
Conversamos con la destacada periodista e investigadora de música popular chilena Marisol García, quien opinó sobre su experiencia periodística y transformación de la cultura musical de nuestro país. Autora de los libros como: «Canción valiente, «Llora, Corazón», «Claudio Arrau» y «Lucho Gatica», además anualmente forma parte del equipo de Festival IN-EDIT.
Marisol, en el tiempo que comenzaste a trabajar en el departamento de la «Línea editorial musical», cuando los lineamientos periodísticos antiguamente poseían un acotado equipo de personas y donde era ocupado usualmente por hombres ¿Qué recuerdas de ese tiempo y que tan difícil fue para ti formar parte de este espacio?
M: Eran mediados de los años noventa. El periodismo musical no existía propiamente como tal en los medios chilenos, pues las pocas firmas ocupadas en ello se entendían como parte del «periodismo de espectáculos», que combinaba disciplinas y códigos con total naturalidad. Recuerdo, entonces, sobre todo mi decisión de poder ejercer en la crónica musical sin tener que ocuparme de otros temas, y la satisfacción que me dio ir comprobando lentamente que algo así sí era posible. Me ayudaron en ello ciertos vientos de cambio, a los que contribuían nuevos medios, editores y también otro/as periodistas dispuesto/as a esa demarcación más precisa de fronteras. Por sobre todo, era lo que merecían los músicos chilenos, que para entonces profesionalizaban su trabajo de un modo que demandaba nuevos enfoques.
Has escrito «Canción valiente, «Llora, Corazón», «Claudio Arrau» y «Lucho Gatica», cuatro libros de investigación musical los cuales han sido elogiados y galardonados con en premiaciones de dominio público, y muchas colaboraciones con destacados autores, todo bajo la línea de la música chilena ¿Por qué es tan importante para ti escribir sobre lamúsica popular chilena?
M: Creo que para quienes ejercemos el periodismo durante la adultez es importante combinar aquello que se nos encarga en nuestras tareas diarias con líneas de investigación más personales, que responden a intereses, compromisos y pasiones particulares. Es algo que se ve tanto en el periodismo político como en el de otras áreas. En mi caso, esa pasión va por el lado de los músicos y canciones, y su vínculo a la historia reciente de Chile. No hago más que ser consecuente con ese interés profundo.
¿Puedes considerar tus libros o alguno de ellos en específico como tu mayor legado a la fecha?
M: No se me ocurriría ocupar la palabra «legado». Me gusta pensar en mis libros como referencias. Quiero que sirvan para el debate, para el registro y también para otras investigaciones. Y la conquista para cualquier referencia es que circule sin errores de información, cosa que creo que mis libros han conseguido.
¿Cómo crees que dialoga tu obra escrita con el Chile de hoy?
M: Las canciones son registro de época y de sentires e inquietudes generacionales. Quien no lo entienda así en el análisis social se pierde de pistas muy poderosas, tanto o más que las pistas políticas o estadísticas. No dudo ni por un momento de que a la música hay que tomársela muy en serio.
¿Qué opinas del hoy de la música chilena, donde artistas mujeres lideran los rankings de la música de nuestro país?
M: Me sorprende y a la vez no me sorprende la muestra incesante de talento en la música chilena. Por un lado, siempre he sabido que existe una oferta atrevida e incesante. Por otro, la buena calidad y alta creatividad de ésta es asombrosa.
Durante este último tiempo, hemos visto como desaparece, paulatinamente, la prensa musical escrita de los medios formales y la emergencia de nuevos espacios que la promueven. Frente a este hecho ¿Crees que los documentales son la nueva forma de contar e investigar la música a través de una historia?
M: Existen documentales de música hace décadas, y por lo tanto no me parece una novedad. Sí es novedoso que circulen con más facilidad, y que todo tipo de audiencias se acostumbren a ellos. Me gusta que así sea, y desde mi trabajo en el Festival IN-EDIT compruebo cuánto se ha avanzado en entender que los documentales musicales tienen códigos particulares y además señas sociales muy poderosas. Los veo como una rama importante de la investigación periodística, tal como lo son los libros, trabajos académicos y otro tipo de esfuerzos al respecto que requieren de plan y tiempo.
Por otro lado, ¿Qué opinas de la labor que han comenzado a suplir los medios digitales independientes con la música chilena?
M: Me cuesta dar una única respuesta pues creo que hay ofertas muy diferentes entre sí. Algunos medios me sirven como periodista, y son referencia para mi trabajo. Otros no hacen exactamente periodismo, sino más bien algo que podría parecerse a la promoción publicitaria. Como lectores es importante que vayamos seleccionando lo que buscamos de acuerdo a nuestras prioridades, y así navegar mejor en la sobreoferta digital actual.
Y para concluir esta entrevista, nos gustaría conocer un ápice de la persona tras la periodista ¿Eres de las personas que gusta de asistir a conciertos o la disfrutas en la comodidad del hogar?
M: Me gusta mucho asistir a conciertos, ojalá de pie y en contacto estrecho con una masa que vibre en sintonía. Para la escucha de discos soy una obediente confinada pandémica, pero para la experiencia en vivo soy todo lo contrario, por lo cual llevo un par de años de cierto desequilibrio al respecto.





















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