En el piso -1 de Juegos Diana, por la calle Arturo Prat en el centro de Santiago, debutó Platonos, una nueva productora musical de avant pop y de experiencias sonoras, que busca relevar exploraciones musicales geniales pero no tan conocidas, complejas y de vasta calidad, y no necesariamente emergentes, puesto que su primer evento reunió a Lavina Yelb, que desde el 2018 funciona en formato banda, y Mariapepinos, proyecto creado en 2010 por María Fernanda Araya. Al lugar se entra bajando escaleras rojas.

El subterráneo de Diana consta de una cabina de sonido en altura, butacas rojas, juegos mecánicos en desuso que aún al enchufarse aún encienden sus luces. Dos corpulentos astronautas, cual bouncers de discoteca, resguardan la primera sala del venue, donde se sirve de regalo dos tipos de sidra de manzana Magritte. Cerca de la barra hay un pato amarillo que puede montarse como si fuera un caballo de carrusel, y un auto con un pequeño oso amarillo en el respaldo, con cejas enojadas. 

Sobre una mesa con patas de fierro, con un mantel rojo, hay cassettes a la venta. Entre ellos, un compilado del sello chileno San Music Records: canciones que llevan por título Sonidos del Sol Poniente 夕日の音 (Yūhi no oto), obras de distintxs músicxs y productorxs; un gesto que nació desde la idea del intercambio y la circulación entre las escenas de Chile y Japón. En el playlist figuran composiciones de Lorena Álvarez y Alejandro Palacios, paltamango, Embassador Dulgoon, Mijail Nadir & Aisa Sana
Los Wawis, Eggglub, Ripio, Buen Clima, Rambu y más; nombres que pululan en iniciativas vanguardistas locales.

Se abren cortinas rojas y se habilita el acceso a nuevo espacio. Tras bambalinas, los artistas esperan. El escenario es alto, las butacas retráctiles y la estética del lugar un cruce entre lo retrofuturista y lo teatral; piso de madera. Los cuatro integrantes de Lavina Yelb, y Mariapepinos, transitan por los pasillos del edificio patrimonial. Máquinas de humo se activan y comienza el show.

Abre los fuegos la artista y productora Mariapepinos: una propuesta sonora que se articula como una mixtura entre capturas de la naturaleza e inventos digitales, como un manantial eléctrico, acuático y movedizo. Elementos lo-fi se fusionan con beats atmosféricos. Por un momento el público se inmiscuye en una fiesta tropical creada por loops y sintetizadores que evocan técnicas análogas y pixeladas, de tonos rosadas, azules y moradas. La propuesta es cálida y relajante; invita a regocijarse. 

El setlist avanza en crescendo, cada vez más intenso. Los sonidos son envolventes y minuciosos, alentando la escucha activa, como si el público tuviese la misión de desenmarañar mentalmente un atado de hilos gelatinosos, pues mucho hay de introspección en la propuesta de Mariapepinos; desviaciones sencillas para espectadores silentes, que sólo se manifiestan cuando llenan la sala de aplausos.

Mientras termina el primer show, los cuatro integrantes de Lavina Yelb, -teclado, sampler, bajo y batería-, esperan en un gran sillón rojo. Detrás de ellos, un gran telón cae en pliegues verticales. 

Sale el grupo al escenario con la música característica del área deportiva clásica de Canal 13, composición originalmente titulada “Olympia Fanfarenmarsch München 1972”, creada por el compositor alemán Herbert Rehbein, y que se usaba en las emisiones del Mundial de Rusia 2018. El público se para y se acerca al escenario. Cada integrante tiene un singular universo en su atuendo. Aníbal Bley, en el teclado, viste de terno y cabello engominado, peinado hacia atrás. El bajista, Felipe Castro, viste pantalones negros, una camisa manchada viscosidades verdes y antenas de insecto. Daniel Cancino, aka Egglub, a cargo de un Roland SP-404, viste una cotona azul y no tiene pantalones.

La primera mitad del set pasa por canciones como “Los boinas”, “Oigan” y “Siniestro del Jefe”, tal vez una de sus canciones más conocidas, a la que vuelven una y otra vez a lo largo del set, con atisbos y amagues entre temas. El concierto se arma y desarma con una estabilidad mutante.

¿Cómo se puede describir a Lavina Yelb?, ¿como música progresiva? Como un laberinto con pasillos secretos. La música se interrumpe a sí misma y la urgencia es soberana. Las melodías pueden ser frágiles y conviven con fallas planificadas. Texturas digitales tropiezan con recursos arcade, como si fueran parte de la escenografía de los juegos Diana. Los sonidos se estiran, se deforman, se repiten y se quiebran. El caos pareciera estar cuidadosamente estudiado. La vibra es juguetona.

La próxima fecha de Platonos será el próximo sábado 23 de mayo: Extraños en la Noche + Samuel Vio en vivo en Espacio Diana. ¡Pronto habrán entradas a la venta!

Texto: Valentina Peña Caroca @carocavvv

Fotografías: Mila Belén @mila.belen_


Zumbido.cl

0 Comments

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *