
Texto por: Franco Zurita
Fotografías por: Daniel Sáez
Los 90’s fue una época gloriosa para el rock. Bandas insignes, discos emblemáticos y tesoros musicales que impactaron a toda una generación y que por supuesto, abrieron un universo musical infinito que perdura hasta el día de hoy.
En virtud de esto, la noche del 28 de marzo de 2025 quedará marcada para siempre por aquellos sobrevivientes de dicha época quienes fuimos testigos del regreso de una de las bandas más exitosas de aquellos años, hablamos de los británicos de Bush.
Los liderados por Gavin Rossdale, regresaban a nuestras tierras luego de seis años desde su presentación junto a Stone Temple Pilots el año 2019 para su “Loaded: The Greatest Hits Tour”. Un repaso por su historia y clásicos legendarios que encendieron la noche en el Teatro Caupolicán antes cientos de fanáticos eufóricos por este gran y esperado encuentro.

Antes de comenzar y como era de esperarse, Soundgarden, Björk, Beastie Boys y diversos clásicos de la época ambientaron la previa para calmar la ansiedad y aprovechar los reencuentros, la camaradería y el increíble ambiente irradiado en el histórico recinto. Pero eso no iba a durar mucho, ya que minutos más tarde de la hora pactada comenzaría lo más esperado por todos los fanáticos presentes.
Ante una oscuridad penetrante, el escenario del Caupolican comenzaría a vibrar con la entrada de Rossdale y compañía para dar inicio a este emocionante viaje a través de la historia, vida y obra de Bush.

Y sin tregua alguna, los primeros acordes de “Everything Zen” desataron la locura inmediata en el recinto demostrando con solidez la vigencia de la banda, provocando el desorden y la emoción de los más fanáticos. Y como si eso no fuera suficiente, “Machinehead” seguiría este alucinante recorrido con un Gavin Rossdale sólido frente a la masa de fanáticos sumergidos en la pasión y el sentimiento imperecedero de Bush. Pero para equilibrar las fuerzas y para destacar que la banda no solo se amparó en aquellos clásicos, “Bullets Holes” llegaría para demostrarnos toda su vigencia y su fuerza característica. Dicho esto, la selección del setlist, fue un viaje nostálgico desde su emblemático “Sixteen Stones” hasta sus trabajos más recientes como “The Kingdom”. Un recorrido imparable en donde los fanáticos se entregaron por completo ante la destreza de los británicos y rindiéndose ante la poderosa voz de Rossdale.
Uno de los momentos más esperados, personalmente, fue la interpretación de “Swallowed” quien a diferencia del disco, fue tocada “a capella” por Rossdale. Sin duda, uno de los momentos más íntimos de la noche, pero que en lo personal, esperaba escuchar con banda completa para sentir realmente todos los matices y emociones que genera dicha pieza.

“Heavy Is The Ocean”, “Flowers On A grave” y “Little Things” fueron las últimas luces de esta íntima noche para volver con fuerza al escenario y encender los últimos fuegos de la noche. Ante un público completamente entregado y coreando una a una todas las piezas de la banda, “More Than Machine” introduciría este encore para volver a la solitaria y emotiva interpretación de “Glycerine” contagiando de emociones el recinto en este, uno de los grandes himnos de la banda. Para dar por finalizada esta histórica jornada, “Comedown”, el clásico indiscutido de su disco debut, sería el encargado en apagar las antorchas en este nostálgico viaje por una de las mejores épocas del rock y de la música universal dando por finalizada la visita de Bush a nuestro país.

El sonido fue impecable permitiendo que la fuerza de las guitarras y la poderosa voz de Gavin destacaran como en los mejores años de la banda, lo que generó una conexión total con el público quienes rendidos ante la masacre de éxitos, fueron parte de esta increíble experiencia sonora. Todo esto, sumado al carisma de su vocalista quien con un fluido español, interactuaba y agradeció a su público por este gran y necesario reencuentro.
Una noche para recordar, no tan solo por los clásicos que marcaron a toda una generación, sino que también, por la energía inquebrantable que Bush sigue transmitiendo arriba del escenario, confirmando así, que el legado del rock alternativo británico, sigue vivo en nuestro país.
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