
Nota por: Tomás Bascoli
Hay conciertos en los que el público acompaña una banda y otros en los que termina convirtiéndose en parte fundamental de lo que sucede en el escenario. Eterna Inocencia pertenece a esa segunda categoría. Basta con escuchar a cientos de personas para entender que lo que ocurre durante sus conciertos excede por mucho la relación tradicional entre músicos y espectadores. Por momentos, la imagen se parece más a una de esas grandes tribunas del fútbol argentino, donde el canto y grito colectivo es increíble.
¿Lo mejor? Que no tenemos que esperar mucho para vivir algo así, porque Guillermo Mármol, Roy Ota, Alejandro Navajas, Tomás Portela y Germán Rodríguez -los nombres detrás de Eterna Inocencia– visitarán Chile este próximo 24 de octubre en el Teatro Coliseo de Santiago. Y, además, este retorno se enmarca en la celebración número 25 de su disco “A Los Que Se Han Apagado” (2001), uno de las placas fundamentales dentro de su discografía.
Para el caso de Eterna Inocencia, celebrar un disco no significa solamente volver a escuchar canciones antiguas, sino que se trata de conectar con su propia historia que se ha ido construyendo a partir de una relación estrecha con quienes reciben, interpretan e incorporan a sus propias vidas estas canciones. Esa conexión, desplegada a su totalidad en vivo, es cuando la letra y el sentimiento que de ellas emanan ya no le pertenece al vocalista de la banda, sino que a las miles de voces que corean cada frase.

Publicado a principios de milenio, “A Los Que Se Han Apagado” pertenece a una etapa en donde la agrupación entendió la excelente conjugación que estaban produciendo entre su sensibilidad melódica y una escritura que proyectaba la realidad social, todo esto en una plataforma sonora vinculada al hardcore y punk que coló profundo en buena parte de los que ahora son sus fanáticos acérrimos.
Así, el reencuentro con Eterna Inocencia es un llamado no solamente a disfrutar de este hito discográfico, sino que ser parte de ese fenómeno entre las feroces voces que se levantan del público, los brazos extendidos hacia el escenario, los constantes pogos que transforman la cancha y las canciones que, por momentos, parecen cantarse solas a través de este gran coro vivo. Una experiencia compartida que realza la rabia, tristeza, esperanza y solidaridad que estructuran las canciones del grupo.
En esta fecha, el Teatro Coliseo será el escenario para este desplante que aparece como celebración conmemorativa y rito coral. Tras muchísimos años, “A Los Que Se Han Apagado” aún suena extendido en cada concierto, canto y expresión que en ella han encontrado quiénes disfrutan de Eterna Inocencia.
Eterna Inocencia en Teatro Coliseo
24 de octubre
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