Por: Ricardo Arriagada Gómez
Fotografías: Luis Marchant

En esta vuelta de conciertos, para la productora Santiago Fusión ha sido un camino distinto con la vuelta de la banda polaca Riverside, debido a que su éxito de ventas y adaptándose con las medidas actuales el concierto se daría finalmente en el Teatro Caupolicán, donde otras figuras en el mundo del Rock / Metal Progresivo como Steven Wilson y Opeth han pisado ese escenario siendo pesos pesados. El cambio de lugar ayudó para que la audiencia se sintiera en otra conexión, sin perder el cariño que se ha aguantado durante siete años (ya que Riverside anteriormente estuvo en 2015 pero en Teatro Cariola). La gira viene celebrando los 20 años de los oriundos de Varsovia como un acto importante en la formación de los géneros del Progresivo en el nuevo milenio.


Cayendo la víspera de la noche, las luces se apagan para recibir a los teloneros nacionales Aisles, siendo un trato agradable por la lógica de presentar canciones con mucho contexto instrumental e interpretaciones Prog acordes a lo que se venía. Una interpretación que elevaba las ganas y que su oportunidad de también estar cumpliendo más de dos décadas de carrera se ha sentido como acierto a lo que se estaba por delante.


Con la apertura de «The Same River», daba el aviso de dos cosas: un show con tracks de larga duración que haría volar la imaginación del público y una atmósfera que se intercala entre lo íntimo con lo masivo, llevándose con las luces en tonos de ensueño, principalmente púrpura y calipso, cálidos para la continuación de otras matices y emociones en el recital. Mariusz Duda da la bienvenida efervescentemente dando una gran perfomance que animara a la gente y su bajo se sintiera potente en toda su ejecución, se dio el tiempo para saludar y conversar con un sentido del humor grato, alentando en los cortes extensos y en los que necesitaba sentir al público a pesar del uso de mascarillas pero que sentía de lejos esa sonrisa dibujada en varios rostros. Uno de esos momentos especiales fue «Towards the Blue Horizon» que fue dedicada para Piotr Grudziński, el guitarrista del grupo que falleció en 2016 y que puso a prueba a Maciej Meller -que ocupa su actual puesto- en una interpretación acorde a su memoria o la aventura dada con «Escalator Shrine» como uno de los puntos de intensidad, con pasajes instrumentales que no sobrepasaban y que incluso tuvo un güiño a «Black Night» de Deep Purple en medio de su desarrollo.


Mariusz dice durante en un momento que la banda «no es de tener hits radiales» y que «no es como la gente piensa que tocan Rock / Metal Progresivo en forma agresiva», eso ha sido evidente pero cada canción escogida en esta celebración es un grado cuidadoso de una trayectoria que ha mantenido su nivel. Es interesante saber que no estuvo presente alguna de su último álbum «Wasteland» (2018) y que su pasada fue literal una pizca de cada producción realizada hasta 2015, temas como la ácida «#Addicted», la poderosa «Left Out» y el cierre triunfal de la primera parte con «Second Life Syndrome» son partícipes de este setlist que hacía navegar todo en un ritmo soberbio, en compañía también de los otros integrantes Jacek Melnicki y Piotr Kozieradzki en teclados y batería, respectivamente. Todos en distintos colores, aunque llevando la navegación de manera correcta desde los asientos, sintiendo la frecuencia en agitaciones que se liberaban en cabeceos.


En su parte final, Riverside regala un par de temas no largos, pero sí reconocidos de su repertorio: «We Got Used to Us» y su canción más tocada «02 Panic Room», terminando todo como un regreso que deja satisfechos a todos, también para ellos mismos que por motivos obvios, se tuvo que esperar el viernes 13 donde de mala suerte no había nada, solo un corsario musical que construyó su vía en olas tranquilas y emocionantes. Otra victoria para Santiago Fusión y la paciencia de muchos en que Riverside haya pisado el teatro con brazos abiertos.





















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