Por: María Araya

Fotografías por: Daniel Sáez

La noche del miércoles 10 de noviembre de 2021 será recordada como la vuelta de los conciertos de artistas internacionales —luego de dos años de pandemia— y el encargado de inaugurar esta nueva etapa fue Vicentico.

Un Movistar Arena lleno, una función agotada hace varias semanas.  El público compuesto por adultos, varios acompañados de sus madres y/o padres.

Cerca de las 20.50 horas les asistentes comienzan a aplaudir para hacer tiempo; se oyen risas y chistes de tribuna a tribuna. Volvieron los cintillos con el nombre del artista y las coronas de flores, pero más importante que eso: volvieron las credenciales que los comerciantes ambulantes venden fuera del recinto. Un souvenir llamativo que, supongo, es muy propio de nuestro país.

Siendo las 21.00 horas, los roadies comienzan a poner los instrumentos sobre el escenario. Un escenario minimalista, donde se observa la ausencia de batería. Junto con ello, se pica el ambiente, hay movimiento. Esto va a comenzar.

A las 21.09 horas se apagan las luces y en medio de un acorde electrónico aparece Gabriel Fernández Capello —Vicentico— acompañado de un guitarrista y un bajista.

Este formato trío es inédito en el artista, quien suele estar acompañado de una banda más numerosa. Y es que si hay que reinventarse, él no tiene ningún problema en hacerlo.

Esta vez Vicentico presentó un sonido experimental, electrónico, con bases pregrabadas que le dieron una nueva brisa a su carrera musical, la que se ha extendido por casi cuarenta años: esta es una nueva versión de sí mismo y le queda bastante bien.

Partió el show con la canción «Quién sabe», parte de su última producción titulada El pozo brillante, lanzada el 21 de mayo de 2021. Le siguió 68 de su primer álbum llamado Vicentico, del año 2003.


En la cuarta canción — «Creo que me enamoré», de su disco Último acto, de 2014— se empieza a aproximar el Vicentico que ya conocemos. 

El sonido que nos presentó es de alta calidad, fresco. El trío está cohesionado y logran buenas armonías. Fernández está cantando mejor que nunca. Si bien el formato es extraño y desconocido, funciona y se agradece la propuesta. Es una nueva sonoridad con la misma actitud de siempre.

“Con No te apartes de mí”, Vicentico se acerca al borde del escenario, comienza a mirar al público como quien observa algo que hace mucho tiempo no ve y que conoce tan bien. Una vuelta de reconocimiento. Una vuelta que parece no detenerse.

Algo contigo es la primera bomba que hace estallar al público del Movistar Arena. Vicentico sale de la guitarra y se sienta en el teclado para empezar a meterse a la audienciaen el bolsillo.

Hay una pausa al medio del show donde se proyecta un discurso de Bill Evans sobre la música universal. Por cierto, las proyecciones del fondo del escenario junto con el juego de luces dieron el ambiente perfecto para esta nueva performance.

El artista toca canción tras canción, como si temiera darle espacio al público para unas posibles las pifias. Esto último no sucede, salvo para manifestar el agrado hacia el artista por partes de las mujeres asistentes, quienes en un momento comenzaron a corear el clásico “mijito rico”.

Las pifias nunca llegaron porque la audiencia, aunque sorprendida, ya estaba embarcada y se dejó conquistar.

Hubo un instante más sexy en que, utilizando la base de I’mGonna Love You Just a Little More Baby de Barry White, Vicentico coqueto el borde del escenario, el público estallado y, cuando nadie lo esperaba, suena una nueva versión de Paisaje. 

Luego hubo un intercambio con el público: “¡Qué alegrón! Pasó mucho tiempo, fue un montón y estamos honrados de que nos inviten… Para continuar con una versión en teclados de «Demasiada presión». 

Lo que vino después fue una fiesta: Los caminos de la vida en un formato cumbia villera que levantó a todo el público y nos hizo bailar y gritar como hace dos años no lo hacíamos. Una explosión de alegría real. 

Termina esta segunda parte con «Morir a tu lado». A esta altura ya todos saltábamos, lejos quedaron los asientos y el recato, nos dimos a lo que Vicentico nos quiso regalar.

El bis estuvo a cargo de Ahora —acompañado de los dos músicos— y luego vino el espacio Cadillacs: «Vasos vacíos», «Gallo rojo» y «Siguiendo la luna», con un Vicentico solo en el teclado, total y absolutamente entregado. De alguna manera nos invitó al living de su casa, un domingo, después del asado. 

Tanto le gustó volver a los escenarios que preguntó qué canción quería el público y es aquí donde se produjo el incendio final: improvisando en el teclado tocó Carnaval toda la vida. Le pidieron una canción que no daba solo en ese formato así que ingresaron los músicos, hizo unos arreglos en sus máquinas, puso una base cumbianchera y anunció un medley: «Mal bicho», «Matador», «Padre nuestro» y su versión de «Cómo te voy a olvidar», de los Ángeles Azules.

Remató en acústico con «Vasos vacíos» y «Yo no me sentaría en tu mesa».

Un show redondo, impecable; con un Vicentico como pocas veces se había visto: relajado, simpático, receptivo a los pedidos del público y que no quería irse del escenario.

El concierto de Vicentico en el Movistar Arena este miércoles 10 de noviembre de 2021 no fue sólo un momento —como dice su canción— fue un momentazo. Imposible de olvidar.


Zumbido.cl

0 Comments

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

X