
Texto por: Flavia Saldias
En una industria musical cada vez más acostumbrada al lanzamiento de singles, la publicación de un disco sigue siendo la excusa para hacer giras. Battito Infinito World Tour fue la de Eros Ramazzotti. Lleva el nombre de su nuevo álbum y le permitió volver a Sudamérica y reencontrarse con el público chileno.
No obstante, pisar el escenario del Movistar Arena en Santiago implicó repasar los grandes éxitos de su carrera. Esos que en los años noventa se convirtieron en hits radiales que, hasta el día de hoy, siguen sonando en algunas emisoras. Su estructura melódica, buenos coros y letras sobre historias del amor de pareja, fueron la fórmula perfecta para instalarse en el grupo de baladistas románticos que, por esos tiempos, consiguieron consagrar carreras y éxitos en ventas en discos.

Pero la experiencia de la música en vivo siempre trae sorpresas y permite expandir el análisis. Y ver a Eros Ramazzotti en vivo es una verdadera experiencia musical. acompañado de una impecable banda, sus canciones románticas se transforman en un viaje hacia el rock, el soul e incluso el góspel y el reggae.
De canciones clichés y fáciles, nada. Guitarra eléctrica en mano, Ramazzotti vino a traer al Movistar Arena poderosos riffs y solos de guitarra para mostrar que puede ser el guitarrista y el cantante al mismo tiempo, que está hecho de música y buenos arreglos, ante un público fiel que aplaude todo lo que hace y dice. Fue así como en la primera parte del show pidió a los guardias no poner tantas restricciones a las personas que buscaban disfrutar el espectáculo cada vez más cerca del escenario.

En algunas de sus canciones, los coros también fueron evidencia del recorrido, en este caso, hacia el gospel y el soul, con las voces, armonías y solos perfectos de sus coristas, para llenar de magia el Movistar Arena y elevar al público. Un duelo de scat con el saxofonista, su rol de guitarrista en “Estrella gemela”, un mini set casi unplugged en “Nada sin ti”, la intro al borde del grunge de “Las cosas de la vida” con rayos (uno de los símbolos más representativos del rock) proyectados en el escenario y el mix entre “Otra como tú” y “Woman no cry”, canción reggae popularizada por el jamaicano Bob Marley y The Wailers, dan cuenta no solo de las influencias del cantante italiano, sino también de cómo los años dan maestría para abordar un concierto de primer nivel.

Y como no hay concierto exitoso sin un público bailando, Eros Ramazzotti puso la fiesta con canciones como “Fuego en el fuego”, equilibrando entre así un show impecable, de casi dos horas de duración.





















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