Texto por Franco Zurita

En algún sótano de las costas de los Estados Unidos, allá por el 2015, dos jóvenes que heredaron la rabia acumulada, hicieron crecer un nuevo sonido. Uno fuera de la calculada industria musical, algo más visceral. Guitarras que muerden, baterías sin frenos y una voz que seduce y desafía por partes iguales. Hablamos de Destroy Boys, la banda oriunda de Sacramento que llegó para reventar los moldes. No son la típica banda punk rock que ensaya por hobby, más bien son la respuesta cruda a una generación ahogada entre la rabia y la frustración. Una rabia contenida, pero también una divertida manera de liberarse. 

Detrás de la distorsión y la energía cruda, hay letras que cortan como hojas. “Drink” o “Muzzle”, dos de sus singles más exitosos por ejemplo, nos hablan de la ansiedad social, de la presión de ser mujer en una escena machista y de la frustración de crecer en un mundo que intenta encajarte en un molde establecido. Aquí no hay lugar para metáforas: son relatos íntimos en donde la vulnerabilidad toma las riendas y a punta de gritos liberar un verdadero diario de confesiones.  

Su evolución, desde su EP homónimo de 2016 hasta su último trabajo “Funeral Soundtrack #4” (2024), muestran una banda que expande su sonido sin diluir su esencia. Han incorporado melodías contagiosas y arreglos más complejos usando el punk como punto de partida. Más que una banda, Destroy Boys son un síntoma saludable de una nueva camada juvenil dispuesta a romper los patrones y cantar intimidades y frustraciones que nadie se atreve a contar. Nos recuerdan que el rock n’ roll, en su esencia, debe ser incómodo, desafiante y catártico. No son el futuro de la escena sino su presente más auténtico. No usan la rebeldía como pose; es su lenguaje natural. Representan una nueva ola de punk rock con perspectiva feminista y profundamente humana, que hereda el espíritu de bandas como Bikini Kill o The Runaways, pero con la mirada puesta en los problemas, las derrotas y las victorias del día de hoy.

El próximo 11 de diciembre, la desobediencia de Destroy Boys llegará por primera vez a nuestro país para sacudir Sala Metrónomo y demostrar que el punk es más que testosterona. Es ser vulnerable, rebelde y perseverante en el mundo de hoy.  

Entradas por Passline.


Zumbido.cl

0 Comments

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *