
Álbum: “For Melancholy Brunettes (& sad women)”
Artista: Japanese Breakfast
Género(s): Indie Folk
Año: 2025
Texto por: Pablo Castillo
Se acuerdan cuando en 2022, Japanese Breakfast tocó un cover de Jesus, etc con el mismísimo Jeff Tweedy. Eso para todos fue una grandísima sorpresa en donde dos épocas de indie rock convergen, dialogan y concluyen en una bella presentación en vivo. Nosotros ingenuamente creíamos que solo sería un bello guiño por su fanatismo al alt-country y las guitarras con slide como en el final de Kokomo, IN, pero no, porque su cuarta entrega de estudio es todo lo que hubiéramos esperado si hubieras tomado atención a ese detalle, un camino que tarde o temprano iba a llegar a su música y que es guiado fuertemente por el indie folk y por Wilco.
«For Melancholy Brunettes (& sad women)» (2025) tiene unas sensibilidades muy distintas a sus trabajos anteriores, no es ruidoso como «Psychopomp» (2016) ni dinámico como «Jubilee» (2021) ausentando estos momentos de éxtasis y claridad, este directamente tiene un enfoque distinto y busca la recepción de otro público más hacia lo introspectivo, que se podría resumir en una cortina que funciona como umbral para un nuevo comienzo, uno en el que te reciben guitarras, cuerdas y la bella voz de Michelle que va creando atmósferas muy visuales y cinematográficas. Alejándose del indie pop para hacer música de compositora.
Dentro de esta búsqueda más introspectiva se reflejan ambos espectros principales que ligan el trabajo con la intimidad, el lírico que trae una conversación intensa sobre su padre y ella, sobre cómo lidia con su desapego emocional y los distintos episodios de su vida explicados de una manera muy poética, además de algunos otros tópicos sobre la vida adulta que me hacen recordar por toda la suma de elementos a «Kyoto» de Phoebe Bridgers, ambas también por su apartado instrumental, que es el otro aspecto que se torna protagonista aquí, el uso de cuerdas, de guitarras de madera y no encerrarse en un solo sonido para tener un amalgama de neo psicodelia, pop de cámara con instrumentos tradicionales e indie rock en los escasos momentos en donde todo esto se convierte en una banda.
La interpretación vocal no es explosiva pero está muy presente, con este tono delicado convirtiendo cada track en una balada, subiendo y bajando las dinámicas cuando es pertinente, teniendo un dueto con Jeff Bridges al más estilo Dolly Parton y Kenny Rogers, y por sobre todo marcando un lugar seguro de 32 minutos íntimos con la artista. Dentro de su melancolía también encuentra momentos compositivamente brillantes teniendo una construcción melódica muy memorable que son intencionalmente nostálgicos transportándote si o si a algún rincón de tu mente, concluyendo en bellos coros que le dan esta etiqueta mas sentimental al trabajo.
21 de Marzo es una buena fecha para lanzar un disco de manera internacional, pero acá en Chile topaba con el primer día de Lollapalooza tal como le pasó a Charli XCX con «Crash» (2022) 3 años atrás. En estos casos es mi responsabilidad insistir y recomendar este trabajo porque sus reseñas nuevamente no le hacen frente a la dedicación de concretar un trabajo con el sonido soñado para Michelle y que no puede pasar desapercibido. Comparándose estrictamente con Bjork y cómo su sonido es una línea de tiempo que planea ir de la mano con la suya, teniendo un «Homogenic» (1997) explosivo y extrovertido tal y como «Jubilee» (2021) fue pensado, seguido por un «Vespertine» (2001) que es inmersivo, delicado y con unos arreglos exquisitos tal como lo logra en este trabajo. Se inaugura una nueva etapa para la banda, y que aunque no cosechó ningún himno como lo visto en años anteriores cumple a la perfección con su título. Dedicado a la melancolía y las mujeres tristes.
Canciones esenciales: Orlando in Love – Honey Water – Picture Window – Winter in LA




















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