
Texto por Vanessa Pérez
La noche del 8 de julio, el cantante tailandés Jeff Satur ofreció su primer concierto en Chile como parte de su gira “RedGiant”, y lo que se vivió en el Teatro Caupolicán fue simplemente inolvidable. Con una puesta en escena impecable, una entrega emocional electrizante y una conexión genuina con el público, Jeff Satur conquistó a sus fans y, si eso era posible, hizo que lo amaran aún más.
Un Debut que hizo historia
La noche comenzó con una intro instrumental que preparaba el terreno para lo que sería un viaje cósmico y emocional. La banda apareció en el escenario y, envuelto en sombras, Jeff Satur emergió al ritmo de “Black Tie”, luciendo su característica estética de cuero, negro y brillantes. El público estalló. Sin pausa, continuó con “Ride or Die”, uno de sus lanzamientos más recientes, desatando una euforia que hizo temblar el recinto.

Luego de ese impactante inicio, se presentó entre risas y gritos: “Hola mami, mi nombre es Jeff Satur… o Jefferson”, en referencia al apodo con el que sus fans chilenos lo habían bautizado en redes sociales. Esa mezcla de humor, ternura y complicidad marcó la tónica de toda la noche. Visiblemente emocionado, agradeció la energía del público que, desde el inicio, ya estaba de pie bailando y cantando cada palabra en taliandés.
El show avanzó con “Lost and Found”, una balada melancólica que resonó especialmente fuerte en esta primera visita del artista al país. A pesar de estar interpretando muchas de sus canciones nuevas, el público las coreaba con pasión, como si las llevaran años en el corazón.
Una de las cualidades más especiales de la noche fue la constante interacción entre Jeff Satur y sus fans. Respondía a cada grito, desde los clásicos “¡Mijito rico!” hasta cantar feliz cumpleaños.
Y se notaba que estaba preparado para ese nivel de complicidad: había aprendido palabras en español, incluso algunos cantos típicos del público chileno, y no dudó en expresarse con cariño y humor. “No me había dado cuenta de que tenía tantos fanáticos chilenos que cantan tan hermoso en tailandés”, dijo conmovido.

Canciones como “แค่เงา (Hide)” subieron la temperatura, mientras que otras como “แค่เธอ (Why Don’t You Stay)”, parte del soundtrack de la serie “KinnPorsche”, hicieron vibrar al público. Fue una de las más esperadas y coreadas de la noche, y Jeff Satur la interpretó compartiendo versos con sus fans.
Alcanzando su punto más conmovedor llegaba “Almost Over You”, donde, al escuchar el canto colectivo, el artista se llevó las manos a los brazos en señal de escalofríos. Nadie quedó indiferente.
Tras un breve pausa, Jeff Satur reapareció con una chaqueta roja brillante, mientras el teatro se bañaba en luces del mismo color. El ambiente se volvió más intenso y sensual con “Dum Dum”, una de sus canciones más reconocidas. Le siguió un poderoso cover de “Take Me to Church” de Hozier, en el que su voz, virtuosa y conmovedora, elevó la energía del recinto a otro nivel. Al terminar, entre ovaciones, se arrodilló agradecido: “Están locas… ¡y me encanta!”, gritó entre risas.

Un regalo para Latinoamérica y una promesa para el futuro
El show continuó con “Tell Me the Name”, su último lanzamiento, que fue coreado con la misma intensidad que sus clásicos. “Si algún día vuelvo, voy a recordar esta energía”, dijo mirando a la multitud.
Como sorpresa especial para su público latinoamericano, Jeff interpretó “Por Amarte Así” de Cristian Castro. Vestido con una chaqueta celeste llena de brillantes, y bajo un manto de luces azules, creó uno de los momentos más románticos de la noche

El concierto se acercaba al final con “ซ่อน (ไม่) หา (Ghost)”, una canción intensa que anunciaba su pronta despedida, Jeff Satur se dirigió al público con un discurso que hacía referencia a la letra de la canción:
“Mi sueño era hacer una gira mundial, y al estar aquí esta noche con todos ustedes, ese sueño está completo. Muchas gracias, Chile. No soy muy alto, pero tengo un gran corazón y puedo llevarlos a todos aquí dentro. Les prometo que encontraré la forma de volver a verlos.”

La noche cerró con “Stranger” y “Fade”, donde Jeff Satur corría por el escenario con los brazos en alto, animando a todos a levantar las manos, creando un final apoteósico y luminoso para una velada que ya forma parte de los recuerdos más hermosos de sus fans chilenos.
Detrás de un espectáculo maravilloso e impactante en cada detalle, dejó en claro que lo que traía a Chile no eran solo sus canciones, sino también su alma. Con humildad, pasión, carisma y una sonrisa que iluminaba el teatro, Jeff Satur ofreció una verdadera declaración de amor que cerraba con una inolvidable promesa de volver.





















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