
El eterno papá de Chile está de vuelta en nuestro país, y no con una sino con tres fechas a lo largo del territorio, culminando esta mini gira de inicio de año en Santiago con su primer Estadio Nacional. Y quizás fue una casualidad de la vida o una jugada de marketing de primer nivel, pero el día de los enamorados jamás había sido tan romántico, con el puertoriqueño como maestro de ceremonia para celebrar con un show de esos que vale la pena ver alguna vez en la vida.

De ver a un niño debutar en el Festival de Viña hace más de 40 años a llenar un Estadio Nacional, es como se define una trayectoria legendaria, y ver a casi cincuenta mil almas esperando su regreso sentencia en grandes rasgos la figura en la que se ha convertido. Con Baba O’ Riley de The Who la gente comenzaba a pararse de sus asientos, ilusos pensaron que ahí comenzaba el show pero solo fue una antesala para que se apagaran las luces, entraran los músicos de acompañamiento y partiera el mejor 14 de febrero de tu vida.

Ya todos sobre el escenario comenzaban las primeras notas de Bailemos Otra Vez, los bailarines de un lado al otro, la música en constante ascenso, las luces con movimiento intenso y las visuales que nos indicaban que el momento ya había llegado, solo que aún no teníamos ninguna pista sobre nuestro protagonista, hasta que desde una plataforma apareció quieto y en silencio cual Michael Jackson en el Super Bowl. Ahí estaba Chayanne, papá de todo un país, el dueño de nuestros corazones, listo para darlo todo mientras que un estadio completo en ovación aplaudía rendido ante su encanto.

Un tono vocal reconocible en cualquier rincón de latinoamérica que a casi 60 años de edad sigue totalmente intacto, pero eso no era lo único increíble, sino que el talento lo tenía concentrado en ese movimiento de caderas apenas arrancó con Salomé, sacando a relucir el talento nato que tiene en el baile y dejándonos hipnotizados por esa presencia tan imponente sobre el escenario. Un medley que terminó con Boom Boom demostrando que la edad es solo un número para esos pasos de baile y manteniendo el ritmo intenso de las canciones para encender la fiesta.

Partiendo en el cielo, Chayanne con esos primeros 5 minutos de conciertos ya nos había bajado la presión al borde del desmayo, bajando las revoluciones con cortes románticos de talla alta como El Centro de mi corazón, Atado a tu Amor e Y tu te vas, canciones que con el corazón roto o con pareja, se sufrían con la misma intensidad. Viajando múltiples veces a los inicios de su carrera para reencontrarse con su niño interior, Provócame fue prueba de ello, un himno hacia la sensualidad y la sensibilidad tocando bien adentro en los corazones del público que corearon con los pelos de punta.
“Hola Santiago”, fueron sus primeras palabras dirigidas hacia nosotros, con muy pocas pausas dentro del show pero siendo precisas para conocer ese lado más sensible del artista, contando por encima su relación con nuestro país, hablando de los shows en Viña y Concepción, y recordándonos que Chile y cada uno de nosotros ocupa una gran parte de su corazón. Con esas palabras se metió a un estadio lleno al bolsillo, y como no, un encanto único que hasta el hombre con la masculinidad más frágil estaba rendido a sus pies gritándole “mijito rico”.

Eso marcó la sentencia de todo el concierto, no volvería a bajar el ritmo en la hora y media restante de show, porque parecía que la fiesta recién comenzaba con clásicos románticos como Tu Pirata Soy Yo o Completamente Enamorados y ya todos estábamos rendidos ante la chayannemanía. Bajando al escenario para encontrarse con la fanaticada y tirándole besos a las primeras filas deseando ser una de ellas, porque su status de estrella se escuchaba en cada palabra, en cada paso de baile y se reflejaba tanto en las lentejuelas de su blazer, como en el rojo que vistió en Tiempo de Vals o en esa apretada camisa azul que vistió hasta el final del primer set.

Y aunque su nacionalidad siempre ha pasado desapercibida, fueron los ritmos caribeños y el orgullo boricua de Palo Bonito y Este Ritmo de Baila así que convirtieron durante 15 minutos al estadio en una tierra de milagros, levantando de sus asientos a un público que nunca estuvo de pie para mantener viva la fiesta. Interpretación que también tuvo el momento clave de la noche con una afortunada fanática que se subió a bailar con él. Y por más que esté repitiendo la misma gira que la de agosto del año pasado, un estadio lleno bajo las nubes de Santiago en representación de una latinoamérica unida con Fiesta en América fue algo realmente emocionante.
Cerrando un set impecable con los clásicos de este siglo como Humanos a Marte, Como tú y yo, Madre Tierra (Oye) y la infaltable Dejaría Todo. Más de dos horas sin parar que me dejaron en shock y que no me podía imaginar cómo estarían las fanáticas de adelante. Volviendo para dar un cierre redondo a este magno show con su último éxito Bailando Bachata y el momento que esperaban todos con Torero, moviendo las caderas por una última vez y prendiendo en fuego todo el cielo con fuegos artificiales gritándote en la cara que acabas de ver a una de las estrellas más grandes de la historia de latinoamérica.

No hay muchas palabras para describir este show, es algo que se tiene que vivir alguna vez en la vida. Pasarán los años y seguirá manteniéndose en lo más alto de su carrera, y no tan solo porque parece haber hecho un pacto con el diablo al mantenerse en tan buena forma, sino por el manejo que tiene tanto en sus cuerdas vocales, en sus caderas y en cómo -con mucha facilidad- llega al corazón de cada asistente en sus conciertos. Que pague la pensión, porque esa mirada dejó a un público al borde del éxtasis y contando los días para poder volver a este titán en vivo.
Setlist:
1. Bailemos otra vez / Salomé / Boom Boom
2. El centro de mi corazón
3. Provócame / Caprichosa
4. Cuidarte el alma / Atado a tu amor
5. La clave / Baila baila
6. Y tú te vas
7. Yo te amo / Candela / Tu pirata soy yo / Completamente enamorados
8. Palo bonito / Este ritmo se baila así
9. Fiesta en América
10. Si nos quedara poco tiempo
11. Te amo y punto
12. Humanos a Marte
13. Como tú y yo
14. Madre Tierra (Oye)
15. Dejaría todo
Encore:
16. Tiempo de vals
17. Bailando bachata
18. Torero





















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