
Texto por: Catherine Guichard
Fotografías: Hugo Hinojosa
Los portugueses de Moonspell regresaron a Chile la noche del 20 de marzo con una presentación que se sentía largamente esperada desde su última visita en 2023. En esta ocasión, la banda conmemoró tres décadas del lanzamiento de su icónico álbum “Wolfheart” (1995), una obra fundamental dentro del metal gótico europeo que marcó un antes y un después en su carrera.
La elección de la fecha no pudo ser más simbólica. El solsticio de otoño, acompañado de una sorpresiva lluvia que cayó sobre la capital, transformó la temperatura y el ánimo de la ciudad, como si la naturaleza misma anticipara la oscuridad y misticismo que se apoderarían del escenario del Teatro Cariola.

Una noche oscura
Antes del ritual principal, la jornada contó con la participación de dos destacadas bandas nacionales que prepararon el terreno con solidez y personalidad.
La apertura estuvo a cargo de Mortajas, agrupación oriunda de Villa Alemana que, desde hace aproximadamente cinco años, ha venido consolidando una propuesta de doom metal atmosférico dentro de la escena chilena. Su presentación se caracterizó por una construcción sonora envolvente, donde las guitarras densas y los pasajes melancólicos invitaron a una inmersión progresiva en un paisaje sombrío. La voz limpia de su vocalista, Marcos Contreras, aportó un matiz distintivo, alejándose de los registros guturales tradicionales del género y entregando una interpretación cargada de profundidad.

Luego fue el turno de Mourners Lament, banda de Viña del Mar con una trayectoria que se remonta a 2004, consolidándose como uno de los referentes del doom/death metal nacional. Su set fue una demostración de oficio y cohesión, donde cada elemento encontró su lugar con precisión. La potente y desgarradora voz de Alfredo Pérez dominó el ambiente, mientras una base instrumental sólida, con una destacada línea de bajo que hacía vibrar el recinto, envolvía al público en una atmósfera densa y solemne. La conexión entre ambas bandas también se hizo evidente en la presencia de músicos compartidos, reforzando el sentido de comunidad dentro de la escena.
Cerca de las 21:30 horas, las luces se atenuaron y la expectación alcanzó su punto máximo. Fernando Ribeiro apareció en escena junto a sus compañeros, envueltos en una atmósfera espesa que parecía condensar décadas de historia musical. Desde los primeros acordes, quedó claro que se trataba de una ceremonia.

Ribeiro, con una presencia escénica imponente, dominó el escenario con una voz que no solo se mantiene vigente, sino que parece haber ganado matices con el paso del tiempo. Su interpretación osciló entre la intensidad y la introspección, guiando al público a través de un viaje sonoro cargado de simbolismo. La banda, por su parte, demostró una ejecución impecable, donde cada integrante aportó a una sinergia que se sintió orgánica y poderosa.

El público, compuesto en su mayoría por seguidores de larga data, respondió con una devoción palpable. Las canciones fueron coreadas con una mezcla de nostalgia y fervor, evidenciando un vínculo que ha trascendido generaciones.
El setlist fue un recorrido cuidadosamente seleccionado que combinó piezas fundamentales de “Wolfheart” con otros momentos clave de su discografía. Temas como “Wolfshade (A Werewolf Masquerade)” y “Love Crimes” evocaron la esencia primigenia de la banda, mientras que composiciones como “Vampiria”, “Alma Mater” y “Full Moon Madness” reafirmaron su estatus como clásicos indiscutidos del género. La inclusión de “Opium”, “Extinct” y “Scorpion Flower” permitió además mostrar la evolución sonora del grupo, manteniendo siempre una identidad coherente.
Moonspell construye universos emocionales donde convergen la melancolía, la oscuridad y una belleza profundamente humana.

Un cierre a la altura de su legado
La noche en el Teatro Cariola no fue únicamente una celebración de un álbum, sino la reafirmación de una trayectoria sólida y coherente. A más de tres décadas de sus inicios, Moonspell demuestra que su propuesta sigue vigente, capaz de emocionar y convocar con la misma intensidad que en sus primeros años.
Bajo la lluvia otoñal que marcó el inicio de la jornada, Moonspell ofreció una noche que quedará grabada en la memoria de sus seguidores como un recordatorio de por qué su música ha resistido el paso del tiempo. Más allá de los años, los discos o las giras, lo que verdaderamente perdura es esa conexión intangible entre artista y público, esa que, por unas horas, transforma un concierto en algo cercano a lo trascendental.

Setlist
01. Wolfshade (A Werewolf Masquerade)
02. Love Crimes
03. …of Dream and Drama (Midnight Ride)
04. Lua d’Inverno
05. Trebaruna
06. Ataegina
07. Vampiria
08. An Erotic Alchemy
09. Alma Mater
10. Intro
11. Opium
12. Awake!
13. Extinct
14. Nocturna
15. Scorpion Flower
16. Everything Invaded
17. Full Moon Madness





















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