
Título: Freakier Friday
Género(s): Comedia fantástica
Direc: Nisha Ganatra
Año: 2025
Texto por Clau B. Díaz
La capitalización de la nostalgia es la estrategia comercial que ha usado Disney en las últimas décadas. Desde los remakes de los clásicos animados y sacando secuelas, precuelas, intercuelas como si no hubiese un mañana, la casa del ratón nos mantiene expectantes cada año sobre su próximo proyecto, si arruinará o no esa obra que tanto quisimos en nuestra infancia. “Otro viernes de locos” cae en esta categoría. La secuela de “Un viernes de locos” del 2003 vuelve con casi la totalidad de su elenco original con Jamie Lee Curtis y Lindsay Lohan en los papeles principales. Esta comedia fantástica que tanto encantó al público millenial regresa apuntando a la nostalgia y a las nuevas generaciones ¿Funciona? Veamos.

La cinta revive la experiencia del cambio de cuerpo después de 22 años. En esta ocasión, será un doble intercambio entre Tess (Curtis), Anna (Lohan), la hija adolescente de Anna Harper (Julia Butters), y la hija adolescente del prometido de Anna, Lily (Sophia Hammons). Las jóvenes toman el cuerpo de las adultas y se proponen boicotear el matrimonio entre Anna y su novio, mientras que las adultas intentan vivir la vida de las adolescentes. Por supuesto esta locura provoca muchas situaciones muy graciosas, bien logradas por las excelentes actuaciones de Lindsay Lohan, mención especial a Julia Butters (a quien vimos en “Once Upon a Time in Hollywood”). Sin embargo, quien se lleva todos los halagos es Jamie Lee Curtis, excelente es poco. Su versatilidad como actriz logra trasmitir muchísimo humor y emotividad cuando lo requieren. Ojalá se lleve algún premio.
En cuanto a la temática, explora muy bien las diferencias de tres generaciones: la adolescente, la adulta y la tercera edad. Hace hincapié especialmente en las adolescentes en el cuerpo de las adultas. Las chicas comienzan a comprender lo que significa la responsabilidad de ser mayor y muchas veces las frustraciones, obstáculos y desafíos que tenemos que enfrentar las mujeres adultas. Sin embargo, al revés siento que no pasa. No vi que las adultas en el cuerpo de las adolescentes aprendieran algo, simplemente se divirtieron y lanzaron algunos chistes que sí funcionan. Y si bien, esto me parece acertado, creo que no fue suficiente. Y es en esto último que para mí la película falla.

Ok, comencemos con la inevitable comparación. En la cinta del 2003 desde el inicio se establecieron muy bien las personalidades de Tess y Anna con su problemática relación madre-hija. Se nos mostró el mundo de cada una, el trabajo, la escuela, los amigos y las pasiones. Por lo que el momento del cambio de cuerpo se veía claramente que Tess estaba en el cuerpo de Anna y viceversa. En esta oportunidad a ratos me parecía muy difuso. Podrían haber sido cualquier adolescente genérica, o incluso seguir siendo ellas mismas (Tess y Anna) sólo que un poco más exageradas, sobre todo Lily en el cuerpo de Tess. No me malentiendan, ella lo hace increíble, pero creo que no vimos lo suficiente de Lily como para que yo pudiera verla en Tess. Lo mismo pasa con las adultas en el cuerpo de las adolescentes, cuesta ver a Tess y a Anna en ellas.
La película repite la fórmula de su predecesora lo que es bueno y malo a la vez. Es positivo porque mantiene ese frenetismo mágico que tanto nos gustó en su momento, se siente dosmilero y la nostalgia siempre gana. Pero al mismo tiempo, nunca sentí la tensión de la película del 2003, ya que, las soluciones a los problemas eran las mismas, nunca se sienten que están en peligro o deben salir de una situación imposible. Además (y aquí otro fallo para mí), no pusieron ninguna urgencia, digamos, vital. En la del 2003 la boda de Tess y la audición de Anna eran los acontecimientos límites, debían cambiar de cuerpo antes de ello, o en caso de no lograrlo, buscar una manera de solucionarlo. En “Otro viernes de locos” no se siente esa tensión, bien podrían haber estado en el cuerpo de la otra varios días y no pasaba mucho.

Pero como dije antes, la nostalgia siempre gana. El regreso de casi todo el elenco fue un acierto y lo llevaron muy bien, nunca se sintió forzado, sino que fue orgánico, lo que ayudó mucho a la construcción verosímil del universo que nos plantea la cinta. Incluso podríamos hablar de un Lindsay Lohanverse, ya que, también hay varios elementos de sus antiguas películas insertos en “Otro viernes de locos”, los cuales llegaron a sacar expresiones y aplausos del público. La aparición de Chad Michael Murray como Jake fue uno de los momentos más comentados, no sólo fue divertida su inclusión, sino que el cierre de su historia también lo fue. En cuanto a la banda Pink Slip, también volvió, y si bien la intervención que hicieron me pareció buena, esperaba un poco más de desarrollo. Y con esto último voy a lo que para mí fue casi una decepción, la música. La película del 2003 nos dio el tremendo tema que es “Take me away”, en esta ocasión no hay nada parecido, lo cual es una pena porque el talento lo tenían.

Para concluir esta reseña, “Otro viernes de locos” destaca en sus actuaciones y su guion divertido. Con un buen ritmo logra cautivarnos y hacernos volver a principios del siglo XXI. No está ni por asomo al nivel de “Un viernes de locos”, ni en guion, ni en momentos memorables, sin embargo, es una de las mejores secuelas que ha hecho Disney de sus clásicos, aunque, seamos honestos, tampoco tiene mucho con qué competir. Y contestando a la pregunta del principio ¿Funciona? Sí, es pura nostalgia concentrada en una divertida comedia para toda la familia que seguro que la romperá cuando llegue a la plataforma de streaming.
“Otro viernes de locos” ya se encuentra en las salas de cines.
Distribuye: Cinecolor





















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