos. Lo que para mí era lo más interesante de la película, no se explica. Las actuaciones tampoco son destacables, excepto por Guy Pearce, quien con un microgesto evoca un duelo profundamente doloroso. Sin embargo, lo peor de la cinta es la dirección; se siente floja, como si fuese un trámite, a veces caótica, a ratos incomprensible, pero con paisajes hermosos y tomas que acompañas por la música de Harry Gresdon-Williams, salva, a ratos, lo que vemos en pantalla. Es que lo peor de la cinta es lo que podría haber sido.
En conclusión, “La Guerra de los Últimos” se queda como una historia postapocalíptica más, una buena idea que se destruye por su propio guion y dirección, y no aporta mucho de lo que ya conocemos del género. Se siente más como un trámite que como un proyecto.





















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