Texto por: Franco Zurita

Con su tercer álbum de estudio, Milo J nos ha abierto su corazón y sus venas, para mostrarnos la música que corre a través de su sangre. Con «La Vida Era Más Corta», Camilo Joaquín Villarruel se desprende de la piel del fenómeno urbano para vestirse con el lino de cantautores que sostuvieron el continente mucho antes de que él, incluso naciera. Con nostalgia y mucho sentimiento, en este trabajo suena como aquel que encuentra una guitarra vieja en algún desván y que, al tocarla, desencadena todos los fantasmas de la nueva canción latinoamericana.

Aquí la instrumentación no es un mero acompañamiento, sino un ecosistema de cuero y madera negándose a ser domesticado. En «Bajo de la Piel», el primer single de este trabajo, la producción se siente como una conversación tenue a media luz, en donde el bombo legüero marca firme el pulso de la tonada. Milo ha logrado que el minimalismo sea su fuerte permitiendo que cada rasgueo, cada silencio, pese tanto como una confesión, alejándose del brillo sintético de lo urbano para abrazar un sonido que parece extraído directamente de la raíz.

Esta raíz, profunda y mística, logra elevarse hasta el cielo cuando el joven cantante, logra invocar las voces elementales de la música latinoamericana. El emotivo homenaje a Mercedes Sosa en «Jangadero» o la poesía combativa de Silvio Rodríguez con «Luciérnagas», se sienten como una verdadera conexión espiritual. Camilo no intenta ni parecer, ni igualarse, ni mucho menos ser como ellos, sino que permite que su propia voz, profunda y honesta, se deje impregnar por ese aroma a tierra y resistencia de estos dos cantautores. Como si el disco fuese un puente transgeneracional donde los ecos del pasado le otorgan al joven de Morón, la autoridad para cantar sobre dolores que, aunque parezcan nuevos, son tan antiguos como este continente.

Al final de este recorrido y ver en retrospectiva este nuevo camino del argentino, Milo nos entrega una obra que resiste a la obsolescencia programada del algoritmo. Un manifiesto sobre lo efímero de la existencia, el amor y el arte, socavando las raíces y los sonidos que forjaron gran parte de nuestra identidad. Con este álbum, Milo J ha comprendido que la verdadera vanguardia, no es mirar hacia el futuro, sino excavar hacia adentro. Allí donde la vida, aunque sea corta, se vuelve infinita a través del canto, las guitarras y el cuero.

Milo J en Estadio Monumental

23 de mayo

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