Texto por: Lucas Araya Araya

Fotografías por: Hugo Hinojosa

La primera versión del Festival Bamba tuvo a Juanes y Marc Anthony como los puntos más altos en términos de convocatoria y entrega apasionada del público que llegó en masa al Parque O’Higgins. En tanto, Los Vásquez, como dueños de casa y con un show entre los números principales, dejaron en alto la música local y su propia carrera de éxitos. Sin duda, una primera jornada exitosa en donde la idea de “lo latino” como “identidad” sigue en formación y cuestionamiento. De todas maneras, prueba superada y una invitación a pensar en nuevas ediciones a futuro.

Ritchie Valens fue el primer cantante de rock and roll en usar el español como lengua de expresión y popularizó «La Bamba» en el mundo angloparlante y le dio una suerte de identidad al mundo latino y un puente directo con el rock and roll en 1958, un poco antes de su trágica muerte. Richard Valenzuela nació en Pacoima, Los Ángeles, Estados Unidos.

¿Por qué menciono todo esto? Porque el sábado 24 de octubre de 2026 se dio el punto de partida del Festival Bamba, un sueño ideado y llevado a cabo por Juanes, Marc Anthony y Lotus en Santiago de Chile. Llamado a ser encuentro de cultura latinoamericana, la fiesta musical tuvo en su primera jornada a representantes de distintos países y estilos del continente, atravesando generaciones, estilos y fronteras imaginarias, uniendo así públicos diversos y sonoridades que ya pasan a ser aparte de la banda de sonido de un continente y una vertiente cultural (¿irreal e idealizada?) global.

Había un leve temor y muchas dudas, sobre todo, la pregunta de cuánta gente podría llegar al Parque O’Higgins en esta especie de Lollapalooza chico sin nombres gringos. Bueno. Las colinas se repletaron, los escenarios principales estuvieron llenos de público desde temprano y, casi sin importar lo rimbombante del nombre, hubo una disposición a disfrutar de la parrilla (digamos que la presencia de barras, carritos de piscola y cervezas en lata moviéndose de lado a lado ayudan y son parte del encanto). Así pasaron artistas, quizás algo desconocidos, desde el comienzo, seguido de actos ya consolidados para cerrar con los más congregantes y trascendentes y coronar una primera cita que cumplió con las expectativas, aunque me deja un sabor indescriptible que sigo masticando.

Vamos por parte

01. La ubicación y la fecha: El Parque O’Higgins ya se consolidó como el gran lugar para festivales masivos y bien organizados. Central, conectado con el transporte y con una vegetación amistosa para un clima caluroso, seco y, últimamente, cambiante. Si la idea es proponer una contraparte para el festival de marzo en la misma locación, el “calco” latinizado funciona perfecto. Con puestos de comida, hidratación y baños al alcance (faltó una sección de baños cerca de los cerritos con sillas de playa), además de una zona VIP un tanto alejada e incomprensible, las instalaciones cumplieron, aunque la ausencia de algún tipo de feria artesanal, tienditas con algo de vibra latina y la extraña presencia de guirnaldas mexicana (o de día de muertos) no son suficientes (para mí) para identificar el ambiente con la idea de la Latinoamérica.

02. La comida: Todo bien. Hay comida de diferentes países, con diversos sabores, precios, porciones y alcance. Quizás un tanto industrializado y pasado por un colador, pero el concepto funciona y el servicio cumple. Piscolas, micheladas, roncito y todo lo demás al alcance de la mano. Bien. 

    03. La parrilla de artistas: Lo que realmente importa en un festival de música fue, afortunadamente, el punto alto y principal de la jornada inicial de esta primera versión de Bamba. Desde tempranito con números cumpliendo y abriéndose paso en el ambiente hasta alta horas de la noche cuando los vientos y la electricidad apasionada hicieron vibrar el ambiente y extendieron la noche.

      Seamoon, Catalina y las Bordonas de Oro y Gale con sets acotados, justos y precisos para abrazar a quienes iban llegando al parque para descubrir nuevas sonoridades y entregas o para ser parte de un paso importante dentro del camino de sus favoritos. Un comienzo que pasó la prueba.

      Después de almuerzo, Coti trajo a los parlantes a Julieta Venegas , Victor Jara y el nombre de Enanitos Verdes, uniendo Santiago con Mendoza, Chile, con Perú, Argentina, Ecuador. y el resto del continente. El pop latino brillando en plena tarde. Más de 25 años de hits en un puñado de canciones que el cantautor y compositor trajo con una formación ramonera, una especie de rock endulzado con tintes de mega hits que siempre han estado ahí. Un amigo me preguntó ¿Quién es Coti?. A lo lejos sonó “Nada fue un error”. Aaaaaaah. Fue su momento de eureka y un cierre perfecto para un set bien balanceado.

      A las 4 de la tarde subieron a escena Los Pericos. Un horario que hasta Juanchi pensó extraño y poco convocante, pero el mar de gente que ya se apostaba en el escenario auspiciado por un banco fue la prueba máxima del arrastre y la convocatoria de una de las bandas emblema del reggae en clave rock y representantes de una década de oro para el cono sur. Imposible no dejarse llevar y bailar con “Hace lo que quieras”, “Waitin”, “Jamaica blood”, “Caliente” o “Me late”. Un clásico absoluto que abre la idea Latinoamérica para traer el caribe isleño y pensar y sentir a Jamaica como propio, de acá, de allá, de todas partes. Tremendos Los Pericos.

      Jovanotti: sorpresivo, casi disruptivo y potente. Si bien su set y su onda se basan en sus éxitos noventeros como “Non M’annoio” y “Penso positivo”, la inclusión de “El pueblo unido” entre tambores, marchas y mientras el continente está temblando frente a la amenaza de las democracias y las libertades (reales), la mención de  Inti- Illimani, su infancia escuchando “Viva Chile” (1973) y la lucha por la libertad trajeron el primer momento realmente político y combativo de la tarde (el único, en realidad). Cuando llegó “Matador” al ruedo y la comunión fue total, me pregunté por qué no estaban Los Cadillacs en Bamba. Bueno, quizás para la próxima. El punto es que Jovanotti cumplió totalmente, a pesar de ser el número exótico. Un latino desde la tierra del latín. 

      Conociendo Rusia ya es un nombre habitual en Chile. En su viaje de constante ascenso, Mateo y su banda siguen consolidando un repertorio y un sonido que sigue la ruta de Fito, Calamaro, Lebón y compañía, siendo aparte de una tradición y un sonido altamente reconocible en momentos melosos Spinetteanos y dejando siempre su propia impronta, Conociendo Rusia deja bien alto su música con canciones infalibles como “Loco en el desierto” y, especialmente, “Cabildo y Juramento”. Lindos momentos bajo el sol.

      Elena Rose fue lo más cercano al urbano pasado por el colador pop de la tarde noche. Trayendo los tintes venezolanos al festival también fue un aire de frescura y la presencia femenina al frente como cabeza de cartel (las tres primeras artistas salieron muy temprano, cumpliendo con la desbalanceada y, un tanto, injusta cuota). Una sonoridad liviana y disfrutable mientras los vasos se vaciaban y los perreos comenzaban a emerger desde el pasto y el concreto. Un set donde “Me lo merezco”, «Agradecimiento” y “La semana” dibujaron el paisaje sonoro mientras caía el sol sobre los cielos de Santiago.

      La luna casi llena, el parque repleto en todo su esplendor y un inicio arrollador con “Me enamora”, “La paga” y “Yerbatero”. Listo. El dueño de la varita mágica en su salsa. Con una sonrisa enorme y el goce de ver un sueño cumplirse frente a sus ojos, el colombiano desplegó un set plagado de éxitos y compartió escenario con Gale y Mateo Sujatovich para interpretar  “Fotografía” y “Es por ti”, hits imbatibles y que sigue resonando dos décadas después de su salida al mundo.

      Sin dudas, Juanes y su guitarra afilada mueven multitudes, conquistan corazones y ponen a bailar a un continente sintetizado en un parque repleto de almas vibrando.  Con “La camisa negra” y todo un coro multitudinario en llamas, la misión estaba más que cumplida. Ahora, la inclusión de “Loca” de Chico Trujillo me hizo pensar en la ausencia del Macha en esta edición, así como considerar que Los Jaivas son más que precisos para esta grilla, al igual que Mon Laferte, María José Quintanilla, Banda Conmoción, El Bloque Depresivo y tantos más. Ahí queda la pelota rebotando.

      Volviendo a Juanes, el cierre con “A Dios le pido” fue el broche de oro de un set brillante, digno de cabeza de cartel en todo su esplendor y cumpliendo un sueño.

      Los Vásquez abriendo con fuegos y romanticismo en la noche santiaguina mientras la gente seguía llegando al Parque O’Higgins, dando cuenta del poder de convocatoria del grupo, del festival y de la música local. Como buenos dueños de casa, Los Vásquez trajeron la sonoridad de varias zonas de Chile, su gente y su pasión. Haciendo bailar, invitando a cantar y a unirse en un solo corazón, la banda chilena tuvo su brillo propio entre las estrellas continentales. Un buen complemento representando la música de acá.

      Y, finalmente, Marc Anthony. El nombre más bombástico y universal del festival comprobó con creces su leyenda y su calidad. Ritmos latinos con aroma a café, ron, calles ardientes y noches sin fin. La salsa, el merengue, la balada, el pop y la cumbia se unen en un set hecho para disfrutar y poner un broche dorado y de calidad al primer tramo de Bamba. Una noche perfecta (o casi, para un exigente).

      Volviendo a casa desde el Parque O’Higgins me seguí preguntando sobre el concepto de “latino” del festival. Tuve una sensación más de Miami que de algo real y palpable pues hay varias ideas y conceptos de la “latinidad” y lo identitario combinado con lo comercial de la música puede crear esos vacíos o contradicciones propias de algo en construcción. No hubo “andinidad», por ejemplo. La Patagonia sigue estando lejos. El candombe uruguayo ni se nombre. Así se podría enumerar una larga lista de sonidos, estéticas y sabores identitarios ausentes. Ritchie Valens nació, vivió y murió en Estados Unidos. Quizás no es el punto hoy. Veremos qué pasa mañana. Por ahora, tarea cumplida en la primera cita.

      Puedes ver nuestra galería fotográfica de este evento AQUÍ.


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