Texto por: Catherine Guichard

Fotografías por Claudio Escalona

La noche del primero de abril, la banda escocesa Travis se presentó en un Teatro Coliseo completamente repleto, cerrando así su recorrido por Chile tras pasar por Viña del Mar, Frutillar y su celebrado paso por el Festival REC en Concepción. Fue un final a la altura de una gira que, más que una serie de conciertos se sintió como una íntima conversación entre la banda y su público.

Una atmósfera que se construye desde la sensibilidad

La noche comenzó con la presentación de los chilenos We Are The Grand, quienes desde 2009 han cultivado un indie profundamente influenciado por el rock británico melódico y nostálgico. Su propuesta, delicada y envolvente, encontró eco inmediato en un público que no solo conocía su trayectoria, sino que la celebraba. Las voces se alzaban en coro mientras el recinto se iba llenando lentamente, como si la noche respirara antes de su momento más esperado.

A las 21:00 en punto, las luces se apagaron y el escenario cobró vida. Francis Healy (voz y guitarra), Andy Dunlop (guitarra), Dougie Payne (bajo) y Neil Primrose (batería) regresaban a Santiago por quinta vez, reafirmando una conexión que ya está profundamente arraigada.

El inicio llegó con “Bus”, de su más reciente álbum “L.A. Times” (2024), encendiendo de inmediato la energía del recinto. Le siguieron “Driftwood” y “Love Will Come Through”, coreadas con una intensidad que solo nace cuando las canciones han encontrado un hogar permanente en la memoria emocional de quienes escuchan.

En un equilibrio preciso entre pasado y presente, el setlist fue trazando un recorrido que parecía suspendido fuera del tiempo. Las canciones se transformaron en un refugio, una pequeña cápsula de nostalgia y luz compartida.

La cercanía como lenguaje

Fran Healy, fiel a su esencia, mantuvo un diálogo constante con el público. Entre canciones, compartió reflexiones sobre lo especial que había sido esta gira por Chile, dejando entrever que no se trataba solo de presentaciones, sino de experiencias que permanecen.

“Good Feeling” llegó acompañada de una sonrisa cómplice y la mención de su origen: aquel primer álbum de 1997 donde todo comenzaba. Hay algo profundamente conmovedor en escuchar esas canciones décadas después, interpretadas por la misma formación, como si el tiempo, por un instante, decidiera no avanzar.

La evolución de la banda también se hizo evidente. Donde antes existía la necesidad de músicos de apoyo, hoy destaca la versatilidad de Andy Dunlop, quien transita con naturalidad entre la guitarra, el piano y el característico banjo de temas como “Sing”, ampliando la paleta sonora con maestría.

Dougie Payne, por su parte, parece desafiar el paso del tiempo con una presencia magnética, generando suspiros entre el público. Neil Primrose, desde la batería, sostiene el pulso con una precisión serena, recibiendo el reconocimiento cálido de quienes han seguido a la banda por años.

Fran se entrega. Su cercanía trasciende la música, buscando que cada asistente sienta la experiencia en un plano tangible, como si la distancia entre escenario y público dejara de existir.

Entre imperfecciones y verdad

Inconvenientes técnicos interrumpieron ciertos momentos del show, obligando a pausas inesperadas. Sin embargo, lejos de quebrar la magia, estos episodios humanizaron aún más la presentación. Fran, con humor y honestidad, sostuvo el vínculo con el público, mientras la banda continuaba entregándose por completo, prometiendo un pronto regreso.

Reafirmando el vínculo

El cierre de esta gira deja una certeza: Travis ya no es una banda invisible en Chile. Su música ha echado raíces en un público que crece con cada visita, encontrando en sus canciones un espacio de contención, memoria y belleza. Con una trayectoria de décadas, han construido un repertorio que se siente. Y es precisamente esa sensibilidad, sumada a la calidez humana de sus integrantes, la que convierte cada presentación en una experiencia única, íntima e irrepetible. Definitivamente, Travis crea atmósferas más allá de la música, que quedan suspendidas en el aire como una cálida vibración luego de sus presentaciones en vivo.

Setlist

Bus

Driftwood

Love Will Come Through

Alive

Good Feeling

Writing to Reach You

Re-Offender

Side

Closer

Sing

Selfish Jean

Gaslight

Indefinitely

Turn

Encore:

The Beautiful Occupation

Flowers in the Window

Why Does It Always Rain on Me?

My Eyes

Produjo: Ni Vivo Ni Muerto


Zumbido.cl

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