Texto por Catherine Guichard

Fotografías por Camilo González

La emblemática banda estadounidense de metal progresivo Symphony X se presentó el pasado 15 de marzo en el Teatro Teletón de Santiago, en el marco de su gira “30th Anniversary Tour”, una celebración que repasa lo más brillante de una discografía que, con el paso del tiempo, no solo mantiene intacta la devoción de sus seguidores históricos, sino que además continúa conquistando nuevas generaciones.

Con más de tres décadas de carrera, el grupo liderado por el guitarrista Michael Romeo ha logrado consolidarse como una de las propuestas más sofisticadas y poderosas dentro del metal progresivo, uniendo virtuosismo técnico con una narrativa musical profundamente épica. Su regreso a Chile era una conmemoración de una trayectoria que ha marcado a toda una comunidad de oyentes.

Un preludio acorde a la ocasión

Horas antes de que se abrieran las puertas del teatro, cientos de fanáticos ya aguardaban pacientemente en las afueras del recinto. La atmósfera era de expectación y camaradería. Poleras clásicas, conversaciones sobre discos favoritos y el entusiasmo compartido de quienes saben que están a punto de presenciar algo especial.

La obertura de la velada estuvo a cargo del guitarrista Andy Addams, quien se presentó junto a su banda como invitado especial. Su actuación funcionó como un encendido prólogo instrumental, marcado por una ejecución técnica impecable, energía contagiosa y composiciones virtuosas e instrumentales. Sorprendió al público con un medley de temas inspirados en el rock y el anime, acompañado de un traje luminoso que aportó un inesperado toque escénico. La audiencia respondió con entusiasmo, recibiendo el gesto con aplausos y sonrisas cómplices.

Puntual y emocionante

Exactamente a las 20:30 horas, las luces del teatro se apagaron. En las pantallas apareció un video que resumía los treinta años de historia de la banda: una sucesión de imágenes y animaciones que daban vida a las icónicas portadas de sus álbumes. Cada una era recibida con una ovación creciente, como si el público recorriera emocionalmente su propia memoria musical.

La tensión se resolvió finalmente cuando la banda irrumpió en escena con “Of Sins and Shadows”, desatando la euforia inmediata del público. Sobre el escenario, la formación compuesta por Russell Allen, Michael Romeo, Michael Pinnella, Michael Lepond y Jason Rullo desplegó esa presencia escénica que solo poseen las bandas que han construido una historia sólida a lo largo del tiempo.

Su magnetismo es evidente. No solo dominan sus instrumentos con maestría, sino que transmiten la seguridad y el carisma de quienes han perfeccionado su arte durante décadas.

La intensidad continuó con “Sea of Lies”, donde la voz de Russell  resonó con fuerza en cada rincón del teatro. Su timbre poderoso y su vibrato característico se mantienen tan impresionantes como siempre. En un momento de cercanía con el público, el vocalista se disculpó por sentirse algo afectado de salud aquella noche. Sin embargo, cualquier preocupación se disipó rápidamente. Su interpretación mantuvo una calidad vocal que muchos artistas envidiarían incluso en su mejor día.

Virtuosismo y comunión

A medida que avanzaba el concierto, la banda fue desgranando un repertorio compuesto por auténticos clásicos. Canciones como “Out of the Ashes”, “The Accolade”, “Smoke and Mirrors” o “Evolution (The Grand Design)” fueron coreadas con fervor por un público mayoritariamente adulto, compuesto por seguidores que han acompañado a la banda durante años.

Entre la multitud también se podían distinguir algunos niños, atentos y fascinados por lo que ocurría sobre el escenario. Probablemente estaban experimentando el mismo asombro que sus padres sintieron décadas atrás al descubrir esta música, en un hermoso relevo generacional del legado del metal progresivo.

Uno de los momentos más celebrados llegó con los solos de Michael Romeo. El fundador de la banda desplegó su característico estilo guitarrístico, lleno de velocidad, precisión y dramatismo musical. Mientras interactuaba con los fanáticos de la primera fila, sus pasajes instrumentales parecían trascender lo humano, desdibujando por instantes la frontera entre técnica y emoción.

La recta final del concierto llegó con piezas demoledoras como “Inferno (Unleash the Fire)” y “Nevermore”, preparando el terreno para un encore que el público esperaba con ansias.

Un cierre a la altura de su legado

La banda regresó al escenario para interpretar “Without You”, seguida de “Dehumanized” y la explosiva “Set the World on Fire (The Lie of Lies)”, que puso el broche final a una noche cargada de potencia y nostalgia.

La presentación de Symphony X en Santiago fue un recordatorio del poder perdurable de la música cuando está construida con pasión, disciplina y una visión artística clara. Treinta años después de su formación, la banda continúa demostrando que su propuesta no pertenece únicamente al pasado; sigue resonando con fuerza en el presente.

Mientras las luces del Teatro Teletón se encendían nuevamente y los asistentes comenzaban a abandonar lentamente el recinto, quedaba flotando en el aire una sensación compartida. La certeza de haber presenciado una celebración genuina de la música, donde la técnica  y la emoción profunda se unieron para reafirmar que algunas melodías, como las de Symphony X, están destinadas a ser, verdaderamente, inmortales.

Setlist 

Of Sins and Shadows 

Sea of Lies 

Out of the Ashes 

The Accolade (with “The Divine Wings of Tragedy Part VII: Paradise Regained” snippet)

Smoke and Mirrors 

Evolution (The Grand Design) 

Communion and the Oracle 

Inferno (Unleash the Fire) 

Nevermore 

Encore: 

Without You 

Dehumanized 

Set the World on Fire (The Lie of Lies)

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