
Nota por: Franco Zurita
La música de TR/ST nos transporta a esa hora muerta de la madrugada en donde la fiesta deja de ser una celebración para convertirse en una catarsis a oscuras. Ese momento en donde encender las luces se vuelve un crimen y el pulso de un club subterráneo se entrelaza entre los cuerpos en medio del humo, el sudor y la melancolía de bailar con los ojos cerrados. Detrás de todo esto, está Robert Alfons, quien esculpe refugios nocturnos para quienes encontramos en la penumbra, un lugar que la luz del día se rehúsa a entregar.
En el centro de esta niebla sintética está su voz. Una criatura andrógina y espectral capaz de moverse hacia distintos lugares, murmurando secretos al oído en medio de frecuencias que mutan su voz grave y cavernosa hacia lamentos agudos que parecen estrellarse en contra de los sintetizadores. Su voz busca la fricción de las texturas para hundirse en las frecuencias industriales volviéndose un instrumento de carne y electricidad en medio de la pista de baile.

Su firma operó por años como un secreto de culto al otro lado del continente y mientras llenaba clubes en Norteamérica y Europa, en nuestro país, la música de TR/ST echó raíces de manera orgánica en la subcultura local. Desde las pistas alternativas a los DJ de medianoche que mezclaban entre su catálogo, canciones de «Joyland» (2014) o su debut homónimo del 2012 para quebrar la fiesta y seducir a toda una generación.
Por eso su debut en Chile y primera incursión en esta parte de la región, tiene el peso de una deuda que finalmente, terminará por saldarse. Es el encuentro de Robert en plena madurez creativa, manteniendo y explotando al máximo su narrativa musical frente a un público que esperó más de una década para experimentar este trance en vivo. La llegada de TR/ST a nuestro país confirma que el culto nunca fue un espejismo digital y se convierte en la oportunidad única de vibrar con las frecuencias de aquellos himnos claustrofóbicos que durante años reventaron los parlantes de discotecas subterráneas y auriculares solitarios y que pronto tomarán forma física para sacudir nuestros cuerpos.
Robert Alfons y el universo oscuro y enigmático de TR/ST llegan por primera vez a Chile el próximo 5 de noviembre para vivir un debut histórico en la mítica discoteque Blondie.
Entradas disponibles en Passline. Produce: Ni Vivo Ni Muerto.





















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