
Texto por: Lucas Araya
Fotografías: Claudio Escalona
La primera jornada de la versión de décimo aniversario de Festival Fauna Primavera estuvo marcada por el calor, shows llenos de magia y oleadas de amor por aparte de un público que fue creciendo con el paso de las horas y la entrega de bandas y artistas hasta la emoción máxima.

Andrés Nusser: Jugando en el patio grande
El show que dio el “vamos” a la primera jornada del Fauna fue una paleta multicolor de sonidos que fueron generando un cosmos lleno de auras de sintetizadores, guitarras y tonos en un vaivén musical, surfeando el calor de la tarde, combinando trances bailables con momentos de introspección y emotividad para explotar en un pequeño ritual sónico compacto.

Rubio: El trance de un rito sónico
El arranque estalló de inmediato en un caribe eléctrico y multidimensional con tan solo una batería, una guitarra y la voz de Fran Straube como componentes fundamentales sobre una base brillante con sonidos venidos de distintos rincones para unirse en una amalgama sonora. un paisaje en movimientos que van desde la pista de baile hasta una playa imaginaria electrónica pasando por un valle interior y sensible. Todo el universo creativo de Rubio desplegado en un set preciso y conciso.
Weyes Blood: Divinidad en su máximo esplendor
Estar frente al show de Weyes Blood es elevarse hasta el cielo más luminoso y entregarse a la melodía más hermosa del día, donde cada canción se transforma en pequeños viajes atemporales por su discografía. «God turned me into a flower», «Andromeda», «Something to believe», «Twin flame» y
«Hearts aglow» fueron la prueba misma de que estábamos frente a un hada brillante entre cerros y edificios, naturaleza y concreto, todo a los pies de Natalie Mering en un estallido albo y sincero, acompañada de una banda de alto vuelo. El cierre con «Movies» fue una perfecta banda de sonido de un sueño perfecto.

Warpaint: Melodías resplandecientes de las estrellas de la tarde
Jenn, Stella, Emily y Theresa despegaron en un viaje cósmico desde el primer acorde de «Stars», moviéndose por pasajes de su discografía, generando un soundtrack perfecto lleno de pasajes de sicodelia policromática, trances sónicos y bailes llenos de euforia y amor. Warpaint entregó carisma en cada movimiento de sus integrantes en un set que fue levitando y compenetrándose con la multitud a medida que las sonoridades y las voces mágicas de las cuatro reinas del trip de ensueño combinaban su energía en descargas de guitarras reverberantes, improvisaciones gloriosas y canciones hermosas bajo un cielo que iba viendo el sol caer y las almas levitar. «Champion», «Hard to tell you», «Love is to die», «Undertow», «New song» y «Disco//very» fueron algunos de los pasajes de esta bella travesía entre nubes, océanos y estrellas radiantes cornado con las sonrisas y el amor que Warpaint dejó en el aire.

blur: Esperando ese sentimiento hasta estallar en el universo propio
Mientras Róisin Murphy lo daba todo en el otro escenario como previa a la parte final, el show más masivo de la primera sesión comenzó con la profundidad y entrega de «The Ballad» para abrir un camino hacia un recorrido por la historia de blur en un encuentro tan poderoso como emocionante, mezclando himnos generacionales con joyas más íntimas y pasajes experimentales llenos de hermosos ruidos y guitarras estridentes entre el caos precioso frente a un mar de gente. «Pop scene», «Barbaric», «Beetlebum», «Coffee and tv» y «Parklife» fueron muestra de esa mezcla mágica que blur puede lograr sobre el escenario, llevando la experiencia mucho más allá al invitar al escenario a una persona del público (“Carolina, Carolina”, coreaba la audiencia mientras ella llegaba al olimpo) para acompañar en la voz “en francés” de «To the end». En la parte final del set, los cambios de emociones solo fueron subiendo cuando «Come together», «Song 2» o «This is a low» explotaron en el cielo terrestre frente a nuestros ojos haciendo de la distorsión y reverberación un bocadillo dulce y placentero.

Un generoso Encore fue el despliegue magnífico de la paleta de colores de blur, encendiendo la pista de baile gigante con «Girls and boys», entregando la emoción más pura y hasta las lágrimas (literalmente Damon sentado, llorando sobre el escenario) con «Tender» o construyendo un sonido cinematográfico para cerrar las cortinas en un karaoke multitudinario con «The universal». Un show hermoso, sensible en una fiesta llena de amor y esperanza marcada por reencuentros y descubrimientos entre la fauna y la flora santiaguina. Una jornada perfecta.

Puedes revisar nuestra galería del primer día aquí.





















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