
Texto por Cristian Martínez
Fotografías por Hugo Hinojosa
La noche del 5 de febrero marcó el esperado debut de los estadounidenses Rivers of Nihil en nuestro país, con Epicentro como el recinto encargado de recibir esta primera visita. La banda, actualmente de gira por Latinoamérica, llegó presentando su más reciente álbum homónimo, Rivers of Nihil (2025), el cual representa una nueva etapa creativa y funciona como eje central del tour, complementando el setlist con los clásicos de su elogiada tetralogía conceptual.
Desde antes de la apertura de las puertas, una masa negra se aglomeraba en los alrededores de la galería donde se ubica el recinto. La expectación se respiraba en el aire, una vez abiertas las puertas, algunos se dirigieron directamente al puesto de merch oficial, donde destacaba una polera con las fechas de la gira latinoamericana, mientras otros optaron por la barra para refrescarse del calor de la tarde. Con el paso de los minutos, el recinto se fue oscureciendo cada vez más, teñido por la vestimenta negra de los asistentes, hasta que, al inicio del evento, cada rincón quedó completamente cubierto por las tinieblas.

Ad portas de comenzar el show, los integrantes de la banda fueron tomando posición en el escenario para dar inicio a su cátedra de metal con la canción homónima de su más reciente disco, Rivers of Nihil (2025). Tanto la elección del tema como su ubicación dentro del setlist de la noche dejaban en claro que la banda reconoce esta nueva obra como el inicio de una etapa distinta en su historia, reforzada por la carga simbólica de compartir el nombre del álbum con el de la propia banda.
Desde los primeros compases, el público encendió el recinto, y para echar aún más leña al fuego continuaron con “The Silent Life”, de su aclamado álbum Where Owls Know My Name (2018). La intensidad de esta pieza solo encontró respiro cuando Patrick Corona apareció para “apagar el incendio” con su saxofón, dando paso a una atmósfera melancólica e introspectiva que envolvió por completo al recinto. Este momento consolidó a la perfección el espíritu de Where Owls Know My Name, disco que representa el otoño dentro de su tetralogía inspirada en las estaciones del año.

La compleja métrica de su death metal técnico mantuvo al público en constante movimiento canción tras canción, hasta que el invierno se hizo presente con “The Void From Which No Sound Escapes”, de su álbum The Work (2021). El frío conceptual de la obra solo encontró calidez en la fuerza con la que Adam Biggs impregnó cada línea vocal, junto a la sinergia de una banda que mantuvo a su audiencia en permanente expectación.
Sobrevivimos al invierno para dar paso a Monarchy (2015), álbum que representa el verano dentro de la tetralogía inicial. La canción elegida para encarnar este período fue “Sand Baptism”, una pieza que funciona como contraparte del bautismo tradicional y que, con su carga introspectiva y nihilista, transformó al mosh pit en el pecado original.

Finalmente, la primavera de la banda se hizo presente con su álbum debut The Conscious Seed of Light (2013), representado meticulosamente por “Soil & Seed”. La canción remite a un momento primigenio en la historia de Rivers of Nihil, cuando las bases de su discurso musical y conceptual comienzan a tomar forma, marcando el inicio de su despertar creativo.
Ya en el ocaso del show, la banda guardó una de las canciones más destacadas y queridas de su última producción, “House of Light”, perteneciente a Rivers of Nihil. En ella brillan las voces limpias de Andy Thomas, que aportan un giro sensorial a una composición implacable, ejecutada con maestría por cada integrante. Tras un breve cierre del telón, Rivers of Nihil regresó para finalizar su presentación en lo más alto del cosmos con “Where Owls Know My Name”, canción homónima de Where Owls Know My Name, disco que para muchos es el más querido por su público y una de las piezas más simbólicas de toda su carrera.
Puedes revisar nuestra galería fotográfica AQUÍ





















0 Comments