
Álbum: «The Car»
Artista: Arctic Monkeys
Género(s): Pop Barroco / Chamber Pop
Año: 2022
Texto por: Ricardo Arriagada Gómez
Es lío bastante enorme referirnos a Arctic Monkeys, apareciendo en pleno adolescencia con propuesta tonificante y con géneros muy nutrido en los 2000’s. Ahora han girado en un carácter adulto que cada vez mirar para atrás… sonado casi irónico. Lo planteado en «Tranquility Base Hotel + Casino» (2018) hizo que muchos se cuestionaran en las ideas que querían, con cosas que resultaron bien y en otras que no levantaba mucho la cabeza. Esta vez, hay un comprensión y ambición mejor enfocada que puede volver a conectar con los nostálgicos, viudos del sonido clásico y a los nuevos seguidores.
El aura de «The Car» es una atractiva combinación de muchas manifestaciones entre los sesenta y setentas, mezclando un Pop Barroco delicado con Pop de Cámara sutil, algo que uno no tenía previsto para un grupo que mostraba velocidad y rebeldía pero se adaptaron con toda confianza. Producido por John Ford -que tiene experiencia para pulir los intereses de ciertos artistas-, los ingleses planearon este desplazamiento sin derrapes ni pérdida de control, haciendo que su fluidez transita como un placentero viaje, reflexionando en nosotros mismos.
Desde la salida de «There’d Better Be A Mirrorball» que existían varias interrogantes, pero no se niega lo maravilloso que suena el tema inicial del disco con su hipnotizante secuencia de un melotrón con la inclusión de orquestaciones (muy presentes y que cada aparición ayuda mucho a las composiciones), mientras la banda marca el pulso para escuchar a un Alex Turner que en esta primera instancia se siente como si hubiera estado escuchando a Scott Walker sin parar. Uno de los viraje sorprendentes está en «I Ain’t Quite Where I Think I Am» que tiene una forma refinada que toma cosas del Smooth Soul por el tipo de voces o directamente con el Funk gracias a esa guitarra, avisando que la presencia fílmica es una sensación cautivante por sus historias que tienen cierta dificultad de entender sus temáticas pese a que la modulación y ejecución están bien hechas. «Body Paint» recoge parte de lo que hicieron con el álbum anterior en el ámbito del Art Rock setentero, muy influenciado de David Bowie en su era temprana; misma corriente musical que tiene intenciones grandes con la misteriosa «Sculptures Of Anything Goes» donde esos sintetizadores Moog brotan, que son otras exploraciones del resto de miembros Nick O’Malley, Jamie Cook y Matt Helders.
Esa canción mencionada -el tercero del tracklist- es una de las reflexiones presentes, en referencia a las quejas y comentarios sobre la banda y sus cambios, dejando en claro que no quieren volver a sus inicios. Esta manifestación se muestra en su segunda mitad también con «Big Ideas» y «Hello You», la primera como una retrospectiva del grupo (casi rompiendo la cuarta pared para hablarte de frente) y mantener su posición de «no hay vuelta atrás»; la segunda es una mirada actual del vocalista topando con su pasado, queriendo librar de esa nostalgia desarrollada en su carrera. «The Car» que tiene un ambiente tenso y dramático como si Burt Bacharach escribió una banda sonora de una película perdida, en el cual Turner cuenta historias de infancia que hace meditar las miles de acciones y cosas que uno puede guardar en la memoria desde un medio de transporte… en este caso un auto, sea un paseo de vacaciones o visitando a seres queridos. Lo suave se siente en el resto de canciones, aunque en los casos de «Jet Skis On The Moat» y «Mr Schwartz» tienen sus atmósferas, pero no se concreta la coherencia de las temáticas por sus ideas confusas y ofrecen un papel menos sugerente, sin ser problemas graves en que este enigmático trayecto de 37 minutos culmina con nuevos aires aprovechados.
«The Car» actúa modestamente en un sitio de muchos obstáculos, donde se siente lento, pero seguro de sus decisiones y fueron a su favor. Suena doloroso decirlo, pero es el mejor álbum que ha sacado Arctic Monkeys desde «Humbug» (2009) por su apretada maniobra de planes donde hay poco relleno, mayor cercanía y un sonido donde el cuarteto encontró ese equilibrio entre su madurez y no dejarse llevar al retroceso de su historia y de su creatividad.
Canciones esenciales: There’d Better Be A Mirrorball – I Ain’t Quite Where I Think I Am – The Car – Big Ideas – Hello You
Lista de canciones:
01. There’d Better Be A Mirrorball
02. I Ain’t Quite Where I Think I Am
03. Sculptures Of Anything Goes
04. Jet Skis On The Moat
05. Body Paint
06. The Car
07. Big Ideas
08. Hello You
09. Mr Schwartz
10. Perfect Sense





















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