Texto por Cristian Martínez

Fotografías por Hugo Hinojosa

Este 3 de marzo, el Teatro Teletón se llenó de color para recibir a Living Colour, quienes regresaron al país para conmemorar su extensa trayectoria con la gira “The Best of 40 Years”. El espectáculo se transformó en el epicentro del rock, en una celebración donde la historia de la banda y la alegría de sus seguidores se fusionaron en un mismo lienzo.

El ambiente comenzó a tomar color un par de horas antes de la apertura de puertas, cuando poco a poco el público se fue congregando en las afueras del recinto hasta poder ingresar. En su mayoría, los asistentes eran adultos que probablemente llevan décadas siguiendo su música, quizás desde el lanzamiento de “Vivid” a fines de los años 80. Sin embargo, también se pudo ver a público joven que llegó con el espíritu lleno de energía para presenciar el regreso del grupo a Chile, confirmando que su música conecta con distintas generaciones.

Ya en el interior, la música de fondo comenzó a atenuarse a medida que se acercaba la hora de la salida de la banda. De pronto, los primeros acordes de “The Imperial March”, la icónica composición de John Williams para Star Wars, interrumpió las conversaciones y capturó por completo la atención del público. Uno a uno, los músicos tomaron posición sobre el escenario y, acto seguido, tocaron “Leave It Alone”, arrancando con fuerza desde el primer minuto.

Con “Middle Man” hicieron saltar al público al compás de uno de los temas más potentes de “Vivid”, disco que comenzaba a hacerse presente en la noche y que, sin dudas, marcaría una pincelada de la jornada. Luego sorprendieron con “Memories Can’t Wait”, cover de Talking Headsque, en la voz de Corey Glover, adquirió un nuevo matiz. Pero no sería el único tributo de la noche,también interpretaron “Hallelujah” de Leonard Cohen, canción que muchos asocian a una popular película de animación.

Más adelante, los acordes de Vernon Reidanticiparon “Open Letter (To a Landlord)”, una pieza cargada de crítica social. Durante la interpretación, Corey Glover bajó del escenario y se internó entre el público sin dejar de cantar, avanzando entre los asistentes mientras estos lo rodeaban para estrechar su mano o abrazarlo. Fue uno de los momentos más increíbles de la noche, una muestra del vínculo que la banda mantiene con su audiencia.

En la siguiente página del concierto, todos los integrantes abandonarían el escenario excepto Will Calhoun, quien se luciría con un solo de batería que dejó en evidencia su técnica y carisma. Tras unos minutos de ovación, el resto de la banda regresó para acompañarlo en “This Is the Life”.

Otro punto álgido llegó con “Glamour Boys”, tema que puso a bailar a los presentes al ritmo de su contagiosa melodía y cuya letra critica la superficialidad, el materialismo y la obsesión por la fama. Una canción que, lejos de perder vigencia, parece adquirir aún más relevancia con el paso del tiempo.

Y hacia el cierre no podía faltar el himno más reconocido de su trayectoria, “Cult of Personality”. Una canción que mantiene intacta su fuerza y mensaje, y que hoy, en medio del confuso escenario político en el mundo, suena más vigente que nunca. El teatro entero la coreó con pasión, recordando con nostalgia por qué es el tema con el que muchos conocerían a la banda.

Tras despedirse brevemente, los músicos dejaron el escenario mientras el público, al unísono, pedía una canción más. La banda respondió al llamado con “Solace of You”, aportando su momento más íntimo de la noche, que luego contrastó con el energético cover de “Should I Stay or Should I Go” de The Clash. Finalmente, bajaron el telón con “What’s Your Favorite Color?”, haciendo que el público respondiera con un categórico “Living Colour” y poniendo fin a la celebración de lo mejor de sus 40 años de trayectoria en un espectáculo alucinante de principio a fin.


Zumbido.cl

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