Por: Tomás Bascoli y Lucas Araya

Segundo día del Festival Lollapalooza en su versión 2022, contó con una parilla más cargada al pop, pero sin dejar de lado las raíces rockeras de este evento. Con una jornada anterior que marcó altos puntos en torno a las presentaciones, esta continuación del festival esperaba subsanar los errores cometidos el día viernes y entregar una jornada mucho más sólida en cuanto a organización, cuestión que no defraudó.
Desde temprano ya se llenaba el Parque Bicentenario de Cerrillos con una clara tendencia hacia el plato fuerte de la noche: Miley Cyrus. Por ende, se vislumbró un público más familiar y amplio en torno a la edad. Además, el clima nublado acompañó una jornada que presenció la masividad de varios shows en simultáneo, evidenciando que en Lollapalooza hay música para todos los gustos.
Bien temprano hacia su aparición la banda venezolana Rawayana que por medio de una presentación que combinaba rock, reggae y funk conquistaron al público asistente que bailó al ritmo de ellos bajo una atmosfera de relajo, incluso con muchas personas sentadas en el pasto sintético a modo de picnic. Así, Rawayana nos recordaba el espíritu festival del propio Lollapalooza.

Luego de algunos minutos de retraso, Slowkiss irrumpió en el escenario Axe con rock frenético y energético, un viaje a toda velocidad cruzando olas de calor con un público que fue creciendo (en número y apoyo) a medida que el show avanzaba. La combinación de riffs y arpegios con la voz melódica y poderosa de Elisa Montes fueron la clave de la presentación de la banda para dejar una grata sensación y una cuota de rock en el inicio de una tarde ardiente.

Hoppo! desplegó un sonido latinoamericano que fue flotando por el mundo durante su entrega. La mezcla de cueca, trotes, guajira y sonidos de otras latitudes tuvieron su momento más notable en la interpretación de “Gracias a la vida” con sitar mientras, una saludo y homenaje a la música chilena, mientras en otro de los escenarios se podía escuchar a Javiera y los imposibles tributando a Cerati de fondo, una muestra del carácter de respeto por las y los creadores de este continente.

Las flautas, percusiones y cuerdas bailaron con ritmos tradicionales en una celebración del agua, las uvas, el vino y la hermandad anunciada por Ruben Albarrán.
Hoppo! es una banda que disfruta del flujo del tiempo y la música en el momento, sin clicks ni metrónomos,y así lo dejó en claro su vocalista al invitar a la gente a disfrutar de la experiencia ahí y en ese instante, una alianza con el silencio entre tanta bulla programada y autotune rondando entre el fuselaje de cadáveres de aviones.
Hacia el final del set, otro homenaje al repertorio clásico latinoamericano con “Alfonsina y el mar” en una cadencia lenta cubierta de un chal de tañidos tiernos. El canto final se transformó en un ritual para el Gran Espíritu cantando un gritado “marichiweu” para cerrar todo en un aullido grupal. Excelente forma de celebrar a la tierra, sus elementos y los seres que la habitan.

Avanzaba la jornada y se presentaba una de las voces femeninas insignes de la música popular chilena: Javiera y Los Imposibles. Por medio de un sonido pulcro nos entregaba otro momento de relajo y real disfrute del publico que se agolpaba en el escenario VTR. La presentación contó con un par de homenajes a Violeta Parra y Gustavo Cerati que hicieron del show algo realmente especial. De igual forma, Javiera Parra no se guardó las críticas y deslizó una que otra frase contra el poco escenario que poseen los artistas nacionales en citas como esta.


A esto de las 16:00 horas tocaba el turno de BBS Paranoicos en el escenario Axe. Una presentación con varios problemas de sonido que no opacaron el cariño del publico como recompensa de un espectáculo potente y cargado de energía. La banda se refirió varias veces a su aniversario número 30 y la gente así lo compartió. Una presentación de buen punk rock para el día sábado de esta banda chilena que parece envejecer de muy buena forma.
El debut de Tai Verdes en Chile fue recibido por una conexión inmediata con la ya masiva audiencia que se fue congregando para celebrar una ceremonia de amor con manos al viento y cantos de entrega y apoyo, sin importar la barrera idiomática.

La voz carismática de Tyler Colón se movió a través del soul, el reggae, el blues, e incluso el punk, acompañado de unos músicos versátiles que dieron la nota alta durante todo el set con una precisión y entrega total.
Notable comunión entre un artista totalmente maravillado con la respuesta de su público y una masa de manos y voces al aire para acompañar uno de los momentos notables de la tarde que avanzaba entre sonidos y bailes en todas las direcciones.
“Bad bad news”, “Drugs”, “Sheesh!” y “Last day on earth”, fueron altas muestras de esa complicidad.

Cerca de las 19:00 horas aparecía luego de años sin tocar en suelo nacional, la cantante Cami para dar cuenta de una presentación protagonizada por su fuerza vocal y el cariño por parte de público que cantaba y vitoreaba el nombre de la artista chilena. Buen manejo de los asistentes tuvo Camila Gallardo que por algunos momentos detuvo su espectáculo por la presión que estaban sintiendo el publico en primera fila.


Llegaba el turno de uno de los shows más masivos que hubo en el escenario Lotus, Pedropiedra era recibido por una ovación ya caída la tarde. Un espectáculo bailable y con clásicos del repertorio del músico chileno. Hubo una colaboración especial con la cantante Másquemúsica lo que agregó otra capa de ritmo a la presentación, así como un homenaje a Jorge González. Da la impresión que Pedropiedra ya está para presentarse en escenarios mayores como protagonista. Punto aparte merece la superposición de presentación con Marina en el escenario del frente, algo que al público le molestó bastante.
Con varios minutos de retraso iniciaba el show de ASAP Rocky, el rapero estadounidense se presentó con un escenario minimalista que le permitía ser el centro de atención. Con un juego pirotécnico, utilizando una bandera chilena al cuello e interactuando con pequeñas palabras en español, el norteamericano entregó un gran numero de rap que cautivó y provocó una euforia en el publico asistente. Lamentablemente toco menos del tiempo presupuestado a causa de su retraso.

Miley Cyrus era el plato fuerte de este segundo día y no defraudó. Una puesta en escena con músicos de alto nivel y vestida con un traje azul eléctrico, la estadounidense vino a presentar un espectáculo de pop pero con muchas raíces de rock. Versiones de Pixies, Blondie y Dolly Parton sirvieron de marco para presenciar en vivo la maduración de una artista que no se acompleja por unir lo mejor de dos mundos en si misma. El público, masivo y generacionalmente transversal a esa altura de la jornada, disfrutó de un cierre con broche de oro para la segunda noche del festival. Tal como su vestimenta, Miley Cyrus dio un show brillantemente eléctrico.
Fotos por: Lotus Producciones























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