Texto por  Pablo Castillo

Fotografías por Michel Hernández

En el bingo de bandas de la nueva canción chilena, una que es infaltable por tachar son los históricos Illapu, conjunto que brilla por su cercanía con la gente, consciencia política-social y sus ritmos andinos sacados directos desde el norte de nuestro país. Son referentes para muchas generaciones y su música siempre estará presente como parte de nuestra identidad, sea entendiendo piezas musicales tan trascendentales como Para Seguir Viviendo (1988) o hasta bailando sus grandes éxitos cuando ya llega el 18. Esta importancia se vio reflejada con un Movistar Arena repleto casi en su totalidad esperando a los antofagastinos, que junto a la FOJI, interpretaron el legado de la banda en un concierto sinfónico.

Los primeros en aparecer en escena fueron los talentosos músicos de la Fundación de Orquestas Juveniles e infantiles que acompañaron al conjunto andino, quienes con mucha elegancia sentenciaron la noche demostrando la elegancia de su interpretación, una obertura clásica y con un sentido musical purista que daba inicio al ritual con guiños e interpolaciones al repertorio de la banda. Con esta bienvenida que se anunciaba con bombos y platillos llegaban los verdaderos protagonistas de la noche, vestidos de ese rojo sangre que los ha caracterizado durante décadas y combinando su vestimenta con el logo que proyectaba su nombre, Illapu.

Un junte que según la banda, era uno de sus proyectos más ambiciosos, la música de raíz nortina se vestía de terno por primera vez para poder lograr un choque cultural que, desde las primeras notas de Hagamos un Pacto o el coro de Lejos del Amor emocionaron hasta las lágrimas a algunos fanáticos. La fusión de estos dos polos tan distintos hizo que la música dirigida por Roberto Márquez alcanzara la grandeza, sosteniendo a su banda quienes disfrutaban de su propia música y la orquesta quienes embellecieron con sus complejos arreglos.

Por un lado, este formato potenciaba las canciones meramente instrumentales del conjunto, teniendo así un balance perfecto entre ambas instrumentaciones, canciones como Condorcanqui y Población la Victoria pasaron de ser piezas destacadas por su marcado origen a convertirse en obras mucho más completas que perdían un poco esa identidad pero lograban el impacto orquestal. Y por el otro, la orquesta y la banda se sentían como una sola fuerza interpretando estos himnos generacionales, ambas entendiendo sus roles y perfeccionando su sonido, ejemplificadas en los solos de zampoña y como los violines acompañanban sutilmente los pasajes, o las introducciones orquestales que daban el puntapié inicial para que la banda pudiera tocar, todas estas lideradas por la poderosa voz de Roberto que sigue vigente como una fundamental en la historia de nuestro país.

Todo suena muy elegante, pero en verdad Illapu tenía a todo el Movistar Arena en una fiesta, con un repaso histórico de sus canciones que nos hacía mover las caderas como caporal y que hicieron que nos dolieran las manos de tanto aplaudir al ritmo del huayno. Un paseo por la historia de nuestro país y por los lugares claves que forjaron la trayectoria de la banda al sonido de Danza en caña y tambor y Bio Bio sueño azul, levantando de sus asientos a niños, adultos y abuelos, todas distintas generaciones que disfrutaban de unirse a este ritual en formato sinfónico.

También hubo momentos para acercarnos al conjunto en un contexto más emocional, la interpretación de Mamá Aida iluminó el recinto gracias a la participación del público e iluminó los ojos de Roberto quien muy orgulloso se la dedico a su difunta madre, Para Seguir Viviendo que me puso los pelos de punta por su bella introducción orquestal y que cerró con un grito unánime del público por el siempre presente Rodrigo Rojas de Negri, y Vuelvo para Vivir como el eterno himno de la vuelta de la democracia donde se alzaron banderas chilenas, mapuches y palestinas.

Gritos y aplausos inmortalizaban la noche sinfónica, que con Sobreviviendo como el gran final y un encore interpretando Candombe para José coronaron una fecha histórica para la banda. Illapu con más de 50 años de trayectoria sigue ofreciendo en calidad y emoción uno de los mejores shows nacionales que se puede ver, y aunque la FOJI dio un espectáculo de primer nivel, el brillo de la banda era mucho más fuerte, uno que ha traspasado generaciones y que sigue siendo responsable de representar al verdadero pueblo chileno.

Setlist:

  1. Obertura
  2. Hagamos un pacto
  3. Lejos del amor
  4. Arrurrú la faena
  5. Puerto Rico, puerto pobre
  6. Primer sueño de amor
  7. Tu propia primavera
  8. Danza en caña y tambor
  9. Bio Bio sueño azul
  10. Mama Aida
  11. Para seguir viviendo
  12. Isla Negra
  13. Población La Victoria
  14. Despedida del pueblo
  15. Un poco de mi vida
  16. Canción nuevo amanecer
  17. Aunque los pasos te toquen
  18. Condorcanqui
  19. Morena Esperanza
  20. Vuelvo para vivir
  21. Sobreviviendo

Encore:

  1. Candombe para José

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