
Texto por: Franco Zurita
Fotografías: Hugo Hinojosa
No cabe ninguna duda, que los Kuervos del Sur son una de las bandas más destacadas de la escena nacional actual. No tan solo por el tiempo recorrido en su contundente carrera, sino que también por plasmar un sello y una identidad en su sonido que, inspirado en las raíces folclóricas y adornadas con poesía y canto, fueron tejiendo y consolidando el camino de los oriundos de Curicó. Dicho esto, el día de ayer se conmemoraron 15 años del lanzamiento de «Porvenir» (2009), el gran disco debut de los Kuervos del Sur. Un trabajo que fue la piedra angular en el desarrollo musical de la banda y que logró posicionarlos en el ojo de los medios con una propuesta y calidad más que interesante.

De la mano del reconocido cantautor Nano Stern y desde el otro lado de la cordillera, la incombustible potencia del power trío Eruca Sativa, Kuervos del Sur emprendió un viaje por su primer vuelo, abrazándonos con el fuego indiscutible de su canto y la misticidad y profundidad de sus sonidos. Para dar inicio a esta histórica jornada, el inconfundible Nano Stern con guitarra en mano y en formato trío, nos regaló como siempre, una íntima y cercana presentación. Con desbordante pasión y entre payas y copas de vino, Nano nos regaló las canciones habituales de su repertorio con arreglos excepcionales demostrando el talento y creatividad del músico para transformar sus composiciones en obras de peso, logrando acaparar todas las miradas de los asistentes en un poderoso y para nada tibio, comienzo de show.

Luego de una correcta presentación por parte del nacional, la potencia y actitud de Lula Bertoldi y Eruca Sativa llegaba a la capital para desbordar de rebeldía el escenario del Teatro Coliseo. Con un show vibrante y agresivo, el destacado trío argentino dio rienda suelta a lo mejor de su repertorio con algunas demostraciones individuales de maestría musical por parte de esta tríada trasandina. «Sola en los bares», «Para que sigamos siendo» y «Magoo» fueron solo algunas de las piezas que sacudieron nuestras cabezas que acompañadas de un incendiario discurso en contra de Javier Milei y sobre la unión de los pueblos en Latinoamérica, fueron la llama que mantuvo encendida el fuego acogedor en la celebración del día de ayer.

Y desde las alturas, recorriendo valles, ríos y mares, los Kuervos del Sur, aterrizaron su en el escenario del Teatro Coliseo, reencontrándose con todos aquellos quienes han acompañado estos 15 años de viajes terrenales y siderales que dieron fruto a «Porvenir», el primer gran vuelo de los Kuervos. Con las emociones correspondientes a una celebración y con el avance del “El Vuelo de los Kuervos”, documental que muestra la vida y obra de la banda y que tiene como fecha de estreno el año 2025, Kuervos del Sur hizo su entrada entre merecidos aplausos y ovaciones para regalarnos casi de manera íntegra su disco debut, acompañado de otras sorpresas y canciones memorables de su repertorio.
«Mar del Sur» y «El Hambre» fueron el inicio perfecto para este mágico show y con el espectáculo recién comenzado, los Kuervos nos regalarían la primera sorpresa de la noche. El gran y querido por todos nosotros, Joe Vasconcellos, se subió al escenario para interpretar «Mariposa Peregrina» en un derroche enérgico de dos fuerzas musicales, que si bien, pueden ser opuestas en su música, ambas están inspiradas en sonidos folclóricos y de raíz. No pudo existir un mejor invitado para una canción ejemplar de este gran trabajo.

«Cenizas», uno de los éxitos que terminó por consolidar la carrera de la banda y una canción habitual del repertorio de los Kuervos, no podía faltar en esta magna celebración. Coreada al unísono por todos los fanáticos y asistentes, con puño en alto y declamando el descontento por la sobreexplotación a la tierra, fue uno de los puntos altos de la noche por la complicidad y el sentimiento ocasionado.
Karla Grunewaldt fue otra de las sorpresas de la noche (y vaya que lo fue) para la interpretación de «Taku». Una hermosa canción que a dúo, funcionó de manera perfecta otorgándole matices interesantes y una profundidad absoluta con su poesía recitada. Bien por Karla que la hemos visto cada vez más, atreviéndose y aventurándose a experimentar distintas sonoridades y motivos musicales.

«De la Luz» y «Enredadera» nos hicieron navegar por distintos momentos de la banda hasta volver al «Porvenir», y siguiendo en la conmemoración de este gran trabajo, Lula Bertoldi, vocalista y guitarrista de Eruca Sativa abrió sus alas y junto a los Kuervos se unió para interpretar «Luminoso». La reunión latinoamericana entre Chile y Argentina se unían en esta poderosa entonación para hablarnos de amor, unión y esperanza en esta magistral pieza de su disco debut. Ya en la última parte del show, Nano Stern con violín en mano, se subía al escenario para cantar «La Cuenta». La complicidad y energía de Nano y Jaime en sintonía del apasionante relato y potenciado por la voz de los presentes, establecerían este momento como otro de los puntos altos de esta celebración.
Para comenzar a descender y lograr aterrizar en tierra firme, un clásico indiscutido en la carrera de los Kuervos: «Hasta poder respirar» despedía la ferviente noche. Con desbordante pasión y todo el amor del mundo, los Kuervos nos entregaban su corazón en esta monumental canción desatando el goce masivo en el lugar y recompensado con un interminable aplauso a modo de agradecimiento. Luego de eso y de manera sorpresiva «Porvenir». canción que le da el título a su primer trabajo, fue deslizada desde la guitarra de Pedro Duran para, ahora sí, ser la última canción de la noche. Una canción necesaria para esta celebración y para conmemorar el primer gran vuelo de los Kuervos del Sur en una noche plasmada de canto, música, poesía y también rebeldía.





















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