Texto por: Franco Zurita

Con tan solo 17 años, Milo J goza de un reconocimiento digno de cualquier artista urbano con un largo tiempo en la escena. A su corta edad y con una carrera concisa, el argentino cuenta con todos los pergaminos para ser, o bien, convertirse en la próxima estrella de la movida urbana y por qué no, de la música. Y es que, el trabajo de Milo J no se remonta solo a explotar el género que más domina, sino que la experimentación, la mancomunación de diferentes estilos y el saber aprovechar su talento interpretativo hacen del joven cantante un artista completo y que pretende dejar su huella en la escena musical mundial.

Si bien es cierto que Milo J es reconocido en la escena urbana, nunca ha sido un “trapero” de tomo y lomo y hoy por hoy, es un poco difícil definir el estilo por el cual se pasea el joven cantante. Su música tiene claras referencias al sonido Pop que, mezclado con letras poco usuales para la escena, el año pasado generó muchas más dudas sobre su estilo presentando un interesante trabajo que deja de lado los ritmos urbanos abrazando un nuevo rol de cantautor en su primer disco oficial titulado: «111».

Este primer trabajo propio y personal de Milo J nos refleja de entrada, el nuevo camino que el músico se dio el tiempo de recorrer. Con guitarra en mano y alguno que otro arreglo, Milo nos presenta un delicado, poético y melancólico trabajo compuesto de baladas, corridos y suaves tonadas que nos envuelven y hacen recorrer el sutil retrato de este disco.

Su particular tono de voz y habilidad vocal se complementa en cada tonada, siendo la interpretación uno de los puntos fuertes del álbum y sus letras nos hacen navegar en distintas historias y confesiones personales que se tejen desde la melancólica soledad de la ruptura, hasta la más viva y personal expresión de amor que el joven músico nos recita con una particular nostalgia. La misma que envuelve de principio a fin este particular trabajo que viene a imponer que el género urbano no necesariamente se compone de sonidos envasados y sintetizados, ni hablar de la calle y de ostentar lujos. Abrir el corazón, ser honestos y reconocer el mundo e incluso sentirse perdidos también es una vivencia de la calle y la realidad y en esta pasada, Milo J logra con creces salir victorioso, navegando en una gama de sonidos fuera de su zona habitual encantando con su exquisita sensibilidad y por supuesto, identificarnos hasta llegar al corazón en más de algún pasaje que el joven recita con la tristeza propia de un joven que comienza a abrirse al mundo.

El argentino se presentará el domingo 14 de abril en Movistar Arena con todas sus entradas agotadas. Produce Bizarro.


Zumbido.cl

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