
Ph: Francisco Aguilar
Tantas tardes y noches habían retornado a los conciertos, pero ninguna antes dedicada al Rock. Con ansiosa espera, se agolpaban los asistentes en las puertas del Teatro Caupolicán, esperando la triunfal entrada de una de las rockeras nacional más representativas del último tiempo, Cler Canifru y los a momentos extraviados, pero poderosamente retornables Rama.
Una vez que se alzan las luces en el escenario, quebrando la rígida oscuridad, se hacen con la música los enérgicos instrumentos y la potente aparición de Cler. El repertorio fue encabezado por grandes canciones de su discografía como lo son: “Invisible”; “Nunca más”; “Sol de invierno”; la flamante, potente y con un extremado sentido del swing “Escorpiones”.

La emoción se contagió entre el público, sosteniendo una completa complicidad con la banda. El concierto se singularizó en una sinergía de sensaciones musicales, actitudinales y sorpresas acústicas. En unos momentos, el teatro se llenó de un coro y el sonido relajante de la voz de Cler, mientras nos regalaba: una versión de “Hurt” de Nine Inch Nails».
A medida que avanza su lista, se entiende que Cler, está claramente emocionada de volver a tocar en vivo nuevamente para una audiencia, que aunque esta socialmente distanciada entre asientos, logró disfrutar de la mejor manera canciones como: “West Point”; “Of the light”; “Te Dije” y “Silencio”.

Después de un rato llegó el turno de Rama, una banda que se mantiene en el silencio cada cierto tiempo, pero cuando regresa, es como si nunca hubieran desaparecido de los escenarios. La banda estaba tan unida como siempre, ofreciendo un espectáculo impecable y provocando una gran respuesta por parte del público, en un esperado reencuentro en vivo.
El lugar es amplio y con mucho espacio entre la banda y sus seguidores, lo que se siente algo diferente para los que estamos acostumbrados a los shows más íntimos de pie, con saltos y movimientos.

A medida que comienza «Imposible», realmente uno puede decir que la banda se está deleitando con canciones que deben haber tocado muchas veces, pero que no dejan de contener energía pura, sobre todo cuando llega el turno de «Casa» y su compañera de disco «Cuantos Somos».
«Manifiesto», fue la entrega de energía para volver a encontrarnos con el olvidado rock en vivo y la excusa perfecta para que Sebastian Caceres (voz y guitarra), se despida de la guitarra y de paso a uno de los momentos mas altos de la noche al interpretar «Despegar», canción que tiño de coros y saltos el Teatro Caupolicán que volvía a rugir con fuerza y que amparaba lo que vendría después con: «Vidrios Rotos» y «Comunicar».
El momento emotivo llegó con: «Esqueletos», donde la banda pronunció una dedicatoria para dos caídos, pero que sin duda, siguen presente en el recuerdo de la banda.
Otro punto a destacar fue «La señal», cuando ingresó Cler Canifrú a participar en la guitarra, desatando con la fuerza de un pequeño huracán y provocando un frenesí en la multitud. En el escenario «Adiós», termina siendo la frecuente despedida con la que Rama acostumbra despedir a su publico para decirles: Que la tierra comienza a moverse otra vez…
Setlist Cler Canifrú:
Invisible
Nunca más
Sol de invierno
Dormida en la nieve
Dormida en la nieve II
Hurt
Bulls on parade
Of the light
Te dije
Silencio
Setlist Rama:
Imposible
Casa
Cuantos Somos
Manifiesto
Despegar
Vidrios Rotos
Comunicar
Esqueletos
Cobardes
La señal
Adiós





















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