
Texto por: Tomás Bascoli
Fotografías por: David Leyton
Con las temperaturas oscilando en la capital nacional -clásico de agosto-, los australianos de Sticky Fingers se presentaron ante un Teatro Caupolicán lleno que coreó y bailó a plenitud un show que se caracterizó por el carisma que derrochan cada uno de sus integrantes y la emocionalidad positiva de sus canciones que contagia, completamente, a todo quien lo escuche.
Algunos minutos pasados las 21:00 horas de la noche, el inmueble capitalino -que hace algún rato había disfrutado las correctas presentaciones de The Terrys y St. Mangata, que ayudaron a amenizar la espera- comenzaba a atiborrarse de un joven público que silbaba tensamente entre música electrónica, hip-hop y uno que otro sencillo britpopero.

De un momento a otro, y con las luces apagadas, comenzó a sonar por los altoparlantes “Enter Sandman” de Metallica, mientras el respetable comenzó a gritar y a cantar enérgicamente el clásico coro de los estadounidenses. Una inyección de energía que se abalanzó cuando los australianos saltaron a escena: el bajista Paddy Cornwall, el guitarrista Seamus Coyle, el baterista Eric da Silva Gruener, el tecladista Daniel Neurath -quién apareció solo con ropa interior- y el flamante nuevo vocalista Claude Bailey, quien reemplazó definitivamente a Dylan Frost.
Así, la introducción con las ajustadas notas del teclado en “Land Of Pleasure” dio inicio a la fiesta. Una primera canción que alardea la potencia de la banda y la capacidad de intercalar momentos de gran explosividad y otros más introspectivos. Aunque el volumen inicial estaba un poco saturado.

Tras ello, “marichiwew” gritó Neurath, el tecladista en bóxers, antes de comenzar con “Sad Songs”, a lo que le siguió “Outcast At Last”. Ambas interpretaciones dando muestra del abanico de sonidos que maneja Sticky Fingers. Siguiendo con su precario y esforzado, pero tierno español, Neurath comentó, entre risas, “puta que huelen lindo”, haciendo una clara referencia a la combinatoria de aromas que, entre humo y sudor, calaba por todos los rincones del teatro.
El público, quien efusivamente agradecía entre aplausos y gritos cada canción, respondía a las intervenciones del tecladista que “alardeada” de su folklórico manejo de nuestro idioma. El mismo que preguntó “¿cómo están los cabros?”, antes de comenzar con “If You Go”. Canción coreada que mantuvo la energía desbordante que, posteriormente, explotó con la seguidilla de sencillos entre “These Girls” y “Gold Snafu”, en uno de los momentos clímax de la noche.
Tras ello, en un momento de calma embellecido por las linternas de los celulares del público, fue el turno de “Rum Rage”, que demostró, una vez más, la capacidad camaleónica del grupo que entre paisajes suaves y explosivos lograron contagiar esa buena vibra que caracteriza sus canciones. Esta versión del tema fue hermosamente cantada, casi en su totalidad, por el entregado público del teatro. “Cool And Calm” fue el siguiente karaoke masivo del grupo, que desplegó esos tintes reggae que también imprimen en sus canciones. En esta ocasión, coronada en su finalización con un pasaje instrumental guiado por el solo de guitarra eléctrica que provocó que los pies del respetable se levantaran por los aires.

Tras cartón, fue el turno de “Saves The Day” y “Bootleg Rascal”, ambas lideradas de manera magistral por Claude Bailey, quien se ganó el efervescente aplauso respetable del público, así como el de sus propios compañeros que agradecían su incorporación a la banda en esta gira latinoamericana.
A continuación, se vendría un encore que permitió instalar dos sillas en el centro del escenario para que Seamus Coyle y Bailey saltaran a la tarima como un dúo de guitarras electroacústicas para despachar “Cyclone”, una de las baladas más románticas del grupo que fue coreada, sentimentalmente, por todas y todos. El -ahora- dueto de rizos dorados, siguió con “Love Song” y “Not Done Yet”, en una extraña pausa acústica que pareció tomar más tiempo del necesario. Entre miradas sospechosas y gestos hacia el equipo técnico que parecía estar arreglando algún problema tras bambalinas.
Inconveniente que luego fue aclarado por el propio tecladista del grupo, quién mencionaba que el bajista Paddy Cornwall fue traslado a un servicio de urgencias por presentar problemas de salud relacionados a una dificultad para respirar. Lo que trajo unos minutos de incertidumbre al concierto, presentando este accidente.

Tras una segunda pausa, a consecuencia del episodio de salud de Corwall, la banda salió a explicar que él ya se encontraba bien y que su deseo es seguir con el concierto, para lo cual sumaron a un bajista de su equipo de producción para tomar el lugar. Así, y ante cierta extrañeza del público, Sticky Fingers siguió con una seguidilla de canciones para despejar toda duda.
“Australian Street” y “How To Fly” fueron el binomio elegido para sacudir la vacilación del público que cantó, saltó y grito estas canciones, especialmente al nuevo bajista que, literalmente, se transformó en el héroe de la noche “¿Tocamos algunas más?”, preguntó irónicamente Bailey para seguir con “Liquorlip Loaded Gun”, otro de los grandes momentos de la noche que, junto al público, ayudó a desvanecer, de una vez por todas, algún atisbo de preocupación por Cornwall.
Antes de la última canción, el tecladista Neurath aprovechó de agradecer profundamente al público chileno, siendo esta su presentación final dentro de la gira latinoamericana. Antes, avisando que les comentarán la situación médica del bajista, el resto de Sticky Fingers presentaba “Freddy Crabs” para cerrar con broche de oro una accidentada, pero acertada presentación en el Teatro Caupolicán.

Así, el periplo latinoamericano de Sticky Fingers terminaba en suelo chileno, consumiendo un compromiso entre público e integrantes de la banda, esperando que Paddy se sienta mucho mejor, pero saboreando la buena vibra y emocionalidad positiva que emanan las canciones de los australianos. Características que contagiaron a todas y todos quienes disfrutaron del viaje comandado por los músicos, flotando y contorneándose por los aires. Un vuelo accidentado, pero disfrutado de igual manera.
Setlist
01. Land Of Pleasure
02. Sad Songs
03. Outcast At Last
04. If You Go
05. These Girls
06. Gold Snafu
07. Rum Rage
08. Cool & Calm
09. Saves The Day
10. Bootleg Rascal
11. Cyclone
12. Love Song
13. Not Done Yet
14. Australian Street
15. How To Fly
16. Liquorlip Loaded Gun
17. Freddy Crabs





















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