
Director: Daniel Vivanco
Género: drama
País: Chile
Año: 2025
Texto por Clau B. Díaz
El estallido social en Chile del 2019-20, sin duda fue un acontecimiento histórico que marcó un punto de inflexión en nuestro país. Por lo que la cantidad de historias esperando a ser contadas debe ser infinita, no obstante, luego de 6 años de lo sucedido ya comienzan a asomarse las primeras ficciones. Una de ellas es “La Fuente”, tercer largometraje del director chileno Daniel Vivanco, que narra la historia ficcionada del dueño de la Antigua Fuente ubicada en plena zona cero de las revueltas sociales. La cinta, protagonizada por Luis Gnecco, según su realizador cuenta “el lado B” del estallido, y sostiene se trata de una película humana, casi argumentando que no se trata de color político, mientras algunos críticos aseguran que es una película de derecha, otros dicen que solo cuenta la verdad de lo ocurrido.

De cualquier manera, la película se centra en mostrar el estallido desde el punto de vista de Luca Barella (Gnecco), el dueño del local que defiende su negocio ante los destrozos de la primera línea, la cual, la cinta decide mostrarla como un grupo organizado, comandado por Mirko (Roberto Farías). Alrededor de esta trama, se encuentra la familia de Barella: su esposa, una mujer alcohólica e infiel, su padre, un anciano enfermo; su hija, una estudiante de música quien simpatiza con las causas sociales; y su hermana que es una mujer soltera que trabaja en la fuente, aparentemente oportunista y aspiracional. En este contexto, la película muestra a Barella como el único ser de principios, alguien no corrompido que luchará por el bien sin importar el costo.
Según la trama, esta cinta podría ser una épica de un hombre solo contra el mundo, quizás, incluso, una reflexión de cómo las circunstancias sociales afectan la vida privada, sin embargo, la película queda un poco corta. No tan solo por la falsa dicotomía bien/mal, sino porque no hay desarrollo de conflicto ni de personajes. La historia se basa en acompañar al protagonista y su mala suerte: cómo su negocio se cae a pedazos, cómo su familia se derrumba, incluso su salud empeora, todo esto sin grises. Es probable que este relato sea para que empaticemos con Luca, pero es tanta información que nos dan que la trama puede ser sobre el estallido o sobre un hombre con la peor suerte, pero de una familia acomodada. De hecho, creo que peca del mismo error que otras producciones chilenas como “La Jauría” o, la reciente película de Sebastián Lelio, “La Ola”, sus guiones son solo panfletos sacados de memes de internet, y coinciden en que el ritmo de las cintas se hace muy lento.

No obstante, el talento de Vivanco se nota, a pesar de algunos desafortunados efectos visuales, la dirección y fotografía destacan, lo cual es una pena porque podría haber sido una buena idea, porque se ven las ganas que tenía de contar estar historia. En lo que respecta a las actuaciones, son todas buenas, aunque no sobresalientes, ya que, el elenco se compone de actores consagrados, pero a ratos Gnecco resulta exagerado para el guion. De hecho, creo que, si la película se hubiese atrevido a más, a no ser tan políticamente correcta, podría recordar incluso al personaje Michael Douglas en “Un día de furia”, un hombre frustrado que explota ante lo que le sucede en su entorno. Pero no, la decisión fue una historia más bien plana y moralista, con algunos momentos destacables, pero que se disuelven en sus tramas que no logran de culminar.
En síntesis, es una película dirigida a ese sector de la sociedad que condena al estallido social, cuya narrativa se asemeja a lo que se ha llamado “estallido delictual” u “octubrismo”. Ya que, podrán reflejar sus opiniones en la cinta, como una suerte de confirmación que sus sospechas fueron ciertas: “son todos unos delincuentes, siempre tuve la razón”.




















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