Nota por: Franco Zurita

Cuando «Blue Lights» fue publicada el 2016, la industria musical británica creyó haber encontrado la fórmula perfecta para exportar una nueva estrella musical: Una voz cálida y delicada, llena de matices provenientes del soul más clásico capaz de retratar tensiones con elegancia y actitud. Sin embargo, la trayectoria de Jorja Smith se ha definido precisamente por negarse a cumplir las expectativas del mercado. En lugar de caminar hacia el consumo que la escena norteamericana acostumbra tras colaborar con Drake o Kendrick Lamar, la cantante escogió administrar su propio alcance, blindar su espacio creativo y construir canciones que respondieran a su personalidad antes que al impacto inmediato de un algoritmo.

Dicha postura, quedó fijada en su debut «Lost & Found» (2018). Un trabajo que no buscaba impresionar con pirotecnias vocales ni producciones elaboradas, sino por una desnudez vocal que recordaba la frescura del street soul de los finales de los 90’s. Smith escribe y nos habla de manera desprovista acerca del desencanto amoroso, la incertidumbre juvenil y la identidad personal como quien la observa desde su ventana mientras se empaña con el frío de cada madrugada. No hay posturas de diva ni grandes discursos, solo una voz aterciopelada que se desplaza entre la elegancia del jazz y el ritmo áspero del UK garage con una naturalidad única.

Una de las aristas más importantes de su figura radica en la autogestión. Trabajar desde su propio sello discográfico (FAMM) le permitió eludir presiones de multinacionales que a lo largo de la historia se han aferrado a voces femeninas sexualizando su figura o bien vulnerando su imagen de manera pública. En un entorno obsesionado con la exposición, Jorja Smith ha mantenido distancia con la sobreexposición mediática convirtiendo su misterio en una marca registrada que simboliza cada uno de los pasos que se ha atrevido a dar en la música. Sus siguientes pasos, «Falling Or Flying» (2023) y «What Are The Odds» (2026), continuaron esa búsqueda de control lo que se tradujo en una apertura sonora que rompió las etiquetas que la cantante venía arrastrando a cuestas. Afrobeat, pop, grimes y house son algunos de los sonidos que Smith envuelve en su catálogo sin perder la raíz de su voz, demostrando que su lenguaje no está arraigado solo a un género sino a la intención con la que se interpreta.

Con esto podemos decir que el valor de Jorja Smith no está en la cantidad de discos de platino ni en las portadas de revistas musicales de la época. El valor se lo ha dado ella misma al preferir la intimidad de su arte antes de la proyección masiva de lo que pudo ser una estrellato fugaz. Demostró que puede ser una figura influyente en la música sin ceder un solo centímetro de control sobre su propia identidad y vaya que lo consiguió.

Jorja Smith estará visitando nuestro país para debutar en solitario con dos show en Teatro Caupolicán fijados para el 3 y 4 de noviembre. Un esperado encuentro a través de su “Falling or Flying tour”.

Entradas solo para la fecha del 4 de noviembre a través de Puntoticket. Produce: Ni Vivo Ni Muerto.


Zumbido.cl

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