
Texto por: Ricardo Arredondo
Fotografías: Claudio Escalona
Esta semana estamos viviendo uno de los reencuentros más esperados del año. Y es que Luis Miguel vuelve a nuestro país con un tour que lo tendrá tocando 10 fechas en el Movistar Arena. Anoche fue la tercera noche de esta serie de presentaciones que el astro mexicano estará realizando en Chile y que no estuvo exenta de problemas debido a su situación médica, pero que Luis Miguel supo sacar adelante con ganas, oficio y maestría.

Desde antes del evento, fuera del recinto del Parque O’Higgins, el ambiente era de celebración y emoción. La fanaticada, en la que predominaban las mujeres, se hacía presente para volver a ver al Sol de México. Los cintillos y las poleras con el rostro de Luis Miguel se repetían en los pasillos del Movistar. A las 21:00, se apagan las luces del recinto y hace ingreso la big band que comienza a interpretar los primeros acordes para darle paso a Luis Miguel que inicia el show interpretando «Será que no me amas». Prácticamente pegada continúa con «Amor, amor, amor» y con «Suave» de su disco «Aries». La locura es total. Tiene al público en el bolsillo, y a pesar de sus evidentes problemas vocales, el público canta, grita y se emociona junto a su ídolo de toda la vida.

Hubo tiempo para un set de Boleros («Por debajo de la mesa», «No sé tú», «Como yo te amé», entre otros), Baladas («Fría como el viento», «Tengo todo excepto a ti» y «Entrégate») y para música mexicana junto al grupo Mariachi Vargas de Tecalitlán con quien interpretó «La fiesta del mariachi», «La bikina» y «La media vuelta». Es inevitable hablar del concierto y no tocar el tema de su voz. Se ve notoriamente resfriado, con problemas a la garganta que afectan su cantar. Mucha tos, y un desgaste evidente luego de realizar 10 fechas en Argentina, y dos en Chile en un tiempo muy corto. Tiene en el escenario una mesa con un vaso con agua y un aparato que pareciera ser un nebulizador, al que recurre prácticamente siempre entre canción y canción. Su ánimo está perfecto y sus ganas de dar un buen espectáculo son enormes, pero a ratos, la voz no le responde. Se nota la frustración y su incomodidad a momentos. Pero es sólo la parte vocal, porque por ánimo no se queda atrás. Bailó y se movió como siempre, y el público lo acompañó y demostró su apoyo en el que es evidentemente un momento complejo de salud (para enfrentar un concierto) para Luis Miguel en el que, a pesar de no estar a su 100%, el público lo entendió y lo ayudó a levantar el espectáculo.

Un ingrediente importante de la puesta en escena, es la banda que acompaña a Micky. El grupo compuesto por alrededor de 25 músicos entre cuerdas, percusión, bronces, teclados, coristas y director, no deja a nadie indiferente. Y es que su sonido avasallador, equilibrado y potente convierten su participación en una experiencia por sí sola y en el aliado perfecto para un artista de la talla de Luis Miguel. En el último bloque de canciones, interpretó «Que nivel de mujer», «Ahora te puedes marchar», «La chica del bikini azul» y «Cuando calienta el sol», que fue la elegida para dar el cierre a su set de poco más de 100 minutos.

Luis Miguel es una eminencia. Prácticamente una leyenda y uno de los cantantes más importantes de la historia de la música latina. Y es por eso, que aún con sus problemas vocales, es capaz de entregar un espectáculo excepcional, y muy por sobre la media. Probablemente sabemos lo que puede dar, y conocemos su calidad como artista, y es por eso que nos podemos dejar llevar pensando que su show “no estuvo tan bien”… Pero no es así. Es por la alta vara que él mismo se ha puesto, y por lo que ha demostrado a lo largo de su carrera que es capaz de dar. Su talento sigue intacto. Y sin duda, cualquiera puede tener problemas vocales temporales. Eso no hace más que demostrar que es humano y engrandecer su leyenda, como uno de los artistas más grandes que ha tenido la música en español. El sol sigue brillando, y esperamos que así sea por muchísimos años más.





















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