
Texto por Vanessa Pérez
Fotografías por Abraham Garcia
Rama despertó la euforia de sus fanáticos en Bar de René la noche del 10 de abril, con un show explosivo que celebraba la nueva edición en vinilo de “Manifiesto”. Con un recorrido hermoso, emotivo y visceral por su discografía, la banda demostró que su manifiesto, y las canciones míticas de otras obras, siguen más vigentes que nunca.
Con la sala llena, un escenario apenas iluminado y un sonido estruendoso, se creó la atmósfera perfecta para cantos caóticos pero movilizantes, moshpits de celebración y coros que resonaban con fuerza.

Por supuesto, el show se centró en “Manifiesto” (2018), que sonó completo con canciones como “Directo al sol”, “Enciéndete” y “Rosas”, cantadas con el corazón, entre melodías de guitarra envolventes y baterías contundentes. Pero también hubo espacio para momentos como “Libertad”, “Quién era yo” y “El otro lado”, que estallaban en un clima rockero intenso y catártico.
Pero Rama es mucho más que un solo disco. Si bien “Manifiesto” se ha convertido en una obra clave por su sonido melódico y rockero, y por sus letras poéticas, sensibles y cercanas, su historia comienza con el conocido disco amarillo en 1999, y hoy sigue emocionando con la misma intensidad. Canciones como “Despegar” y “Adiós” fueron de los momentos más potentes y hermosamente caóticos de la noche.

También “Fugitivos” (2007) tuvo su lugar, resonando con temas como “Comunicar” y “Esqueletos”, que evocaban ese tránsito sonoro entre los inicios de la banda y su evolución hacia “Manifiesto”. Reviviendo en un público completamente entregado, cantando cada canción con la voz y el cuerpo en un mismo éxtasis.
Acompañando el protagonismo de este último, “Imposible” (2013) retumbó con “La señal”, elevando tanto la energía que, al terminar la canción, el público siguió cantando, exigiendo a la banda volver a tocarla. Una sorpresa que evidenciaba la conexión y emoción compartida también desde el escenario.

Bar de René fue el espacio perfecto para vivir esta celebración: una sala estallada, un ambiente oscuro e íntimo donde los moshpits rozaban a todos los presentes, los gritos golpeaban el pecho y las canciones de Rama reafirmaban algo más grande, un manifiesto que no es solo un disco, sino toda su historia.





















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