Texto por Tomás Bascoli

Fotografías por David Leyton

Ante un recinto lleno, la novedosa banda nacional Hesse Kassel se presentó en una fecha enmarcada en al meteórico ascenso liderado por “La Brea” (2025), su disco que ha ido resonando en distintos escenarios y oídos dejando esperanzas ante la grandiosa salud en la que se encuentra el nuevo rock chileno, estado del que el sexteto aporta su enérgica visión arraigada al post hardcore y art rock.

Las palmas del público resonaban impacientes ante los pocos minutos de atraso del show, -que incluso contó con un cejillo extraviado-, pero que rápidamente dieron el punto inicial para que el bajista Matthew Hopper, el dúo de guitarras de Lucas Cosignani y Mauricio Rosas, el tecladista Joaquín González, el baterista Eduardo Padilla y el vocalista Renatto Olivares saltaran al escenario de la Sala SCD y comenzara un viaje sonoro a partir de “Anova” y, posteriormente, “Americana”, respondido, ambas,  con aplausos ante cada cambio de pulso que manejaba e indicaba a la perfección en manos de su baterista.

Con “En Tiempo Muerto” aparecía el saxofón a cargo de Olivares, otorgando texturas que comienzan a ser más profundas y a ratos aletargadas, teniendo en cuenta la duración promedio de los temas de la banda, la incorporación de estos elementos mantienen en vilo la innovación a la vuelta de la esquina de cada sección sonora.

A partir de acá, es imposible no sentir el susurro cálido y aterciopelado de cada canción que se despliegan y se construyen, como iteraciones, a partir de una concentración y distención de energía explosiva en donde cada músico aporta el elemento constitutivo necesario para adornar cada paisaje.

Luego de un hiato obligado por un corte de cuerda de guitarra, interrumpido por una intervención instrumental a pura inspiración del momento, comenzaba “Moussa” que finalizó con un maratónico cierre a punta de platillos brillantes del baterista Padilla y la ilusión, en nuestras mentes y oídos, que estamos frente a temas sin fin. Evolucionan, mutan y se movilizan a medida que despliegan sus sonidos.

Nuevamente un contratiempo con la guitarra obliga a interpretar “Sancho Plagio” en formación de quinteto. Tema que es una avanzada hacia las próximas composiciones de la banda: más rápidas, más potentes y más orquestadas entre sus guitarras, sin repetir los mismos patrones, algo que han mencionado los músicos en entrevistas y que se puede notar, especialmente, en vivo.

Con “Mariposa” volvía el estruendo y “Pornomiseria” hacia explotar todo, y se entromete la flauta traversa de Olivares que nos hace ir en otra frecuencia, son hermosos ruidos que de forma frenética, dadaísta a ratos, barroco en otros, son expresión de energía pura sin control ni estructura habida y por haber. Única puesta en escena que se afirma con músculo y corazón. 

El cierre estuvo a cargo de la larguísima “A. Latur” y “Yo La Tengo”, misma canción que cierra su disco, que abrazó más el estilo progresivo y hardcore de la banda, una clausura definitiva de más de 10 minutos a punta de una vaivén de paisajes que danzan como un movimiento browniano. Hesse Kassel no es una formula fácil de entrar, pero una vez allí es dificil no dejarse llevar por las pulsaciones, los gritos, las voces, el relato y la energía contagiosa de una de las bandas más novedosas de la actualidad chilena.

Fin del concierto, volvemos a la realidad: la calma después de la tormenta llamada Hesse Kassel.

Setlist:

  1. Anova
  2. Americana
  3. En tiempo muerto
  4. Moussa
  5. Sancho Plagio
  6. Mariposa
  7. Pornomiseria
  8. A. Latur
  9. Yo la tengo 

Zumbido.cl

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