Texto por Franco Zurita

Si hay un nombre que contribuyó a definir el sonido del hardcore en nuestra región, es el de  Nueva Ética quien desde finales de los 90’s y desde el otro lado de la cordillera, se transformaron en pilares fundamentales para comprender cómo el hardcore se expandió, tomó forma y ganó identidad propia en esta parte del continente. Su propuesta frontal y agresiva marcó a toda una generación que encontró en su música un espacio de expresión, convicción y pertenencia.

Desde sus primeros años, la banda entendió el hardcore como algo más que un conjunto de riffs acelerados o voces cargadas de protesta. Para Nueva Ética, el género también fue y es una postura: un lugar de compromiso, resistencia y rebeldía. Ese enfoque ideológico, sumado a una entrega feroz y disciplinada, permitió que discos como “3L1T3″ o “Inquebrantable» se convirtieran en piezas esenciales en el repertorio hardcore sudamericano, llegando a cada rincón de la región, expandiéndose de boca en boca, de escenario en escenario, de fanzine en fanzine.

En Chile, ese impacto fue especialmente profundo. A comienzos y mediados de los 2000, cuando la escena local experimentaba un crecimiento acelerado con bandas como R.E.O, Común y Corriente o Redención 9-11, Nueva Ética se transformó en una referente natural: una banda que ofrecía un modelo claro de coherencia entre música, mensaje y ejecución. Su presencia en la región ayudó a consolidar una identidad en el hardcore nacional más articulada y conectada con el resto de Sudamérica. Muchos proyectos emergentes tomaron de ellos no solo una inspiración estética, sino también una forma concreta de entender la autogestión, la disciplina y la importancia del gritar cuando todos callan. Hechos que confirmaron que el hardcore sudamericano también puede tener referentes propios con un alcance real, sin depender únicamente de las influencias internacionales y con esto, Nueva Ética mostró que desde este lado del mundo se podía generar una propuesta con peso, con discurso y con una capacidad auténtica de movilizar a cientos de personas.

Aunque con el tiempo su actividad ha ido variando, su relevancia jamás se ha diluido. Y su regreso a nuestro país el próximo 6 de Diciembre se siente como un acontecimiento significativo dentro de la escena. Un recordatorio del por qué su música y su mensaje siguen vigentes. Porque Nueva Ética trascendió el concepto de banda para convertirse en un capítulo central en la historia de la escena en sudamérica y una pieza que continúa resonando con fuerza en cada generación que entiende el hardcore como un espacio de convicción, comunidad y transformación.


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