
Texto por Catherine Guichard
Fotografías por Hugo Hinojosa
La noche del 10 de diciembre, Club Blondie se transformó en un portal hacia mundos fantásticos, donde antiguas batallas, héroes indómitos y melodías inmortales volvieron a respirar. Rhapsody of Fire, emblema absoluto del power metal sinfónico europeo, arribó a Santiago en el marco de su gira latinoamericana para celebrar los 25 años de “Dawn of Victory” (2000), uno de los discos más determinantes del género. Lo que ocurrió sobre ese escenario fue un rito musical donde la épica se volvió palpable.
Comenzando la aventura

El viaje comenzó de la mano de la banda nacional Delta, encargada de encender las primeras llamaradas de la velada. Con una presencia escénica sólida y una ejecución impecable, demostraron por qué se han mantenido vigentes durante dos décadas. En plena recta final de su gira “GEMINI”, la agrupación ofreció un repaso vibrante de su trayectoria, destacando la limpieza de su sonido, la precisión instrumental y el extraordinario dominio vocal de su vocalista. Su cierre con “My Addictions” marcó un punto alto, dejando al público expectante ante lo que se venía.
Sinergia subterránea

A las 21:00 horas exactas, el ambiente subterráneo de Blondie se transformó en un santuario sonoro. Rhapsody of Fire apareció en escena frente a un recinto completamente repleto, recibido con una ovación que resonó como si se tratara del estallido de un portal místico.
Desde los primeros compases, la figura de Giacomo Voli se erigió como un eje gravitante. Su carisma fue instantáneo: conectó con la audiencia con una naturalidad, desplegando una voz poderosa y una energía que no decayó ni por un instante. Tras el primer tema, el vocalista anunció que Alex Staropoli, fundador y tecladista histórico, no podría presentarse debido a problemas de salud, aunque ya estaba en recuperación. A pesar de esa ausencia significativa, el vacío se transformó en una fuerza distinta: una sinergia emocional entre banda y público que terminó definiendo el concierto.
Giacomo recorrió cada rincón del escenario, estrechó manos, habló un español impecable y no perdió oportunidad de interactuar con la primera fila. Incluso tuvo tiempo de rendir homenaje al legendario Christopher Lee, quien colaboró en 2005 con la banda y cuya presencia simbólica continúa marcando la historia del grupo.
Uno de los momentos más inesperados ocurrió durante “Chains of Destiny”. Sin previo aviso, Giacomo descendió del escenario y se lanzó directamente al mosh pit. Allí cantó rodeado de fanáticos eufóricos que lo abrazaban, le tomaban selfies y acariciaban su larga cabellera rizada. Pese al caos alegre que lo envolvía, jamás soltó el micrófono ni perdió una sola nota: una muestra impresionante de entrega y dominio vocal.
Canciones que atraviesan el tiempo

La intro “Lux Triumphans” anunció lo que muchos esperaban: la llegada de “Dawn of Victory”, tema emblema del disco que da nombre a la gira. El recinto vibró como una fortaleza medieval, mientras los asistentes cantaban con fervor.
El calor aumentaba a medida que avanzaba la presentación. “The Village of Dwarves” convirtió Blondie en una taberna fantástica donde todos parecían parte de un mismo mito. En el escenario, Roby De Micheli (guitarra), Alessandro Sala (bajo) y Paolo Marchesich (batería) sonreían con complicidad, alimentados por la energía inagotable del público.
El tramo final llegó con dos himnos: “Land of Immortals” y “Emerald Sword”. Ambas fueron cantadas a coro, con una fuerza que parecía atravesar el tiempo y devolver a todos a la era dorada del power metal. Cada nota funcionó como una declaración de amor hacia una música que permanece inmortal.
Un legado que continúa

Muchos asistentes admitieron haber llegado sin grandes expectativas o con reservas debido a la eterna comparación que se hace entre el actual vocalista y Fabio Lione. Sin embargo, Giacomo Voli no solo estuvo a la altura, se ganó al público con un liderazgo escénico memorable y una entrega absoluta. Su carisma, su presencia teatral y un registro vocal deslumbrante conquistaron incluso a los más escépticos.
El concierto cerró como cierran las grandes gestas: con el público transformado, sudoroso, emocionado y consciente de haber sido parte de algo irrepetible. Rhapsody of Fire no solo celebró un aniversario, reafirmó por qué sus canciones siguen siendo eternas. Porque en noches como esta, la música deja de ser sonido y se convierte en destino, en mito y en victoria.
SETLIST
- The Dark Secret
- Unholy Warcry
- Rain of Fury
- I’ll Be Your Hero
- Chains of Destiny
- The Magic of the Wizard’s Dream
- Challenge the Wind
- Kreel’s Magic Staff
- Lux Triumphans
- Dawn of Victory
- Triumph for My Magic Steel
- The Village of Dwarves
- Dargor, Shadowlord of the Black Mountain
- Holy Thunderforce
- A New Saga Begins
- Land of Immortals
- Emerald Sword
Produjo: Matahari Producciones.
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