
Álbum: «Tell Me Your Dreams»
Artista: Ceremony
Género(s): Post-Punk
Año: 2026
Texto por: Franco Zurita
Si algo ha hecho Ceremony durante estas dos décadas, es negarse a permanecer en aquel lugar en donde alguna vez fue feliz. Desde la violencia casi primitiva de sus primeros discos hasta las formas más frías y retorcidas que encontraron en «The L-Shaped Man» e «In the Spirit World Now», la banda ha convertido la transformación en parte de su identidad. «Tell Me Your Dream» no rompe con ese recorrido, pero sí parece mirar hacia atrás con una distancia que antes no existía. Hay hardcore, punk, post-punk, hay guitarras que todavía saben morder y bajos que ahora se mueven con una calma siempre amenazante. Pero sobre todo hay una sensación difícil de simular: la de una banda que lleva demasiado tiempo viviendo dentro de su propia rabia como para seguir creyendo que esta permanece intacta. De esta forma y en este trabajo, Ceremony enfrenta todos aquellos sonidos de su pasado para plasmarlos con la sabiduría de su presente.
“Prograde” abre el disco dejando que el bajo marque el pulso antes de que las guitarras terminen de dibujar el contorno de este primer paisaje. “Other Hells”, el primer single de este trabajo rompe esa calma y por un instante parece que alguien hubiese vuelto a conectar los cables de aquella vieja maquinaria de violencia. Corta, áspera y frenética; Ross Farrar vuelve a alzar la voz escupiendo verdades sobre la polarización en medio de riffs, sintetizadores y la producción de John Reis quien, con pulcra maestría, define el espacio que existe entre cada instrumento. Ceremony ya no toca con la misma intensidad de antes, sin embargo, parece conocerla demasiado bien como para dejarla de lado. Esta actitud aparece con mayor claridad en “Madness”, donde el bajo de Justin Davis abandona la velocidad y encuentra un groove oscuro, casi insolente y sobre ese movimiento, Farrar nos habla de Palestina, de la guerra, el dinero y del aparato que permite que la violencia predomine en este mundo.
“Dark Summer” interrumpe la lucidez para adentrarnos en algo más íntimo. Las guitarras se mueven y resplandecen con un brillo desgastado, como si estuviera iluminada por una luz a punto de desaparecer. Aquella rabia juvenil que alguna vez alzó la voz y sus puños ahora empieza a revelar su propio desgaste. No porque el mundo haya mejorado, sino porque el cuerpo ya no es el mismo. “Deep Down Where I Belong” profundiza esa sensación desde un lugar más sombrío, apoyándose en ritmos secos y nerviosos donde guitarra y bajo parecen perseguirse en una carrera interminable. Es uno de los momentos en que el álbum consigue que lo político y lo personal dejen de parecer dos asuntos distintos: afuera está el desastre y adentro, la dificultad de encontrar un lugar desde donde poder soportar.
Esa tensión vuelve a romperse con “Death Destruction Mayhem”, probablemente el momento en que Ceremony vuelve a esa energía de antaño. El título podría haber salido fácilmente de sus primeros discos, pero la canción pertenece a otra época. Hay velocidad y suciedad, sí, pero también una precisión adquirida solo con años de circo. “Justify” y “10 Planets” llevan esa misma inquietud por caminos diferentes: la primera se sostiene sobre un bajo que parece llevar la canción por debajo de las guitarras, mientras la segunda encuentra algo más ligero y extraño, casi juguetón, sin abandonar esa sensación de estar mirando un mundo cada vez más difícil de descifrar. Esa es quizá la mayor virtud musical de “Tell Me Your Dream”. Ceremony no necesita escoger entre las distintas bandas que fue. El punk está ahí, pero también hay post-punk, groove, melodías y sintetizadores que más bien, resuenan como etapas de una misma vida.
Ya en el final, llega “Paradise”, con casi cinco minutos que parecen pertenecer a otra escala temporal. Después de un álbum que aprieta tantas veces su puño, Ceremony finalmente logra abrir sus manos. La canción tiene el peso de la pérdida y una delicadeza que no necesita dramatizarse; las guitarras dejan espacio, los sonidos se quedan suspendidos y la voz de Farrar viaja a través de ellos. Es un cierre especialmente poderoso porque no ofrece resolución y Tell Me Your Dream tampoco la necesita. El disco comenzó preguntándose qué queda de una banda después de veinte años de mutaciones y terminó sugiriendo algo mucho más humano: Lo qué queda de nosotros después de haber cargado durante tanto tiempo con las mismas preguntas. Tampoco intenta recuperar la furia que tuvieron hace dos décadas, sino más bien la observan y la dejan pasar a través de sus canciones y tal vez ahí esté la verdadera fuerza de este disco.
Ceremony reunió toda esa experiencia no para hacer algo mejor, sino algo más conciso y acorde. Al paso del tiempo y por supuesto, a lo que dictan sus corazones.




















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