Texto por Tomás Bascoli

Fotografías por Camilo González

Ante un cargadísimo fin de semana de conciertos en nuestra capital, los argentinos de Eterna Inocencia se dieron gala en el Teatro Caupolicán para celebrar, junto a una ferviente fanaticada chilena, 30 años de existencia en un concierto que nos hizo retroceder el tiempo hacia tiempos más juveniles en el cual se abrazó la rebeldía enmarcada por la musicalización de los trasandinos en un evento que, también, funcionó como una catarsis colectiva acumulada de tres décadas.

Caía la tarde noche en Santiago y el Teatro Caupolicán se llenaba de público con sonrisas en la cara, sabiendo un poco el espectáculo que se viviría, expectantes ante una celebración en vida de una seguidilla de canciones compuestas por Eterna Inocencia que nos retrotraería a otros tiempos.

Una espera nerviosa que se dejó descomprimir con la energética y potente presentación de los chilenos Tenemos Explosivos que, a través de su propuesta lírica y directa, empaparon al teatro capitalino y sus ocupantes de una carga explosiva de energía que, a pesar de ser gastada, se volvía generar y acumular para mantener en vilo la espera para el plato principal. Bastaron 45 minutos para que, en su debut en el escenario capitalino, la banda chilena entregó todo y más.

Algunos minutos pasadas las 21:00 hrs, y antecedidos de “Sorrow” de Bad Religion y el grito “eterna, eterna” de parte del público, el quinteto argentino saltó al escenario ara comenzar con “Viejas Esperanzas” y “Puente De Piedra” en un golpe doble que provocó la instantánea respuesta del público que superponía mosh, crowsurfing, gritos y manos al aire. En una constate caótica que se presentaría por el resto de la noche.

“Buenas noches Santiago” comentaba Guille, el vocalista y líder, antes de estremecer el teatro con “Abrazo” y “Trizas De Vos” que contó con uno de los mayores mosh de la noche y que demostraba que el público de cancha dejó el corazón, el alma y el cuerpo ante cada canción de los trasandinos.

La seguidilla de canciones, que no permitía ninguna pausa de recuperación o para tomar una bocanada de aire, continuó con “Tus Heraldos”“La Radio Comunitaria”, “A Los Que Se Han Apagado”, “Las Distancias”, “Cuando Salgo”, “Cartago”, “Cassiopeia”, “15 Años”, “Let’s Start The Sunrise Together” y “Mi Puño”, que terminó con el propio vocalista de Eterna Inocencia lanzado al público para seguir la tónica de crowsurfing que se tomó la noche.

Es difícil explicar la sucesión de golpes al mentón por parte de cada una de las canciones que iban desplegándose durante la presentación del quinteto. Sin muchas presentaciones, sin artilugios visuales, sin parafernalia de luces, simplemente una potencia ensordecedora, un solo golpe de instrumentos que calaba onda en el alma de quienes presenciaron semejante catarsis hardcore. Como dijo Guille: “esta es una banda de hardcore clásico y la salida es colectiva, y Chile lo tiene claro.”

Con guitarra en mano por parte del vocalista, Eterna Inocencia despachó “Hazlo Tu Mismo”, “Cañaveral”, “Inocencia”, “My Family” y “Le Pertenezco A Sus Ojos”. Que se fueron intercalando con pequeñas intervenciones del vocalista que aprovechó de agradecer a nuestro país por abrazarlos desde el primer minuto e, incluso, envió un cálido saludo al fallecido vocalista de BBS Paranoicos, Omar Acosta.

Tras una pequeña pausa, en donde los ánimos y la energía aún estaban a tope -ejemplo de ello es la cantidad de zapatillas, poleras y polerones que volaban por los aires-, Eterna Inocencia volvía al escenario para despachar las última seguidilla de canciones que contó con “Sin Quererlo”, “A Elsa Y Juan”, “Estuarios”, “Catrileo” y una explosiva interpretación de “Vamos Mi Vida” que volvió a tener a Guille surfeando arriba del público mientras cantaba el mayor himno de la banda, la cual cerró con broche de oro una de esas noche inolvidables y difíciles de explicar para quienes disfrutaron de la música de los argentinos. 

La fiesta rebelde de Eterna Inocencia en el Teatro Caupolicán fue un bálsamo de energía desbordante desde el minuto uno. Una enseñanza de vida a través de un cúmulo de canciones que fueron cantadas a todo pulmón y desbordadas por un público que entregó todo y más como respuesta a una banda que dejó la vida en el escenario. Una catarsis colectiva que nos llevó a tiempos pasados, donde todo era más simple y mejor, donde resolvíamos de forma más sencilla y, también, donde fuimos más inocentemente estúpidos. Pero esta estupidez propia de la juventud que la hace tan bella por medio de remedios musicales y el deseo de combatir contra todo y todos por la simple meta de querer cambiar las injusticias del mundo que nos rodea. Eterna Inocencia nos enseñó, una vez más, que los años pasan pero ese sentimiento debe seguir ahí, incólume, transformando nuestras tristezas en canciones. 

Setlist:

  1. Viejas Esperanzas
  2. Puente De Piedra
  3. Abrazo
  4. Trizas De Vos
  5. Tus Heraldos
  6. La Radio Comunitaria
  7. A Los Que Se Han Apagado
  8. Las Distancias
  9. Cuando Salgo
  10. Cartago
  11. Cassiopeia
  12. 15 Años
  13. Let’s Start The Sunrise Together
  14. Mi Puño
  15. Hazlo Tu Mismo
  16. Cañaveral
  17. Inocencia
  18. My Family
  19. Le Pertenezco A Sus Ojos
  20. Sin Quererlo
  21. A Elsa Y Juan
  22. Estuarios
  23. Catrileo
  24. Vamos Mi Vida

Zumbido.cl

One Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. Me encantaría tener un registro del discurso que se mando Guille, cuando hablo de la historia del Teatro Caupolicán. Fue hermoso. Quisiera corregir la canción 9 (Cuando salgo a tocar), la 23 (Weichafe Catrileo) y la 24 (Nuestras Fronteras).