
Texto por: Cristian Martínez
Fotografías por: Bastián Flores
Lo vivido ayer, 21 de agosto, en el Teatro Teletón fue una muestra del cariño que Kuervos del Sur ha construido con sus fanáticos a lo largo de los años. La banda subió al escenario para cerrar la gira de celebración de «El vuelo del Pillán», con un concierto que repasó por completo el disco y que también dejó espacio para algunos de los éxitos que han marcado su historia.
«El vuelo del Pillán», que este año cumplió 10 años desde su lanzamiento y que en 2017 fue reconocido en los Premios Pulsar como Mejor Artista de Rock y Mejor Arte para un Disco, fue el protagonista de una gira que durante meses llevó a Kuervos del Sur por distintos lugares del país. El recorrido terminó este 21 de agosto frente a un Teatro Teletón completamente lleno, con una noche que se negaba a terminar.

Desde la apertura de puertas, el público comenzó a llegar como una marea que poco a poco fue inundando cada rincón del recinto. Mientras esperaban el inicio del concierto, muchos aprovecharon de fotografiarse frente al telón, donde la portada de «El vuelo del Pillán» anunciaba desde ya cuál sería el protagonista de la jornada.
Llegada la hora, una animación comenzó a oxidar las letras de cobre de la portada, dando paso a un video en el que los integrantes de la banda agradecieron a todas las personas que fueron parte de la creación del disco y que hicieron posible que «El vuelo del Pillán» despegara hasta llegar a la cumbre donde se encuentra hoy.
Los músicos fueron tomando sus lugares sobre el escenario mientras la euforia del público hacía presagiar una noche de invierno excepcionalmente calurosa. Como una semilla que busca el sol, «Enredadera» abrió el concierto, desenredando verso a verso las emociones de todos los presentes. El viaje continuó con «Gaviotas», llevándonos más allá de donde van las olas y haciendo que el público dejara atrás el frío para abrigarse con la música.

La disposición de los músicos sobre el escenario dejaba un espacio al fondo para que el telón cobrara vida con proyecciones que acompañaban cada canción, haciendo de los gráficos una parte más del relato. Por momentos, era difícil saber dónde poner la vista para no perderse ningún detalle de lo que ocurría sobre el escenario.
Sin saber muy bien hacia dónde nos llevaría la brújula, «Todavía» fue la siguiente canción del setlist y uno de esos momentos en que la emoción se podía sentir en el ambiente. Las sonrisas, los rostros emocionados y la gente cantando a todo pulmón dejaban claro que lo que estaba pasando sobre el escenario también se estaba viviendo entre el público.
El tono cambió cuando Jaime dedicó las siguientes dos canciones, «Colibrí» y «La casa del mañana», a los hijos de los padres presentes, aportando un momento especial a la velada. Después, las luces se centraron en la batería de Gabriel Fierro, quien se adueñó del escenario con un solo que dejó al público rendido ante su talento.

El micrófono de Jaime sirvió para agradecer a todos los músicos chilenos que han sido una inspiración para el sonido de la banda, haciendo especial énfasis en «Alturas de Machu Picchu», de Los Jaivas. Sus palabras dieron paso a «Águila Sideral», con la que Kuervos del Sur rindió homenaje a una de las bandas más trascendentes de la música chilena.
Acto seguido, Nicolás Quinteros tomó el protagonismo y nos regaló una muestra de su destreza en el teclado. La noche siguió con «Aves del mal agüero», que de mal agüero tuvo poco, porque todo parecía encajar a la perfección: la música, las luces, las proyecciones y cada uno de los músicos se complementaban para hacer de la presentación una experiencia que iba mucho más allá del sonido.
Todos los músicos tuvieron su momento para brillar, y esta vez fue el turno de Pedro Durán, quien se lució con unos riffs de guitarra que hicieron vibrar todo el Teatro Teletón. Aunque la noche ya entraba en su recta final, la energía seguía intacta

y «Cometas» llegaba para mantenerla en lo más alto. Uno de los temas más escuchados de la banda terminó convertido en un himno, cantado a todo pulmón por un público que, a esas alturas, simplemente se resistía a que la noche llegara a su fin.
Después vino «Árbol del Desierto», con esa fuerza y resiliencia que lo caracterizan. La canción dio paso a un solo de Jorge Ortiz, quien volvió a poner en primer plano el sonido del charango, uno de los elementos que hacen tan singular a la banda. Finalmente llegó «Cenizas», una canción que, con el paso del tiempo, parece cobrar cada vez más sentido al hablar de ese futuro distópico que se cierne sobre nosotros, en un mundo que poco a poco termina consumiéndolo todo hasta las cenizas.
Las palabras de agradecimiento de Jaime y una fotografía de la banda junto al público parecían poner el cierre de la noche. Pero solo era el final del lado A del cassette. Todavía quedaba mucho por cantar y algunos de los clásicos de la banda estaban esperando su momento.

«Vendaval», del primer trabajo de estudio de la banda, «Porvenir» (2009), acompañada de un breve solo de Diego Contreras, fue la encargada de dar vuelta el cassette de la celebración de «El vuelo del Pillán». Con la misma energía y las ganas de seguir celebrando, «De la luz» (2023) y «El Bandido», de «Canto a lo Brujo» (2019), hicieron presentes a los otros trabajos discográficos de la banda.
Luego, una proyección con imágenes del estallido social en Chile acompañó «La Caravana», canción con la que la banda rindió homenaje a quienes estuvieron en las calles, a quienes salieron de sus casas y nunca volvieron, y también a quienes, a costa de su propia vista, nos permitieron ver de frente toda la desigualdad que habita en Chile.




















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