
Texto por: Tomás Bascoli C.
Fotografías: Camilo González
Siguen las semanas otoñales en Santiago y el Teatro Coliseo se vislumbraba como un cálido espacio para rasgar la noche capitalina liderado por el retorno de Candlebox a nuestro país. Los originarios de Seattle se las arreglaron para retrotraer toda la movida grunge en un espectáculo que bordeó las dos horas de duración guiadas por un carismático Kevin Martin y un sonido noventero que conquistó a las miles de chaquetas negras y camisas de franela.

Con varios minutos de atraso ante un expectante y virtualmente lleno Teatro Coliseo, Candlebox aparecía en escena tras una cortina introductoria que hacía resonar, como una vieja radio, extractos de canciones de los compañeros de la banda en la década de 1990: Soundgarden, Pearl Jam, Alice in Chains, Stone Temple Pilots y Nirvana fueron calentando el motor para hacer rugir al público en cuento Kevin Martin, Peter Klett, Adam Kury, Island Styles y BJ Kerwin aparecieron sobre la tarima.

Con lentes oscuros y su melena al aire, Martin gritó desgarradoramente “¡Santiago!” antes de comenzar con “Arrow” y “Simple Lessons”. Una bofetada sonora que se erguía entre la potencia instrumental y la intacta voz de su líder y vocalista.
Las palmas del público no se hicieron esperar para acompañar a “Change”, momento en que Martin coqueteaba, entremedio de la canción, con un “chi, chi, chi” a lo que el público respondía con la mítica frase local que completaba aquella oración.

“¿Cómo estamos?” pregunta el vocalista antes de hacer pasar a su primer invitado: el chileno Carlos Fuentes que con una voz arraigada en las características y el estilo grunge, acompañó a la banda para interpretar “Blossom”.
A “Don’t You” le siguió la increíble “10,000 Horses” que incluyó un lanzamiento de baqueta autografiada al público por parte de Martin, comenzando a consolidar la romántica relación entre un público entregado a las peripecias del carismático líder. Quien, con guitarra acústica en mano, comenzaba con “Breathe Me In”, con algún guiño a Pink Floyd en su introducción instrumental larguísima, que también se aprovechó para presentar a cada uno de los integrantes de la banda.

Luego de la danzante “Elegante”, llegaba uno de los mejores momentos de la noche. Martin invitaba al cantante Taylor McCall y al guitarrista Alain Johannes para homenajear al gran Chris Cornell con una hermosa interpretación de “Hunger Strike” de Temple Of The Dog. Uno de esos instantes memorables que sirve para volver a recordar lo importante que fue y ha sido la movida grunge, entregándonos a varias figuras legendarias para la música contemporánea.
Tras magnánima sorpresa, “It’s Alright”, “He Calls Home” y “Riptide” sirvieron para bajar las pulsaciones y entregar paisajes más calmos, pero igual de potentes. Energía que volvió a su cima con la pesada “Happy Pills” y, nuevamente con guitarra en los hombros de Martin, la entrega de “Cover Me”, otra de las grandes canciones de la banda.

Acá, vale decir que la música de Candlebox representó lo mejor del grunge al desplegar una sonoridad impulsada por lo muscular y la entrega física, así como emocional, de sus integrantes, especialmente de su vocalista.
Acercándonos al final, “Far Behind”, “You” y “Rain” fue la triada elegida para cerrar el telón de forma magnífica, coreada por todas y todos, demostrando, de ambos lados del escenario, el cariño y amor que se ha impuesto en esta y en las anteriores visitas de la banda. Un vuelta a los orígenes de uno de los movimientos y géneros musicales más importantes de finales del siglo pasado, a partir de una sonoridad impregnada de una mística clásica de rock and roll, algo ledzeppeliana y ramoniana que Candlebox sabe manejar muy bien a punta de carisma, músculo y corazón.
Setlist:
- Arrow
- Simple Lessons
- Change
- Blossom
- Don’t You
- 10,000 Horses
- Breathe Me In
- Elegante
- Sometimes
- Hunger Strike
- It’s Alright
- He Calls Home
- Riptide
- Happy Pills
- Cover Me
- Far Behind
- You
- Rain





















0 Comments