
Texto por Lucas Araya
El teatro Nescafé de las Artes fue el espacio ideal para una conmovedora sesión de cuerdas, vientos, cuero y piel, en la cual el despliegue instrumental se unió a la entrega artística de cada intérprete sobre el escenario para dar forma y vida a una noche irrepetible.
Una bienvenida en los pasillos y el Hall central del teatro a cargo del ensamble de guitarras iniciando el movimiento nos recibe a eso de las 8 de la noche, abriendo la senda y el apetito.
En la nave central, instrumentos y concertistas de la Orquesta de Cámara de Santiago buscando su punto de afinación bajo luces tenues tejen la arpillera que luego recibirá los colores de un octeto de guitarristas imaginativos y en multiplicación constante.

Acordes, arpegios, ataque y entrega. Las 48 cuerdas brillan, giran, mutan, reverberan y se multiplican en una cascada sonora que acaricia y abre puertas a mundos alternativos de juegos imaginativos, acústicos y cristalinos donde “Blockhead”, “Yanamashi blues” y “Visita” sobresalen en su propio vuelo.
La segunda embestida llega con la flota completa de acorazados orquestales, uniendo la destreza de la liga de guitarristas con la potencia y la pasión de la orquesta desplegando el peso del universo en este punto del planeta detonando una versión maravillosa de “Lark’s tongues in aspics”. La cofradía fiel del Rey Carmesí vibra, respira, aplaude y estalla sin abandonar sus asientos.

The League of Crafty Guitarists en su punto más alto entrega su especialidad: alteraciones, quiebres arrítmicos, acordes disonantes y melodías intrincadas abrazan la dulzura y la delicadeza en una danza sobre aguas invisibles donde las ocho guitarras rompen la lógica de la perfección y la orquesta recompone y reorganiza el orden de los átomos en explosiones de pura hermosura sonora. Son los tsunamis de “THARK” en su luminosa oscuridad.
Giros en tonos púrpuras y rojizos elevan al aura y revientan como flores preciosas en primaveras futuras en “Eye of the needle” , «Dangerous curves” y “Heatwave”. Escuchamos en tiempo real la banda sonora de una película que estamos viviendo, disfrutando y soñando, todo al mismo tiempo.
La cumbre gloriosa emerge con toda la fuerza del legado de Robert Fripp y King Crimson con una versión de “Red” en las manos del ensamble completo y es la fruta más dulce y madura de una cita maravillosa en sí misma, coronada por una magistral rendición deconstruida y reconstruida de “21st century schizoid man”, una guerra de destrezas galácticas para luego bajar por un arrollo acústico por el valle orquestado y volver a respirar en la tierra.
El cierre es un regalo totalmente orgánico y acústico con las ya míticas Circulations, un juego exquisito de magia desenchufada en penumbras cárdenas, violetas y brillantes para saludar al sol nocturno y despedirse con el epitafio de remolinos interminables de magia instrumental que avanzan por el pasillo guiando el camino hacia el comienzo donde todo termina y vuelve a rotar con total disciplina.
El despertar es una epifanía de aplausos, miradas y un abrazo al aura poseidótica de un momento sin igual y que seguirá dando vueltas en las paredes, las calles y nuestros corazones.





















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