
Hay músicos que hacen canciones y otros que terminan transformando escenas completas. Gustavo Santaolalla pertenece a estos últimos. Su carrera como músico, productor y compositor ha estado marcada por una búsqueda constante: conectar el rock con las raíces latinoamericanas sin perder fuerza, identidad ni espíritu.
Como productor, fue fundamental en la consolidación de una nueva generación del rock en español, trabajando con nombres como Café Tacvba, Molotov, Julieta Venegas, Bersuit Vergarabat, Juanes y Los Prisioneros. En Chile, su trabajo en Corazones llevó al grupo liderado por Jorge González hacia una propuesta más electrónica y sofisticada, convirtiendo al disco en uno de los trabajos esenciales de su trayectoria.
Pero su influencia fue mucho más allá de los estudios. Su llegada al cine, con bandas sonoras para películas como Amores perros, Diarios de motocicleta, Brokeback Mountain y Babel, terminó consolidándolo internacionalmente y le permitió ganar dos premios Oscar.
A través de proyectos como Bajofondo, además, volvió a demostrar que la tradición puede transformarse sin perder su esencia, mezclando tango, rock y electrónica en un lenguaje completamente contemporáneo.
Santaolalla no solo produjo discos: ayudó a definir una manera de entender la música latinoamericana. Su gran aporte está precisamente ahí, en haber encontrado el punto donde las raíces, la experimentación y una mirada universal pueden convivir.
Y ese universo sonoro volverá a encontrarse con el público chileno este agosto, cuando el músico argentino llegue con su Ronroco Tour 2026. Santaolalla se presentará el 21 de agosto en el Teatro Biobío de Concepción y el 23 de agosto en el Teatro Municipal de Santiago, además de ofrecer una masterclass en Santiago el 22 de agosto.






















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