Texto por Franco Zurita

Fotografías por Luciano Candia

Término de semana y el verano santiaguino, auguraba una de las noches más vibrantes con el regreso de The Chemical Brothers, quienes pisaron tierras nacionales para presentarnos no solo su maestría, sino que la mejor selección de tracks y clásicos del dúo para un DJ Set que se movió entre la memoria y la fricción. Atmósferas tensas, grooves extendidos y un pulso hipnotizante que fue latiendo en completa sincronía con nuestro cuerpo.

La previa tuvo nombre y apellido local. La antesala de esta fiesta estuvo a cargo de Love00 quienes se acoplaron al ritmo de la masa para sacudir el recinto con una vibrante inauguración. Aeróbica, el dúo que dirá presente en la próxima edición de Lollapalooza fueron los encargados de mantener el fuego de la noche encendido con una propuesta precisa e impecable. House fino y otras bifurcaciones electrónicas mezcladas con una maestría que responde el llamado del dúo a animar la fiesta del festival en el Parque O’Higgins. Y quien estuvo a cargo de cerrar la noche tras la presentación de los británicos, fue Francisco Allendes. El último confirmado de la jornada tomó el control del set y con valentía, puso el ritmo frenético de la noche con una dinámica y mezclas que lograron mantener la energía hasta el amanecer.

Pero es hora de ahondar en lo más esperado por todos los fanáticos. Y es que, habían pasado casi once años desde su última visita el año 2015, por lo que la expectación navegaba entre la ansiedad y el nerviosismo. Dicho esto, no hubo que esperar demasiado porque, de manera puntual, Ed Simmons y Tom Rowlands comenzaron a calibrar esta maquinaria de beats a presión para desatar la euforia de la pista de baile. Un ritual oscuro e hipnótico que llegó para exorcizar los demonios del rave.

Iniciando con una especie de loop digital, el dúo se impuso frente a la masa con una clase magistral de cómo hacer que una multitud baile al borde del abismo. Entre habituales de su repertorio como“Do It Again” o arreglos digitales sobre pistas como “Acid Dynamite”, los sonidos se retorcían entre la masa y cada sample dictaminaba la dinámica del ritmo. Había momentos en que una oscuridad industrial nos sumergía en una alucinación constante con frecuencias graves que agudizaban el trance hacia una dimensión electrónica desconocida.

De pronto, en medio de la penumbra y los beats, el caos comenzó a tomar forma bajo esa conexión inevitable entre los presentes y “Hey Boy Hey Girl”, un clásico de su carrera se abrió paso en medio de luces estroboscópicas transformando la energía en un éxtasis colectivo que transformó la pista en un set de ciencia ficción puro. “Free Yourself” y otras mezclas fueron ambientando la noche para una jornada de purificación en donde el trance era el estado mínimo para navegar en la mística electrónica y visceral de The Chemical Brothers. Lo deRowlands y Simmons no fue un simple repaso ni una remezcla de sus mejores clásicos y pistas de su catálogo. Fue la reafirmación de que su talento y que la esencia del dúo británico se mantiene presente sea en el formato que sea.

Anoche, The Chemical Brothers reconfiguró el voltaje de Santiago para sumergirnos en la estática con un regreso fascinante y esta electrizante forma de presentarnos su música.


Zumbido.cl

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