Título: El Casio y tú. Esquemas Juveniles, 20 años

Autor: Javiera Tapia Flores

Editorial: Banda Propia

Año: 2026

Texto por Lucas Araya Araya

A dos décadas exactas de la publicación del primer álbum de Javiera Mena, llega un libro que indaga en el mundo interior sonoro, lírico y estético de un disco que marcó un antes y un después para una generación que despertaba en el caos de un nuevo siglo donde el caos personal y universal convivía con la entrante era digital y el colapso de la industria musical de masas. Una tormenta perfecta en la cual «Esquemas Juveniles» llegó como un rayo luminoso y musical que cautivó con su frescura, su honestidad y encanto a cientos de almas en búsqueda de las puertas a un paraíso que estaba por venir. Javiera Tapia Flores revisa el entorno del disco con una mirada personal donde las reflexiones, visiones, recortes de prensa de la época y conversaciones cruciales con la música y cantautora, además de colaboradores y quienes sintieron el efecto de las canciones que siguen vibrando hoy en un sitio especial de cada corazón.

Un viernes a mediodía en los pastos de un campus universitario en Ñuñoa alguien dijo que Javiera Mena comentó en Fotolog que iba a ir a carretear esa tarde a una de esas facultades. Alguien tenía “Sol de invierno” en mp3 y lo compartió (en pendrive, incluso en disquete). Algunas personas ya habían visto un show acústico de Mena. Otras la vieron con su banda electrónica. Las menos la vieron en un escenario pequeño con Televisa, pero parece un mito. Internet es el refugio nocturno donde se buscan fotos de artistas, se intercambia información, archivos y hasta discos. Los ecos de la revolución pingüina todavía se sienten. Hubo quien incluso fue a marchar con amigas, amigos, hermanas, hermanas. Volvieron Los Tres, un grupo pequeño fue a uno de esos conciertos. Casi todas las personas en esos pastos votaron por Michelle Bachelet ese verano. Todas esperan un gran cambio que, se supone, está por venir.

Un mundo así era el que se vivía en Santiago hace 20 años. Un espacio donde las micros amarillas hacían largos recorridos para conectar las lejanas comunas de la capital. Viajes que solían amenizarse con la música bajada del compu y traspasada al reproductor de mp3 (si tenías la tecnología y el acceso suficiente. Un CD player con un compact pirateado era otra opción) y con la certeza de que la hora y lugar acordados por teléfono con tu cómplice de vida tenían todo el sentido y la verdad del universo. En esos laberintos se movía Javiera Mena, aunque también buscaba la forma de crear su propio sonido con un teclado/calculadora Casio que trajo su abuelo a casa y con la magia de un computador que llegó a sus manos a través de un concurso que ganó su hermano. Instrumentos que serían clave en el momento en que se fue alejando de las composiciones con guitarra de palo y de las escenas más ruidosas, rudas y dominadas por el ímpetu masculino de electricidad garagera.

Una búsqueda intensa y profunda que la llevaría a encontrar esa sonoridad que se mueve entre el pop de Carole King, el electro pop que irrumpió en las radios noventeras y en los “corazones” latinos, la balada italiana pasada por el prisma de la música romántica mexicana, todo con una estética retro ochentera fluorescente que solo podría haber surgido acá y desde sus visiones y conceptos. Sus propios esquemas, sin ir más lejos, que en 10 canciones que resumen un viaje donde la inocencia, la sinceridad, el amor, el romance, la duda, la ruptura, la pérdida, la muerte y la energía para ir un paso más allá. La receta perfecta para crear un clásico instantáneo y mover y representar a una generación que traspasaría el umbral de las tecnologías, de los movimientos políticos, del fin de un sueño y el inicio de un anhelo mayor (hubo quienes llegaron a moverse en La Moneda y el Congreso). Un hito que 20 años después llegaría a ser elegido como el mejor disco de lo que va de siglo, algo totalmente merecido.

Javiera Tapia Flores es una representante de esa generación que fue marcada a fuego por cada letra, melodía y expresión facial que emergen desde «Esquemas Juveniles» y plasma en «El Casio y Tú» una ruta que aborda detalles que van desde la subjetividad, las reflexiones musicales, conceptuales y políticas, pasando por análisis de versos clave, impacto e influencia en otros artistas (Jorge González cantando «Esquemas Juveniles» como cierre de círculo perfecto), colaboraciones, revisión de declaraciones en medios de la época y conversaciones interesantes con Javiera Mena en diversos momentos para revisar una historia que es tan personal como compartida.

Hay en estas páginas testimonios, palabras honestas, momentos espejo, citas cruciales, descubrimientos casuales tecnológicos, instantes de composición y grabación en susurros y acrobacias nocturnas, e hipótesis que surgen desde la magia, el amor y la pasión por la música lejos de las distracciones que hoy nos inundan y nos alejan de lo que realmente importa. Un cuadro pintado con pinceladas de distintos momentos, sensaciones y proyecciones, todas con colores propios y que resuenan en cada página, en cada párrafo, en cada título.

Si Javiera Mena buscaba hacer música que sonara chilena, si quería hacer canciones que entrasen en el universo del pop hecho en Latinoamérica, Esquemas Juveniles es el primer paso de un logro que ha sido gigante a través de los años. Javiera Tapia Flores descubre la fuente que dio inicio a ese puñado de canciones que brillan como un sol eterno para una generación y que siguen conquistando sensibilidades que entran al universo Mena, al unísono.

Puedes adquirir una copia del libro en la página y las redes de Banda Propia


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