Texto por: Cristian Martínez

Fotografías por: Hugo Hinojosa

Este 21 de abril estuvo marcado por la arremetida del death metal melódico que se tomó la noche en el Teatro Cariola. Los nacionales Projector y Diametral fueron los encargados de encender la llama y preparar el terreno para la llegada de los suecos de In Flames, quienes incendiaron el recinto con un setlist forjado a lo largo de 35 años de trayectoria, haciendo temblar cada rincón con su devastador sonido.

Desde antes de la apertura de puertas, el público ya se aglomeraba en las afueras del recinto, consciente de que la jornada estaría intensa, buscaron relajo entre conversaciones y vituperios. Una vez abiertas las puertas y llegada la hora, la banda nacional Projector tuvo la misión de abrir el telón. Con más de una década de trayectoria y confesados seguidores de In Flames, entregaron lo mejor de su disco “Between the Nature and Ego”, a modo de homenaje a una de sus grandes influencias.

Luego fue el turno de los santiaguinos de Diametral, quienes demostraron por qué son una de las agrupaciones más queridas de la escena local. Con una presentación sólida y enérgica, repasaron lo mejor de su carrera con temas como “Sentenced” y “Hell in Me”. Además, dedicaron unas palabras para introducir su sencillo “Onlyfan”, una canción que explora el deseo y la soledad a la que algunos recurren en plataformas digitales.

Ya con todas las cartas sobre la mesa, era hora de que los suecos tomaran posición en el escenario y, sin preámbulos, dispararon su primer hit de la noche “Pinball Map”. Como era de esperar, bastó ese inicio para desatar la euforia del público, que encontraba en los coros de la canción el aire para vivir. Así comenzaba en grande una noche repleta de éxitos, que repasaba lo mejor de su extensa trayectoria con un setlist estelar.

Su último trabajo, “Foregone” (2023), fue uno de los ejes centrales de la noche, regalando grandes momentos con canciones como “The Great Deceiver” y las potentes “Meet Your Maker” y “State of Slow Decay”. Estas piezas soltaron las ataduras del público, que se dejaron llevar por la fuerza de estas composiciones, convirtiéndose en una voz más dentro del espectáculo: una voz colectiva, cargada de emoción, que se entregó por completo durante la velada.

Un punto álgido llegó cuando el frontman del grupo, Anders Fridén, dedicó unas palabras de cariño al público. Sin embargo, su discurso fue interrumpido por los gritos del público, que al unísono corearon repetitivamente el nombre de In Flames, provocando sonrisas en los miembros de la banda y dejando en evidencia el profundo cariño que los fanáticos nacionales sienten por su trabajo.

El setlist de la banda fue meticulosamente seleccionado, considerando las 14 producciones de estudio que tienen a sus espaldas, haciéndolo sentir como un tributo a su trayectoria. A lo largo de la noche, repasaron tanto su característico sonido de death metal melódico como su faceta más moderna, una evolución que han sabido explorar sin perder la vitalidad que los definió en sus orígenes. Esta mezcla de estilos les permite conectar con distintas generaciones de fanáticos, quienes se hicieron presentes esta noche, encontrando su espacio para corear con euforia sus canciones favoritas. “Only for the Weak”, de su disco “Clayman”, probablemente su canción más reconocida y un himno vigente hasta hoy, no podía quedar fuera. Su interpretación hizo saltar al público de principio a fin y, sin dar tregua, la banda continuó disparando un éxito tras otro. Hacia el tramo final, reservaron “I Am Above” y, para cerrar una noche estelar, se despidieron con “Take This Life”, una canción elegida intencionalmente para finalizar su presentación, dejando un mensaje claro: tomar el control de nuestras vidas, avanzar sin temor a ser diferentes y ser cada uno quien define su propio camino.


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